#4 TiemposMucha mierda

El comportamiento de cada persona y el comportamiento de la institución | Columna de Jesús Alejandro Tello

Mucha Mierda

 

Hay un punto de partida que es imposible negar: en México hay índices altísimos de violencia en contra de las mujeres. Una de ellas es la violencia sexual, la cual, desgraciadamente se presenta de la mano con otros tipos al mismo tiempo y a las mismas personas.

Dado el centralismo que se presenta en todo el país respecto a muchos ámbitos de la vida, se puede ejemplificar el caso de la Ciudad de México, la cual fue evaluada en 2017 junto a otras 19 megaurbes del mundo por la Thomson Reuters Foundation para saber cuáles son las ciudades más peligrosas para las mujeres. Entre los resultados se obtuvo que la Ciudad de México es la cuarta ciudad con mayor riesgo de violencia sexual contra las mujeres. Y dicha violencia se normaliza por la población en general.

Un caso ocurrido recientemente es el de Tanya Méndez, profesora de Estudios de Género adscrita a la Universidad de Guadalajara (U. de. G), y de Nohemí López, egresada de la carrera de Antropología de la misma casa de estudios, quienes fueron acosadas sexualmente por el, hasta esos días, coordinador de la carrera de Antropología, Horacio Hernández Casillas. Desde principios de mayo se hicieron públicos varios casos de acoso al interior de la U. de G. pero fue hasta finales del mes que este caso fue denunciado penalmente por Tanya, con el apoyo tanto de Nohemí como de otras estudiantes que coincidían con su opinión del ex coordinador de carrera.

Las víctimas coinciden en las formas en que Horacio Hernández las violentaba: tanto de manera verbal, hostigamiento académico, y hasta peticiones de besos o sostener una relación amorosa cuando mujeres iban a su oficina a tratar algún asunto propio de la coordinación de la carrera.

Después de varios días, la U. de G. por fin emitió su postura a través de una rueda de prensa presidida por el Rector General, Dr. Miguel Ángel Navarro Navarro; la Vicerrectora Ejecutiva, Dra. Carmen Enedina Rodríguez Armenta; el Secretario General, Mtro. José Alfredo Peña Ramos; y el Abogado General, Dr. Francisco Javier Peña Razo. Y lo más grave no es que se hayan tardado varios días en dar la cara por lo ocurrido en la Universidad, sino que se lavaron las manos por el suceso y todavía le echaron la culpa a las víctimas por no haber denunciado inmediatamente el acoso.

Por un lado, el propio Rector General minimizó la situación al mencionar que en «cualquier comunidad laboral ocurren estas cosas cuando conviven hombres y mujeres», y el Abogado General remató al cuestionar «por qué hasta dos o tres años después se animan a hacer una denuncia». Entre otras cosas que se dijeron fue que el comportamiento de cada persona es responsabilidad de cada quien. Nada más les faltó decir que les importaba nada lo que ocurre, o pudiera ocurrir, al interior de la propia Universidad. La institución que dirigen.

Las autoridades universitarias hicieron la invitación a denunciar, ya que de no hacerlo no pueden hacer algo contra tal situación. Sin embargo, no hay protocolos de denuncia segura. Entonces, a la carga que tienen las víctimas de haber sufrido acoso y del miedo que tienen por denunciar y que existan represalias contra ellas, se le agrega el que no haya garantías para que denuncien en un ambiente seguro para su integridad.

La U. de G. está entre las seis universidades de México que se unieron formalmente a la campaña de la ONU #HeForShe, la cual busca sumar a hombres y niños a la lucha por la igualdad de género. Sin embargo, desde 2014 que comenzó la campaña solo tres de estas seis universidades cuentan con protocolos de atención a casos de hostigamiento y violencia sexual. La U. de G. se unió el 18 de agosto de 2016, y mientras se supone que desde entonces el Consejo General Universitario está discutiendo la redacción y aprobación del protocolo, siguen ocurriendo estos casos al tiempo que salen otros a la luz que «por haber pasado más de seis meses» no pueden tomar cartas en el asunto.

@alejandrotello

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