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Diputados: favor que nos hacen | Columna de Ricardo Sánchez García

Sin partitura

“Si ese video sale, voy sobre tu persona” es la amenaza lanzada por el diputado potosino Desfassiux contra un elemento de la policía. En evidente alcoholización, el legislador se ostentaba como la autoridad del lugar. Orgulloso de haber sido toda la vida una persona sin educación, entre manoteos retaba al uniformado increpándolo en caló mexicano para indicarle ausencia de valor: “te faltan huevos”.

Exigir el nombre de un elemento realizando sus funciones apegado a la ley y solicitar el mando a quien está subordinado es una vulgar forma de prepotencia, poderío exaltado durante años por las compraventas de favores entre funcionarios públicos de mediano nivel. Es asimilar a “favor con favor se paga” y escuchamos testimonios de tránsitos a quienes retiraron la patrulla y entregaron un silbato, asignados a una esquina, como sanción por cumplir su deber al infraccionar por mala suerte algún pez gordo.

La impunidad y el tráfico de influencias van reforzando poco a poco las redes de corrupción a grados de complacencias paulatinas hasta alcanzar máximas complicidades no fáciles de sostener en público. Lo que comienza con favores menores termina silenciando delitos mayúsculos y obliga a involucramientos en grado alto, creando incapacidad de retracción, por lo cual, para muchos más vale apechugar que tirar la toalla. Eso sin justificar participaciones en lavativas y remedos insuficientes para purificar tan penosos disturbios económicos.

Existe un común discurso, constante en boca de empresarios haciendo política. Arropados por compadrazgos profesionales, vienen a ocupar espacios históricamente considerados dignos, pero mancillados por ejemplares sin vocación, sin la mínima intención de servicio, con vaga idea de lo que consideramos patria. Esos sillones mal asignados han costado retraso, pues quiénes ocupan curules carecen de conciencia en su representativa labor y ratifican por encargo comisionados, fiscales, consejerías o presidencias, lejos de la prioridad del pueblo.

Fue la bancada del PRI y del Verde Ecologista, por órdenes del Ejecutivo, quienes eligieron al actual encargado de la Comisión de Derechos Humanos (Jorge Andrés), por eso entendemos la falta de respeto hacia víctimas y el cero compromiso con la reparación de los daños causados por autoridades. La unánime elección de Federico Garza Herrera como fiscal del estado ayuda a comprender la nula voluntad para esclarecer fechorías de diputados. La mimetización de actores encargados de combatir la corrupción nos explica la simulación en el nombramiento de Vera.

Jorge Andrés López Espinosa, titular de la Comisión de Derechos Humanos



No les importaron colores, izquierdas ni derechas. En otra era, ser oposición significaba defender un ideal en contra del oleaje priista, camarilla aplastadora con la soberbia de saberse poderoso gobierno, acaparador del Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Repartían espacios, disputaban lugares y negociaban posiciones. Sabedores del ritual, colocaban alfiles en lugares estratégicos para defender al soberano en turno, generalmente el gobernador, compitiendo con alguna amenaza in crescendo en el mismo cochinero, entendido como el brinco al siguiente barco para mantenerse a flote.

Quienes se ostentan como poderosos empresarios de aceites, bienes y raíces, ganado o exportadores de chocolate, proyectan una vida resuelta sin necesidad económica apremiante. Hacen creer de la curul un pasarrato, pero ahí están. Minimizan el mandato constitucional a pérdida de tiempo. En verdad han dicho que nos hacen un favor al donar su trabajo. Escudan sus fechorías con la supuesta falta de necesidad de robar.

Hemos insistido en que todas las generalidades son injustas y no les deberíamos poner en el mismo saco. Sin embargo, quienes pertenecen a “la peor legislatura en la historia del Congreso” no han tenido argumentos para defender su honorabilidad. En la última contienda electoral los votantes buscaron dignificar la forma de hacer política, tan maltrecha y ensuciada.

Es muy grave la colusión en los niveles más altos para esconder hechos delictuosos y violaciones a derechos humanos y eso se debe a los amarres realizados desde las mínimas redes de favores. Complicidades con carriles en doble sentido, en ida y vuelta perpetúan la impunidad y mantienen en los puestos claves a personajes sin buena voluntad ni compromiso de construir una sociedad más justa.

Son ellos, actuando desde el Congreso, quienes han secuestrado el estado de derecho para beneficios de sí y sus amigos. Haciendo uso perverso de un privilegio logrado con engaños, fingieron legalidad maquillando cuentas y negociando nombramientos.

Los actos denunciados por víctimas a quienes usurparon sus nombres como supuestos beneficiados de recursos es una muestra de la cloaca. Es también una oportunidad de lucha contra la impunidad para no permitir más actos de enriquecimiento ilícito con recursos públicos.

Ese es el reto que deberá enfrentar la legislatura entrante, porque la que ya se va, favor que nos hacen de irse.

@DDHHSamuelRuiz

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