Distinto al resto. Columna de Nefrox

12:00 21-Junio-2016
Distinto al resto. Columna de Nefrox

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Hace unos años conocí en Madrid a un grupo de aficionados al futbol. Me extrañaba cómo personas que vivían en una de las mejores ciudades del mundo para ver y disfrutar futbol, alentaban al equipo más débil de la región, el Rayo Vallecano.

La respuesta fue reveladora, somos de Vallecas, no podríamos irle a otro equipo. A partir de ese momento me di cuenta por qué yo decía con tanto orgullo, soy de San Luis Potosí, no puedo irle a otro equipo.

Yo sé, lo sé perfectamente, el futbol no tiene que ver con cuestiones territoriales, hace mucho que el futbol dejó de ser sinónimo de regiones para volverse universal. Tal vez solo los clásicos puedan llenarse la boca de orgullo al decir “nosotros nacimos aquí, crecimos aquí y seguimos aquí”, pero al menos en mi realidad de Liga MX, pocas son las regiones que pueden decir lo mismo.

Suele pasar que a veces se nos olvida que el deporte que tanto nos gusta y apasiona, también es un negocio, se nos olvida que hay que pagar nóminas, deducir impuestos, arreglar fichajes y coordinar una empresa. Muchas veces sólo nos gusta pensar en lo romántico de ponerse una camiseta y saltar a la cancha, ya sea como aficionado, directivo o jugador, a veces nos cegamos por lo que nosotros queremos y solo podemos ver eso.

Hoy escribo algo que ya tenía mucho tiempo que quería decir, ¿por qué le voy al San Luis? En parte porque aquí nací, lo digo con mucho orgullo, y por otro lado por herencia, esa que comparto con muchos que seguimos los colores.

Pero ¿para qué irle a un equipo que ha perdido identidad con sus múltiples cambios de nombre, piel, dueños y ahora hasta franquicia? La respuesta es muy simple, porque elegí desde hace tiempo que ningún otro equipo me podría llegar a hacer sentir como lo hace San Luis.

San Luis es distinto al resto, futbolísticamente un equipo que nunca ha sido campeón de un torneo importante, ascensos y subcampeonatos engalanan el palmarés de algo que podrían ser vitrinas. Y un completo enigma para el mapa del balompié nacional, ahí donde los grandes equipos se reparten estrellas y pelean por tener la mejor afición, estadio y billetera.

Y a pesar de todo, la idea de irle a un equipo que es capaz de volver a respirar en el último suspiro, capaz de emocionar hasta las lágrimas con un gol en tiempos extras, capaz de irse y regresar para cumplir lo que tantas noches prometió. Esa idea, todavía nos resulta emocionante a muchos románticos que seguimos aquí.

Estas líneas van especialmente a esos aproximadamente 3000 que siempre estábamos en el Alfonso Lastras cada 15 días, pero también va para todos aquellos que siguen a otros equipos sin importar lo lejano que puedan estar físicamente de ellos. Escribo para todos, para los que amamos el futbol, porque sé perfectamente que sólo ustedes van a entender esto que les digo, que el futbol es un gusto, un sentimiento, una pasión, misma que muy pocos pueden entender, no es como cambiar de novia o de religión, es algo profundo, clavado en la piel y tatuado en el alma.

Nací y crecí en una ciudad acostumbrada a sufrir de futbol, a llorar más que festejar, y a pesar de todo, aquí estuve, aquí sigo y aquí seguiré, pase lo que pase, alentando mis colores, no me voy a ir a alentar a otro, aquí me quedo, aquí te espero… Vamos a volver.

 
 
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