DeportesDesde el palco

El día de Zlatan. Columna de Paco Rodríguez.

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Algunos dicen que es el tercer grande -detrás de Cristiano y Messi- mientras que otros argumentan que es un jugador sobrevalorado. En cualquiera de los casos todos coinciden en lo mismo; Zlatan Ibrahimovic no puede pasar desapercibido se pare donde se pare, juegue donde juegue, viva donde viva. Justo como él siempre lo quiso.

Dentro de la quinta jornada de la fase de grupos de la Champions, el destino, caprichoso, decidió hacerle un guiño a Zlatan. Su actual equipo, el París St Germain, pisaría la cancha que lo vio nacer como futbolista profesional, la casa del Malmö FF. ¿Qué hizo ‘Ibra’? Asegurarse de que esto no pasara inadvertido.

Malmö es territorio del Rey Zlatan, quien se encargó que toda la ciudad pudiera ver el regreso del ‘hijo pródigo’ en el marco de la máxima competencia de clubes del fútbol internacional. ‘Ibra’ convirtió la fecha en fiesta patronal, rentando pantallas espectaculares e instalándolas en las principales plazas públicas con el objetivo de que todo ciudadano pudiera presenciar el testimonio de su máximo referente a nivel mundial.

Pero no, no es un homenaje, si no un grito de existencia. Zlatan no siempre fue el modelo a seguir de Malmö, sino todo lo contrario, la oveja negra, el rebelde sin causa. Él mismo sabe, y lo dice sin recelo, que muchos en la ciudad le dieron la espalda y lo juzgaron por ser diferente, a tal grado de recolectar firmas para que ‘Ibracadabra’ fuera expulsado por el equipo pues, a su juicio, no contribuía positivamente al juego colectivo en las juveniles del Malmö y, además, era una muy mala influencia para el resto de sus compañeros.

Hijo de inmigrantes, de padre croata -alcohólico- y madre Bosnia -conflictiva- Zlatan no tuvo una niñez precisamente con el nivel de desarrollo humano que Suecia ostenta ante el mundo en el presente. En el barrio de Rosengârd, una especie de ‘getho’ sueco, el pequeño ‘Ibra’ entendió que el mundo frente a él constantemente lo desafiaba, era personal; el mundo vs Zlatan. Fue entonces, mientras ejercía su primera ‘profesión’, como ladron de bicicletas, que comenzó a construir su principal arma: una personalidad avasallante. Iba a pasar una de dos cosas, o ‘Ibra’ seria aplastado por el implacable puño del mundo o el mundo terminaría en los puños de Zlatan.

En aquellos tiempos cuando el mejor jugador sueco de la historia se enroló en el Malmö FF aun robaba bicicletas y hurtaba en supermercados. Día tras día el entrenamiento del club sueco comenzaba con una prueba llamada ‘la milla’. En ella los jugadores corrían desde el estadio hasta la torre de agua pasando por Limhamnsvägen -la zona de millonarios de Malmö – en donde Zlatan y sus compañeros siempre comentaban acerca del tipo de casas que se podían ver, en especial una rosa que hacia que se preguntaran la cantidad de millones de millones que debería tener el dueño y el tipo de persona que sería. Tuvieron que esperar casi dos décadas para conocer las respuestas pero todo quedo claro cuando en el buzón de la entrada pudieron leer: Familia Ibrahimovic.

Hoy Zlatan tiene 34 años y su temperamento y ‘pedantería’ no le nublan la autocrítica, al saber que está en la parte final de su carrera. Recientemente declaró que es demasiado viejo para jugar en Inglaterra y muy probablemente fue él quien persuadió al destino para brindarle la oportunidad de vivir un partido como el Malmö FF vs PSG como el inicio del colofón de una carrera increíble.

Algunos dirán que el gesto de Ibrahimovic es de agradecimiento a la ciudad que lo vio nacer profesionalmente, a mi me gusta pensar distinto y creer que, por lo menos interiormente, Zlatan esta diciendo algo mas parecido a… “In your fucking face Malmö , el 25 de Noviembre es el día de Zlatan”

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