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#Editorial | El alcalde no trae nada

Por La Orquesta

El gobierno municipal de Xavier Nava está sumido en la parálisis. Con tres meses en el cargo, el plazo que suele darse a los políticos para evaluar sus resultados, el alcalde de San Luis Potosí no ha presentado obra pública en beneficio del municipio ni tampoco ha lanzado licitaciones para algunos aspectos centrales de su administración. Los principales rezagos que existen en la ciudad tienen que ver con bacheo y alumbrado, a los cuales no ha dado seguimiento, un cuadro que parece no resolverse mientras el Ayuntamiento permanece más al pendiente de lo ocurrido con su antecesor.

La dejadez es especialmente grave en lo que se refiere a las licitaciones, uno de los aspectos que más críticas han despertado sobre la administración navista por el conflicto de interés que existe en el entramado. Si bien él y su equipo se ostentaban como un cambio, no han cumplido con la promesa de licitar la compra de medicamentos y gasolina, así como los seguros médicos de su equipo de trabajo.

En noviembre, luego de ser criticado por asignar de manera directa 300 millones de pesos a la empresa Investigaciones Médicas del Potosí, SA de CV, la razón social del Hospital de la Salud, con el fin de otorgar atención médica a los trabajadores del Ayuntamiento, Nava aseguró que se habían iniciado los procedimientos licitatorios para medicamentos y gasolina para el periodo de 2019, mismos que saldrían “en poco tiempo”. Más de un mes ha pasado desde entonces y ningún plan se ha presentado en dicho sentido.

Lo mismo con el grupo gasolinero al que adjudicaron un contrato que podría valer más de 60 millones de pesos al año. Se indignaron, se enojaron y prometieron ser transparentes.

“Están echándose a andar todos los procedimientos licitatorios que ahora ya están, pero en estos días iban abrir ya para llevar a cabo las licitaciones a principios de año y eso va a ser abierto y ahí están las sesiones del Comité de Adjudicaciones, de licitaciones para que ustedes también estén informados de que es exactamente lo que se está probando”, indicó entonces el alcalde Xavier Nava.

Pero nada ha ocurrido, los dos servicios están otorgados a mano alzada, a los amigos. No hay ni asomo de convocatoria pública.

 

LA VIGA EN EL PROPIO OJO

A la negligencia con que se manejan las cuentas públicas hay que añadir la incongruencia que el gabinete navista sostiene al respecto. Si desde campaña manejaron una virulenta retórica sobre las supuestas malas prácticas que realizaban la anterior administración municipal, finalmente han acabado por realizar aquello de lo que acusaban a sus contrincantes.

Sebastián Pérez García, el secretario general del Ayuntamiento, acusó en su momento al gallardismo de saltarse criterios y protocolos al momento de hacer adquisiciones, algo que desde el primer día él y su superior han terminado por hacer.

Se ofendió también Oscar Valle, el oficial mayor, cuando se le hizo ver que la asignación de los contratos al servicio médico y gasolina significaba admitir que otorgaron los navistas a un proveedor privilegiado, mucho más recursos que los que los gallardistas se supone otorgaron a Sandra Sánchez Ruiz, pero además del agravio, el aspaviento momentáneo y la ofensa pública que manifestaron, nada han hecho al respecto.

Más aún. El único par de procesos de licitación de contratos los hicieron en la sombra del último día del año, con apenas tres días de convocatoria y con la aceptación, por lo menos “extraña” de los mismos proveedores en dos procesos distintos.

El contrato de seguros de vida de los empleados municipales y el contrato de los seguros de los vehículos de la plantilla del gobierno capitalino se los llevaron dos empresas, Seguros del Potosí y Seguros Atlas. Una cada quien, una a las 9 de la mañana y la otra al medio día.

En la que una perdió la otra ganó, y la que perdió fue porque “no presentó justificación técnica”. La tercera aseguradora participante, sirvió solo de testigo a los procesos.

Hay que decir que el asunto, así como lo hicieron, no tiene nada de ilegal, pero al menos huele a una repartición acordada de contratos millonarios, uno por 6 millones y el otro por 18. ¿Inmoral?, pues al menos la duda cabe.

Los navistas son además muy poco tolerantes a la crítica, les hiere y lastima que alguien siquiera pueda pensar en que se están mimetizando con lo que tanto criticaron pero pues… las pruebas hablan.

Cero obra, cero transparencia y enjuagues a la vista. Sí, empiezan a sonar fuerte, muy fuerte pero para ser coronados como la peor administración capitalina de la historia.

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