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Dr Wagner Jr: a evaluar su carrera | Columna de El Mojado

Rudeza necesaria

El pasado 26 de agosto, Dr Wagner Jr perdió su mítica máscara contra Psycho Clown en Triplemanía 25. La derrota de Wagner reveló el rostro de Juan Manuel González Barrón y dio un giro a la carrera del luchador lagunero, de 52 años de edad y 32 de profesional, quien ahora, sin su tapa, defenderá el nombre de Rey Wagner; pero también es un momento obligado para evaluar su trayectoria.

Las reacciones en redes sociales inmediatamente después de la lucha entre Psycho Clown y Dr Wagner Jr fueron dispares: mientras algunos lamentaron la caída del “Galeno del Mal”, otros le han llamado “vendido”, al perder su máscara ante un rival inferior en calidad y trayectoria, en lo que parece una falta de comprensión a los sistemas de trabajo de la lucha libre.

Pero una opinión también muy repetida fue aquella que coloca a Dr Wagner Jr como una leyenda y algunos incluso, lo han puesto como el mejor luchador de su generación. Con lo de leyenda puedo estar de acuerdo, si se toma en cuenta que a principios de siglo, Wagner fue uno de los luchadores con mejor calidad y el personaje que mayor crecimiento tuvo.

Alrededor de 2004 logró colocarse, con Canek como su principal rival, como un gladiador de relevancia en un momento en el que otros como Shocker, Blue Panther, Fuerza Guerrera, Atlantis, Último Guerrero, El Hijo del Santo y hasta Abismo Negro gozaban de gran popularidad y un alto nivel de lucha libre. En ese contexto, Wagner consiguió meterse entre uno de los mejores cinco luchadores mexicanos y tuvo el que hasta el momento había sido su principal reto en una lucha de apuestas, aunque su papel no fue tan relevante, en aquel cuadrangular donde Universo 2000 perdió su tapa ante Canek y que incluyó al Rayo de Jalisco Jr como el cuarto participante.

A Wagner también debe reconocérsele como uno de los pilares del más reciente boom de la lucha libre mexicana. Fue Místico el luchador más importante de aquella época, cuando los estelares la lucha llenaban arenas en todo el país y los resultados de sus combates llegaban a los principales medios de comunicación. Tal vez, además de Místico y Dr Wagner Jr, solo a El Hijo del Perro Aguayo y Cibernético se les puede considerar hitos de esa época, alrededor de 2007, pues solo ellos eran garantía de éxito en taquilla en todo el país. Eso le asegura su estatus legendario al Galeno del Mal.

Pero mientras la popularidad de Wagner aumentaba, su nivel de lucha libre iba disminuyendo. Los años previos al boom, Wagner se había dedicado a construir un personaje con una credibilidad y reputación prácticamente intachables, pues su físico se tornó en uno mucho más trabajado y modificó su equipo y la máscara que le había heredado su padre, lo que convirtió a la capucha de Wagner en una de las más reconocidas del país, de aquellas que han logrado colarse a escenarios lejanos al pancracio pero como muestra de la idiosincrasia nacional, como en los mundiales de futbol, por ejemplo. Dr Wagner Jr llegó al boom preparado para ser un fenómeno de taquilla, pero sus cualidades en el ring ya no eran los de los años anteriores.

A comienzos del boom, Wagner había cambiado su estilo, que antes se había caracterizado por castigos recios, que parecían formados en Japón. En cambio Wagner se volvió un luchador más preocupado por las poses y el bailoteo en el ring. Había pasado de ser un luchador espectacular a convertirse en un tipo que subía al cuadrilátero para quedar bien con las cámaras. Desde entonces, esa actitud de Dr Wagner Jr no se modificó, al menos durante diez años y fue notoria incluso en Triplemanía 25, la noche en que perdió su máscara.

Rey Wagner

Por eso mismo, no puedo aceptar que se diga que Wagner es el mejor luchador de su generación, habiendo otros exponentes que han protagonizado carteles importantes en cuatro décadas diferentes, mientras que Wagner solo lo hizo en dos, las dos de este siglo. Atlantis es el mejor de su generación, pero no lo digo solo porque sea mi ídolo personal, sino porque desde su debut, en 1983, contemporáneo al de Dr Wagner, se ha mantenido como estelar.

Otro aspecto en el que Wagner no ha tenido tanta relevancia histórica dentro del pancracio nacional es en las luchas de apuestas. Si bien ganó las cabelleras de algunas notables figuras como Brazo de Oro, Pierroth y Máscara Año 2000, ninguno estaba en el punto más alto de su carrera. Aunque ha conseguido otras máscaras, la única con mediana trascendencia fue la de Máscara Año 2000 Jr, en Triplemanía 20 y falló en ganar la batalla más importante de su carrera, el duelo de máscaras contra Psycho Clown hace apenas unos días.

Por eso dolió la derrota de Wagner y la caída de su tapa. Los Wagnermaniacos, como el Galeno del Mal llama a sus seguidores, alcanzan lugares alejados incluso de la lucha libre. Por eso el resultado de Triplemanía 25 tuvo tanta resonancia. Pero si esa lucha debiera ser calificada únicamente por sus cualidades en el ring, la valoración no sería alta. No fue notorio en ninguno de los dos luchadores, ni Wagner ni Psycho Clown, el odio que lleva regularmente a que haya una lucha de apuestas. En varios momentos de la batalla pareció que ambos perdían demasiado tiempo, Psycho pidiendo apoyo de la afición y Wagner posando.

A la batalla le faltó dramatismo, más allá de la emoción natural que existe cuando dos hombres apuestan sus tapas sin que pueda determinarse un favorito claro. Sin embargo, las críticas contra Wagner por perder su máscara contra Psycho Clown, han sido infundadas, aunque le han llegado hasta de El Hijo del Santo, quien pone a El Solitario Jr como un luchador superior al verdugo de Wagner sin que realmente lo sea. El Solitario Jr era candidato al gran rival de Dr Wagner Jr solo porque El Solitario padre había destapado a Dr Wagner padre.

Es verdad que Wagner, al tope de sus capacidades, es muy superior al promedio de Psycho Clown. Pero el nivel medio de Wagner durante los últimos diez años no alcanza para ser considerado mucho mejor que el nivel máximo que puede alcanzar Psycho.

Creer que la derrota de Wagner contra Psycho es una afrenta a su legado, por el simple hecho de haber ocurrido contra un rival que no es históricamente el más importante para Wagner es pecar de inocencia. Por su relación rota con el CMLL, Dr Wagner Jr no podría jugarse la máscara ante Atlantis, Carístico o Último Guerrero. Y LA Park, su rival más relevante en los últimos tiempos, no tiene el respaldo de ninguna empresa que pueda pagar una función donde ambos apuesten sus incógnitas.

El puesto histórico de Dr Wagner Jr está garantizado. Hoy, obligado a reinventar al personaje de nuevo, ahora sin máscara y con el nombre de Rey Wagner, no parece ser un reto imposible para El Galeno del Mal, aunque con 52 años de edad, le queda poco tiempo de competencia efectiva. Pero pese a poder contarse entre las leyendas, sus escasas aportaciones a la lucha libre como espectáculo atlético, evitan que encuentre un lugar en el top 5 de todos los tiempos.

@RconRMacuarro

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