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El germen comunista en Ganemos | Columna de Carlos López Medrano

Luces de variedad

Un sombra recorre a Ganemos: el germen del comunismo.

Ganemos se trata de una plataforma política afincada en San Luis Potosí, dada a conocer en marzo de 2017 bajo la dirección de David Reyes Medrano y Víctor García Mata, ambos activistas de largo recorrido.

Dicho proyecto ciudadano es, en varios sentidos, un remedo del partido político Podemos de España, del cual los fundadores retomaron colores y líneas de acción. Sin saberlo, Pablo Iglesias, Iñigo Errejón, Juan Carlos Monedero y Pablo Echenique se volvieron la inspiración de un grupo de potosinos que, a su modo, intentó aplicar estrategias similares en el ámbito local.

Quienes conforman a la plataforma Ganemos en San Luis Potosí, bebieron de la fuente de programas como La Tuerka o Fort Apache (transmitidos por HispanTV, el brazo propagandístico del gobierno iraní, cuyo sesgo ideológico de corte antioccidental solo es comparable al de Telesur de Hugo Chávez o el RT de Vladimir Putin) desde donde Pablo Iglesias, Monedero y tantos otros ideólogos de la izquierda española despotricaban (y aún lo hacen) contra el capitalismo y el orden liberal internacional.

Adoctrinados, cual jóvenes que veían los noticieros de Televisa en los setenta, los integrantes de Ganemos veían y compartían esos programas en sus redes sociales. Algo se fraguaba dentro de sus pechos bolivarianos. Habían encontrado una ruta a seguir.

En la actualidad Podemos se encuentra en franco declive y está ampliamente desacreditado como formación. El pueblo español abrió los ojos y castigó en las urnas a Pablo Iglesias y compañía, quienes impulsaban un plan poco aterrizado en la realidad con una filiación por el régimen chavista de Venezuela. Al partido español le pesó también la salida del armario, la alianza mortal que hicieron con Izquierda Unida, abiertamente comunistas, sus coqueteos con el separatismo, así como diversos escándalos entre sus integrantes que se vieron coronados con las purgas internas (impulsadas por un Pablo Iglesias intolerante y dictatorial). Todo ello terminó por debilitar lo que alguna vez pintaba para ser el nuevo partido en la presidencia.

En San Luis Potosí, sin embargo, los acólitos de Podemos siguen en plena forma. Con un discurso un tanto difuso, Ganemos ha deambulado entre el activismo, la rendición de cuentas e inclusive el impulso de la candidatura de David Reyes Medrano, quien buscó convertirse en el primer diputado independiente en el congreso local, algo que finalmente no consiguió debido a una serie de tropiezos durante su andanza, incluyendo el lamentable robo que, supuestamente, se hizo de las firmas que estaba recolectando para cumplir los requisitos que marcaba la ley.

Dicho esto, ¿qué hay detrás de Ganemos? ¿Cuál es su objetivo último? La plataforma gozó de muy buena prensa en su primer año de existencia, pero cada vez son más los cuestionamientos y sospechas que surgen en torno a ella. Una breve búsqueda permite descubrir lo que se esconde detrás de la imagen limpia y bondadosa que han tratado de imponer.

En Ganemos yace el ideario del comunismo. La doctrina totalitaria que provocó algunas de las tragedias económicas y sociales más espeluznantes en la historia de la humanidad.

Ahora bien, han sido cuidadosos, han escondido su espíritu verdadero con una pantalla buenista que justifica su permanencia en lo social y que de algún modo engaña e impresiona a gente honesta y de buena voluntad que busca un mundo mejor. Hay que reconocer que Ganemos ha realizado tareas loables, además, como su presión sobre la peor Legislatura en la historia de San Luis Potosí, a la que señalaron por aparentes actos de corrupción, cuya resolución todavía esperamos.

Pero más allá de cualquier cosmética, sus integrantes (al menos los más conocidos) tiran a una causa más profunda. Son simpatizantes del marxismo-leninismo y son admiradores de figuras como Fidel Castro y Hugo Chávez, gobernantes que se perpetuaron en el poder hasta que la salud ya no les dio para más.

En julio de 2018, David Reyes Medrano y Víctor García Mata, fundadores de Ganemos, sostuvieron un encuentro con María Lourdes Urbaneja Durant, la embajadora del régimen de Maduro en México. Posaron sonrientes en una foto junto a ella, con un retrato de Nicolás Maduro detrás. También estuvieron acompañados por la economista Judith Valencia, una defensora a ultranza de la revolución bolivariana que ha llegado a decir atrocidades como que las largas filas que los venezolanos hacen ante la escasez de alimentos son lugares de “contrarrevolución” donde la oposición realiza distorsiones políticas.

Organizaciones internacionales han señalado al régimen chavista-madurista por violaciones a los derechos humanos que han tomado como norma y por asesinar y encarcelar a ciudadanos y opositores. Más allá de la debacle provocada por seguir a rajatabla el control gubernamental de la economía, misma que ha derivado en una crisis humanitaria (más de 2 millones de venezolanos han tenido que salir del país en los últimos años), Maduro se ha encargado de suprimir las libertades de los venezolanos sin contemplaciones a la hora de actuar.

Amnistía Internacional ha reportado ejecuciones, secuestros, torturas y estrategias militares con las que el régimen de Venezuela ha aplastado a la población. Hace apenas unos días el mundo se conmocionó con la muerte de Fernando Albán, un opositor que de acuerdo a la versión oficialista “se suicidó” lanzándose de un décimo piso poco después de haber sido detenido por el régimen, pero cuyo relato está lleno de huecos y dudas que pesan sobre Maduro y el fiscal Tarek William. En la actualidad Venezuela está hecho un polvorín, uno que tristemente mucha gente sufre. Son pocos ya los que defienden las atrocidades cometidas por la revolución bolivariana.

¿Cómo es posible que Ganemos clame en San Luis Potosí contra la corrupción y los excesos del gobierno (lo cual es plausible), pero que al mismo tiempo respalde a una dictadura que es mucho peor, por sanguinaria, corrupta y obtusa en el manejo de la economía?

Muy probablemente porque la lucha de Ganemos es ideológica y apela a cambios de raíz. Las causas no son más que algunos de los pasos que toman para afincarse al poder e instalarse en las instituciones. Buscan romper el orden establecido, quitar a sus enemigos, pero en el fondo amparan cualquier exceso de los que piensan como ellos.

Víctor García Mata es igualmente miembro de la “Coordinadora mexicana de solidaridad con Venezuela”, un movimiento nauseabundo que no es solidario con Venezuela propiamente, ese pueblo que sufre cada día lo que ellos ven a distancia, sino con el régimen castrochavista al que apoyan hasta el delirio. Basta decir que este grupejo ha celebrado el “Día de la Lealtad y el Amor al Comandante Supremo Hugo Chávez y a la Patria” para darse cuenta de las proporciones sectarias con las que cuentan.

Asomarse al perfil que Víctor García Mata tiene en Twitter es adentrarse en el horror. No solo es virulento contra sus críticos. También da difusión a uno de los mayores payasos que ha ofrecido la política española (donde hay una vasta competencia, hay que decir), como lo es Gabriel Rufián y da eco, comparte y le da “me gusta” a publicaciones del terrorista de ultraizquierda Arnaldo Otegi, exintegrante de ETA que aún busca romper a España y que ha justificado los asesinatos del grupo al que perteneció.

Por su parte, David Reyes Medrano, la cara amable del movimiento, escribió una especie de elegía luego de la muerte de Fidel Castro en la que mostraba su admiración y respeto por quien sumió a la isla cubana en un experimento ideológico del que será difícil reponerse. En su texto, en el que se refirió a los críticos de Fidel como “gusanos”, obvió las atrocidades que el castrismo cometió contra los disidentes y opositores, además de todos aquellos hombres que no se consideraban aptos para la revolución, entre ellos homosexuales, quienes fueron recluidos a finales de los sesenta en las infernales UMAP.

Otro integrante de Ganemos es Luis Alberto Suárez Castillo, el más frontal y valiente de todos. Aunque por lo mismo el más endeble y contradictorio también. En días recientes Suárez Castillo, proveniente de la Facultad de Derecho, cobró cierta relevancia al ser parte de un grupo de estudiantes (él, en apariencia, ya es egresado) que exigió al rector de UASLP retirar placas alusivas a Díaz Ordaz presentes en la universidad. El grupo de inconformes pidió el cambio sin ni siquiera ser capaz de precisar el número de placas que pretendían retirar. Dentro de la célula se encontraba también Ramiro Martínez Ávila, otro peón de las juventudes ganemitas.

Suárez Castillo justificó el retiro del material alusivo a Díaz Ordaz aduciendo que “no es posible que se tengan placas del culpable de la matanza de estudiantes”. Lo anterior sería digno de considerar si no fuera por el doble rasero. En su perfil de Facebook, el joven Suárez Castillo ostenta imágenes de Lenin y Stalin culpables del exterminio no solo de miles de estudiantes, sino de millones de soviéticos que, sin distinción, fueron masacrados por no atender a las necesidades de la dictadura, eso sin contar el verdadero horror que promovieron dentro de campos de concentración ideados por el “camarada” Lenin.

Por si fuera poco, Suárez Castillo es también un reivindicador de Mao Zedong, el responsable de la más nefasta catástrofe demográfica, social y económica que ha visto la historia. El “Gran Timonel” fue el culpable de dos disparates de proporciones épicas como lo fueron el llamado Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural que condujeron a la muerte a decenas de millones de personas, así como a un asqueroso culto a la personalidad.

Otro universitario que estuvo en el contingente que pedía el retiro de las placas fue, por cierto, Aarón Obregón Hernández… oh, casualidad, también comunista y también militante de Ganemos.

Los más grandes defensores del comunismo suelen hallarse en países donde nunca se ha padecido de esa superstición económica e ideológica que ha fracasado ahí en dondequiera que se implanta y que trae caos, destrucción y miseria en los países que se ven infectados por su veneno. Resulta lamentable que los integrantes de Ganemos hayan defendido en distintos puntos de su vida (y hasta a la fecha) a regímenes que suprimen a la disidencia… a todos aquellos que, como ellos en San Luis Potosí, se oponen a los excesos y abusos del poder, cosa que ellos sí pueden realizar con relativa comodidad en el escenario al que tanto critican y denuestan.

¿Con qué cara esta gente da lecciones de cualquier cosa? Con la cara de Ganemos, ni más ni menos. Un grupo bolchevique que prefirió ocultar la hoz y martillo bajo un papalote tamaño infantil.

Varios integrantes de Ganemos provienen del colectivo Praxis Combativa, un antecedente que al menos era más honesto en la radicalidad de su discurso. Cuando a David Reyes Medrano se le cuestionó sobre si Praxis Combativa era un movimiento anarquista, él dio una respuesta a la que hay que prestar atención, ya que podría explicar todo lo que vino poco después con Ganemos.

“Nosotros sí reivindicamos el uso estratégico de instituciones del Estado y la construcción y lucha por el poder. […] Más bien nos consideramos como un colectivo de jóvenes que reivindica el socialismo, algo distinto al anarquismo que busca la desaparición del Estado y el capital, sin usar mecanismos del propio Estado, pero nosotros tenemos un uso estratégico de las instituciones del Estado”, aseguró poco antes de fundar a Ganemos. Hoy varios de sus socios se encuentran afianzados en la Universidad, los medios y la política.

Meses después, con Ganemos ya consolidado, Reyes Medrano dio una entrevista en la que revelaba sus intenciones a futuro. Aseguró que él y los suyos llegarían al Congreso. Cuando el reportero preguntó el cómo, respondió de la siguiente manera:

“Gran parte de la estrategia no se puede decir, porque sería decirle al enemigo qué vamos a hacer, pero es continuar lo que hemos hecho, darnos a conocer, que sepan de dónde venimos, qué hemos hecho y qué no hemos hecho a diferencia de las otras alternativas; […] la idea es cómo generamos una red de solidaridad, para trabajar como un colectivo; esa es la estrategia, que no se asuma como una candidatura individual, que no sea mi rostro lo que tenga más peso”.

En la actualidad David Reyes Medrano y Víctor García Mata lograron, en efecto, llegar al Congreso. Son asesores del diputado local Pedro Carrizales Becerra, El Mijis, quien deberá ponerse trucha para no convertirse en un caballo de Troya.

 

@Bigmaud

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