Consejo Editorial: Jorge Saldaña, José Manuel Hernández Chaires, Juan José Rodríguez Regil. Redacción: Luis Moreno, Jessica Tristán, Humberto J. Díaz Silva.

El caso COMPLETO de Ana Carolina. La adolescente psic’f3pata que asesin’f3 y quem’f3 a sus padres.

\r\n\r\nChihuahua.- El caso confeso de Ana Carolina y sus dos c’f3mplices, conmocion’f3 sin duda a un gran sector de la sociedad en Chihuahua y a partir de hoy en las redes sociales luego de la publicaci’f3n de la primera parte del caso a trav’e9s del peri’f3dico Milenio.

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Como sacado de un libro de Stephen King, la historio eriz’f3 la piel a m’e1s de dos al enterarse c’f3mo una adolescente de 17 a’f1os, -con la ayuda de su novio y un amigo-, estrangularon a sus padres, les inyectaron en la yugular cloro con insecticida, despu’e9s fueron a cenar Hot dogs y bebieron cervezas. La ma’f1ana siguiente acudieron a un lote bald’edo, rociaron gasolina a los cuerpos para prenderles fuego, luego salieron tranquilamente de compras y por la noche acudieron a una fiesta; todo esto seg’fan consta en las declaraciones del novio y la jovencita.

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‘bfQui’e9n es y c’f3mo es Ana Carolina?

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Luego del crimen, la menor report’f3 la presunta desaparici’f3n de sus padres, Mar’eda Albertina Enr’edquez de 68 a’f1os y Efr’e9n L’f3pez Tarango de 88, sin embargo en las investigaciones de la Fiscal’eda, el novio de la jovencita, Jos’e9 Alberto Grajeda Bastista se quebr’f3 durante la entrevista y confes’f3 el crimen que plane’f3 junto con la menor y otro amigo de nombre Mauro Alexis Dom’ednguez Zamarr’f3n.

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Cuando se enteraron de la noticia, varios de los conocidos de la joven entraron en shock; los amigos de Ana Carolina, principalmente cuatro ( dos gemelos, y otra muchacha, ahijada de las v’edctimas-), no lo pod’edan creer: ’93ya no quieren volver a ver a la chica, est’e1n muy enojados con ella,’94 revel’f3 en entrevista una fuente cercana.

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Ana Carolina tiene 17 a’f1os, en Febrero de 2014 cumplir’e1 su mayor’eda de edad; desde peque’f1a fue dada en adopci’f3n, su madre biol’f3gica falleci’f3 por VIH SIDA hace cinco a’f1os, el padre muri’f3 hace tiempo, le sobrevive una hermana biol’f3gica pocos a’f1os mayor que ella.

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Para quienes trataron a Ana, la describen como tranquila, reservada, inteligente, no muy sociable y aunque se llevaba muy bien con sus cuatro amigos compa’f1eros de escuela, no obstante, se’f1alan que en ocasiones se aislaba y era inexpresiva.

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Siempre luc’eda u’f1as impecables ’93muy bien arregladitas de sal’f3n’94, la mayor parte del tiempo llevaba suelto su cabello largo ondulado, usaba jeans o falditas c’f3modas, andaba bien vestida pero sin llamar la atenci’f3n ni caer en la vanidad extrema, as’ed describen la imagen habitual de la joven que cursaba el cuarto semestre de preparatoria.

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En lo que a su desempe’f1o escolar corresponde, Ana era buena estudiante, no le conoc’edan problemas , ni con compa’f1eros ni maestros, no faltaba a clases y era dedicada a cumplir sus tareas acad’e9micas.

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Aunque ella siempre supo que era adoptada, el comportamiento de la menor hac’eda sus padres no mostraba nada fuera de lo normal:, ’93en ocasiones discut’eda con la mam’e1 por tel’e9fono pero como t’edpica adolescente’94 apunta la persona que describe a Ana Carolina.

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’93Nunca imagin’e9 que fuera capaz de hacerle algo a sus pap’e1s, ellos le daban todo, cuando me enter’e9 de la noticia y que era ella, yo llor’e9’94 agrega la fuente cercana a la familia, (quien prefiri’f3 omitir su nombre).

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Efr’e9n y Albertina daban todo lo que estuviera en sus manos a la jovencita, inclusive, aunque ella conduc’eda el auto de la mam’e1, pronto le iban a comprar su propio veh’edculo e iban a pagarle lo necesario para cursar el siguiente semestre de estudios en Estados Unidos.

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Pero los planes de Ana eran diferentes; ella lleg’f3 a comentar entre sus amistades que ya quer’eda casarse, tener hijos para formar su propia familia ’93con hijos que s’ed fueran suyos’94.

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Relaci’f3n con Jos’e9 Alberto Grajeda Bastista

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Cuatro meses llevaban de relaci’f3n estable Ana y Jos’e9 Alberto, ya que previamente estaban juntos de forma intermitente, ya que, cortaban y volv’edan,’94 .

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A decir de gente que la conoci’f3, el noviazgo parec’eda ’93sentarle bien’94 a Ana, puesto que antes de ser novia de Jos’e9 Alberto; era muy geniosa, si algo no le gustaba se le notaba en la cara.

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El amor’edo de la joven pareja dej’f3 de ser bien visto por los padres adoptivos de Ana quienes en castigo le negaron a Jos’e9 Alberto el acceso a la casa luego de una discusi’f3n porque ella no iba a clases de nataci’f3n por irse con ‘e9l.

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Fueron esas peleas y una propuesta de su amigo Mauro lo que desataron la idea del estremecedor crimen que planearon con un mes de anticipaci’f3n; quer’edan matarlos para ella quedarse con la herencia de los padres, comprar anillos de compromiso, el departamento y casarse, -confes’f3 en su declaraci’f3n el novio, Jos’e9 Alberto-, qui’e9n por otra parte en entrevistas anexas que le hicieron sic’f3logos aludi’f3 que era Ana la que llevaba las riendas de la relaci’f3n, puesto que ’93ella lo manipulaba con sexo’94.

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El crimen

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Ana, su novio Alberto y el amigo Mauro, eligieron el d’eda viernes para cometer el crimen, puesto que en esa fecha la mujer que acude a realizar la limpieza descansa, seg’fan se revel’f3 cuando el Ministerio Publico dio detalles del asesinato durante la audiencia de vinculaci’f3n de los dos varones.

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El MP explic’f3 que el d’eda de los hechos, los j’f3venes esperaron a que Efr’e9n (el padre) se fuera a jugar billar , despu’e9s Ana dej’f3 pasar a su casa a Mauro y Alberto; cuando ya estaban adentro llam’f3 a su madre Albertina para que fuera a la cocina, pero la mujer no quiso salir ’93porque estaba en fachas’94.

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Con la negativa de la mujer, hicieron ruidos y fingieron que Mauro y Alberto ya se hab’edan retirado. Al creer que ya no estaban, Albertina accedi’f3 a ir a la cocina, pero al entrar Mauro la sorprendi’f3 por la espalda y con sus manos empez’f3 a estrangularla, despu’e9s uso cables el’e9ctricos para ahorcarla y finalmente le inyectaron tres jeringas de ‘e1cido en el pecho y en la yugular; posteriormente escondieron el cuerpo y esperaron a que llegara Efr’e9n, (el padre).

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Alberto fue quien estrangul’f3 al padre y amarr’f3 su cuello a una pata de la mesa “para en caso de que despertar no pudiera moverse” expres’f3 el joven en su declaraci’f3n; a la segunda v’edctima tambi’e9n le inyectaron en la yugular.

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Tras consumar el crimen los j’f3venes tomaron alrededor de 20 mil pesos que ten’edan las v’edctimas en una bodega, despu’e9s se limpiaron las manos con cloro y se ’93fueron a comer Dogos a un local de la Avenida Ort’edz Mena, donde comentaron c’f3mo se sent’edan despu’e9s de matarlos’94.

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Luego de cenar, regresaron a la vivienda donde bebieron las cervezas que hab’eda en el refrigerador, conversaron y fueron a dormirse. A la ma’f1ana limpiaron la escena, subieron los cuerpos a la camioneta Honda color azul, buscaron tres botes de pl’e1stico para ir a la gasolinera a comprar trece litros de gasolina.

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Mauro manej’f3 la camioneta hasta que llegaron a un terreno bald’edo a las fueras de la ciudad por el Perif’e9rico Lombardo Toledano, cerca de un centro recreativo de nombre Sapo Verde, ah’ed arrojaron los cuerpos.

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Al momento de tratar de quemarlos, se percataron de que no ten’edan con que prender fuego, por lo que subieron de nuevo al veh’edculo, fueron a una tienda a comprar cerillos, regresaron y finalmente Jos’e9 Alberto, prendi’f3 los cuerpos.

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Posteriormente acudieron a restaurante; despu’e9s Alberto y Ana acudieron Telcel y por ‘faltimo, a plaza Galer’edas donde llegaron a una joyer’eda para medirse anillos de compromiso, mientras que su novio Jos’e9 Alberto se compr’f3 un reloj.

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Por la noche, Ana Carolina se arregl’f3 para ir a unos XV a’f1os en los que Jos’e9 Alberto iba a trabajar como mesero, ah’ed disfrut’f3 la noche.

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Al d’eda siguiente, Ana decidi’f3 reportar primero con su t’eda y despu’e9s a las autoridades a sus padres como desaparecidos.

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Frialdad ‘bfcautivadora para especialistas en sicolog’eda criminal?

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La frialdad que mostr’f3 Ana, al hablar y confesar el crimen as’ed como su actitud imperturbable en la audiencia ante el juez llam’f3 poderosamente la atenci’f3n de personal de la Fiscal’eda, c’f3mo si se tratara de un peque’f1o Aleister Crowley; la aparente falta de remordimientos dej’f3 impactado a personal que la atendi’f3.

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No solo Ana llam’f3 la atenci’f3n, tambi’e9n el cuadro sicol’f3gico de Mauro Alexis, qui’e9n al parecer fue el primero en proponer la idea de matar a los padres de Ana; en las declaraciones de Alberto se’f1al’f3 que Mauro les admiti’f3 que siempre tuvo la inquietud de cercenarle un seno a su madre, cocinarlo y com’e9rselo pero que nunca lo hizo porque derramar’eda mucha sangre. Adem’e1s de que Alberto asegur’f3 que tras asesinar a los padres de Ana, Mauro quer’eda seguir matando.

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Estos casos, que podr’edan encajar en cuadro psic’f3pata, no se hab’edan visto antes en esta ciudad de Chihuahua.

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(Fuente Tabascohoy.com)

 
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