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El año que no estaré. Columna de El Mojado

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RUDEZA NECESARIA.

Era el año 2013 y yo visitaba por primera vez la Arena México. Muchos meses antes de esa tarde de septiembre, Atlantis y Último Guerrero habían firmado su duelo de máscara contra máscara, pero previo al Aniversario 80 del CMLL, se sumaron La Sombra y Volador Jr a esa contienda en un formato de relevos suicidas diferente al tradicional. En esta ocasión, los ganadores serían quienes apostarían sus tapas.

Aquel fue un gran día para estar en el Distrito Federal. Bueno, en realidad fue un pésimo día para estar en la Ciudad de México, a menos que seas un periodista que no esperaba tener la información pasándole enfrente, en avenida Chapultepec. Previo al 15 de septiembre, fuerzas federales tomaron la plancha del Zócalo y desalojaron el plantón del CNTE ubicado frente a Palacio Nacional.

Yo estuve algunas horas haciendo desde el DF el trabajo que tenía que estar haciendo en San Luis Potosí. Mientras, los amigos que me acompañaban fueron al Centro de la Ciudad de México a buscar telas para la confección de máscaras de lucha libre y pasaron a las tortas de Súper Astro, otro grande de los cuadriláteros.

Ellos tampoco contaban con el desmadre que se vivía en el DF, por lo que un viaje en metro que debía tomar 20 minutos se vio obligado a seguir algunas estaciones más de lo necesario y recorrer, de regreso, ese mismo camino, pero a pie.

Llegaron entonces a donde nos hospedábamos, más tarde y más cansados de lo presupuestado. Por eso fue que también no alcanzamos la primera contienda en la Arena México, la Catedral de la Lucha. Cuando entré, no puse atención a lo que ocurría en el ring, estaba pasmado por ese monstruo de recinto, en el que se podían reunir 18 mil personas para disfrutar del pancracio.

Atlantis fue el primero en saltar al cuadrilátero. Sonó “El Rey”, esa canción magistral de José Alfredo Jiménez, con la interpretación de Vicente Fernández. Por primera vez veía a Atlantis llegar al ring con ese tema y me conmocionó. El Rey de los Mares es también un Rey de la lucha libre, el que ha definido el estatus de leyenda en los últimos años, a pesar de ser el primer luchador en su familia.

Atlantis y Último Guerrero se vieron increíblemente durante unos minutos, cuando mostraron que aún se entendían como cuando eran pareja, Los Guerreros de la Atlántida. Sin embargo, la juventud de Sombra y Volador Jr les terminó dando el triunfo y la oportunidad de encabezar el Aniversario 80 del CMLL.

Después, entre incomprensibles gritos de “¡fraude!” de quienes creyeron que Atlantis vs Último Guerrero era la única probabilidad, en una lucha espectacular, Sombra le quitó la máscara a Volador Jr.

Un año después volví a la Arena México para la batalla final entre Atlantis y Último Guerrero. Llegamos cerca del mediodía a la Ciudad de México en un viaje al que nos juntamos de jóvenes que iban a ver a Miley Cyrus o familias a Vicente Fernández.

Mis amigos y yo dimos algunas vueltas por Tlalnepantla hasta que llegamos al Centro de la ciudad, esta vez, sin protestas.

Otra vez las tortas de Súper Astro, aunque esta vez pedimos la más grande de todas, para dividirla entre cuatro personas.

Ahí, el luchador tijuanense nos explicó que para él Atlantis debía mantener su máscara, debido a que ya cuenta entre las leyendas.

Así fue, en una lucha que no puede tratarse de brillante, Atlantis venció con La Atlántida, su movimiento favorito, al Último Guerrero, aquel con el que hizo uno de las duplas más dominantes de la década pasada.

Otra vez “El Rey” con Vicente Fernández, pero ahora con El Rey de los Mares como triunfador. Aplaudí y aplaudí hasta el cansancio, hasta que las manos me dolieron porque Atlantis puede transportarme a cuando yo era un niño de cinco años y él era mi ídolo.

Este septiembre, el próximo viernes 18, Atlantis volverá a jugarse la máscara, precisamente ante La Sombra. Esta vez las circunstancias no me permitirán verlo desde la Arena México, pero lo seguiré religiosamente en Pago Por Evento.

Temo por la juventud de Sombra que puede ser definitiva en esta lucha y terminar rápidamente con el inmaculado récord en luchas de apuesta de Atlantis, con 32 años de carrera y 52 de edad. Su rival, de 25 años, aún no nacía cuando Atlantis ya se había apuntado algunos triunfos históricos.

Volverá a sonar El Rey en la Arena México, ante un reto difícil y que ninguno esperábamos. Ambos gladiadores tienen cualidades suficientes para ganar. Pero yo no puedo hacer más que estar con Atlantis. La afición, ninguna otra condición, me hace estar con mi ídolo de muchos años.

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