#4 TiemposDestacadasTercera Llamada

El Clan Andrade en la Secretaría del Trabajo | Columna de Jorge Saldaña

Tercera llamada


Aprovechando nuestras distraídas miradas aún puestas en la post elección, y cubiertos bajo el gris manto de su gestión al interior de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social del Gobierno del Estado, a cargo todavía de Manuel Lozano Nieto, se teje una red de corrupción y no de menores, sino de los más altos desvíos y desvergüenzas. Todo un Clan, por cierto también de un Andrade.

Aquí le presento, Culto Público, “El recuento de los daños”.

Hace apenas unas semanas, en el círculo cercano al gobernador Juan Manuel Carreras se ha puesto especial atención en la Secretaría a cargo del Meme Lozano, ya que han recibido consistente información de desvíos millonarios, presunto fraude y peculado específicamente en el Instituto de Capacitación para el Trabajo y el Servicio Nacional del Empleo.

Las acusaciones han subido de nivel y ya llegaron a los oídos del gobernador, al que enteraron que estos manejos turbios son operados por un personaje al que el Secretario del Trabajo, Manuel Lozano Nieto, nada más le falta delegarle el abrazar a sus hijos en las noches, porque de ahí en fuera, todas las decisiones de esa Secretaría las toma Héctor Andrade Ovalle, con nombramiento de director general del Empleo y Productividad Laboral pero funciones de titular de la dependencia.

Pero antes de entrar al caso del “Clan Andrade”, les platicaré sobre lo que ocurre en el ICAT, asunto que está bajo una discreta investigación de parte del Ejecutivo (según dicen las fuentes que con documentos en mano tienen todas las pruebas necesarias hasta para ejercer acción penal).

El ICAT actualmente está bajo la tutela de un “encargado de despacho” de nombre Antonio Correa alias “El Chino”, que por cierto llegó a ocupar ese encargo como el burro que tocó la flauta, es decir, por la mera casualidad de ser el único en tener a la mano su título Profesional y que, en teoría, sería un nombramiento temporal.

Sin embargo, viendo sus pocas facultades, bajo perfil e inexperiencia, fue que se convirtió en un elemento valioso y nicho de oportunidad para Héctor Andrade, así como para su padrino político Aureliano Gama (por cierto ex Director General del ICAT) para hacerse del control absoluto del organismo y llevar a cabo lucrativos negocios tales como la simulación de cursos por los que recaudan mensualmente un aproximado de 200 mil pesos pero que nunca realizan, así como compras directas a empresas fantasmas avaladas por actas falseadas de la Junta Directiva. Negocio redondo.

Marianela Villanueva tomando protesta como titular del ICAT en 2016. En 2017 dejaría el puesto. A su derecha, Héctor Andrade Ovalle.


Siguiendo el ejemplo del “Chino” Correa, que por ser inútil ganó un buen puesto, muchos jovencitos y jovencitas con las mismas características vieron una gran oportunidad para entrar a trabajar a la Secretaría.

Empleados de base del ICAT aseguran que los malos manejos financieros (cursos falsos y compras millonarias) son tan evidentes que ya ni se preocupan en disimularlos, ya que como el propio “Chino” se los hace saber “están autorizados desde arriba”. Órales…

Algo similar sucede el en Servicio Nacional de Empleo, el cual se encuentra a cargo de un temporal o “encargado de despacho” de nombre Luis González, al que nadie conoce y que lo único que se sabe es que casualmente su anterior trabajo fue una dirección de área del ICAT.

En este departamento, dependiente de la misma STPS Estatal, el célebre Héctor Andrade no ha dejado un ápice de autoridad al encargado de despacho y se hace lo que el jefe del clan, solapado por el Meme, diga.

Héctor Andrade o “El Tubo”, como lo conocen entre sus amistades, decide en absoluto a quién se contrata, ya que bajo el cómodo esquema de honorarios Federales no tiene que dar cuenta a la Oficialía Mayor ni mucho menos al Oficial Elías Pecina como lo instruyó el Gobernador.

El criterio de contratación que utiliza “El Tubo” es similar a un verdadero “casting” para concurso de belleza y con tan buen gusto que ha llenado dicho departamento con un harem de chicas agraciadas físicamente al que en la misma secretaría denominan justamente “El Clan Andrade”.

El SNE también proporciona onerosas ganancias a “El Tubo”, quien decide los proveedores de todas las compras que hace el SNE y selecciona personalmente a quienes serán beneficiarios de becas denominadas de “Apoyo al Empleo” las cuales son pagadas en efectivo o por depósito a tarjetas de débito, pero que en su gran mayoría son ficticias y por cierto casi imperceptibles para una eventual Auditoría, ya que la entrega del recurso solo exige una firma (sí, solo una firma) que por lo general las encargadas de falsearlas son las mismas “Mary Boquitas”… perdón, empleadas contratadas por “El Tubo”, a saber: Olivia (la más cercana y privilegiada), Carolina, Valeria, Adriana, Daniela y la última adquisición (léase contratación) Mónica.

Ya veremos si el Gobernador está dispuesto a enfrentar la corrupción de manera frontal como lo prometió o seguirá que, como en muchos otros casos, sus empleados hagan negocio en sus narices.

Por eso dicen que a Juan Manuel Carreras ya le andan cambiando el apodo del “Güero” por el de “Pescado de supermercado”, por aquello de que tiene los ojos abiertos… pero está muerto.

Pronto los documentos de este recuento de los daños saldrán a la luz y como dijera Gloria Trevi, ahora sí “agárrate papá”


También lea: Corrupción en las narices de Carreras | Columna de Jorge Saldaña

Nota Anterior

Arrestan a dos policías en Rioverde; ¡cobraban derecho de piso!

Siguiente Nota

#Champs | Funcionarios potosinos destacan en el Bajío... por sus delitos