#4 TiemposDesde mi clóset

Dinámicas de la vinculación afectiva en los HSH | Columna de Paúl Ibarra

Desde mi clóset


La afectividad es una experiencia subjetiva que tiene patrones específicos (Rubio, 1994) a través de los cuales una persona aprehende a relacionarse con otras. Los HSH potosinos han establecido códigos particulares que encajan bastante bien en la estructura de la vinculación afectiva heterosexualizada. Uno de los principales responsables de este hecho es la constante circulación de discursos que privilegian la monogamia, la exclusividad sexual y fomentan los mitos del amor romántico.

En relación con el proceso del enamoramiento, en necesario decir que, si bien existen una neuroquímica asociada a la afectividad, es decir, existen factores fisiológicos responsables de algunos estadios amorosos, lo cierto es que los factores psicosociales afianzan el proceso. Al respecto, un dato trascendental indica que el 91.9% de los sujetos muestra afirma haber estado enamorado por lo menos una vez en la vida. Por tanto, en la mayoría de los HSH se localizan indicios de “resonancia afectiva intensa” (Rubio, 1994) que se encuentra cargada de interacciones que involucran el erotismo, la identidad sexual e incluso la reproductividad.

Con respecto a la durabilidad del “amor verdadero”, los HSH potosinos tienen ideas encontradas. Ya que, si bien un cuarto de la población muestra afirma estar totalmente en desacuerdo con la afirmación el amor verdadero dura para toda la vida, la misma cantidad de hombres se encuentra indeciso sobre este tema. De la misma forma, una quinta parte está totalmente de acuerdo en la durabilidad del amor verdadero, y otro 20% está de acuerdo parcialmente. Este dato revela la forma en la que operan los constructos culturales que privilegian la idealización de un modelo de vinculación afectiva, en la que la perdurabilidad es importante en buena medida. Cabe señalar que, por rango de edades, los más jóvenes idealizan en mayor medida el amor y conforme se incrementa la edad, se torna un estadio de indecisión. Entre los veinte y veintinueve años, el 32% está totalmente en desacuerdo con la afirmación, es decir es el rango de edad con mayor rechazo hacia esta creencia.

En referencia a la omnipotencia del amor, hay una discrepancia en relación con la durabilidad, ya que, mientras los HSH consideran que el amor no es infinito, tienden a idealizar en mayor medida su poder. Mientras un tercio está más o menos de acuerdo en que el amor lo puede todo, una cuarto está totalmente de acuerdo con esta afirmación. Tal vez esto se deba a la teoría de Eusebio Rubio (1994) quien apunta el carácter activo del amor, que es proveedor de un sentido de responsabilidad ante la persona amada que nos lleva a experimentar harta intensidad afectiva.

Las personas establecen vínculos con otras personas debido a los afectos que otros seres humanos les provocan, la intensidad de estos es la pauta que fomenta la permanencia del proceso amoroso o no (Shibley, 2006). En este sentido, los HSH potosinos se asumen como agentes dadores de amor intenso. El 36.76% afirma que siempre que se enamora entrega todo, mientras el que el 25% asume de manera parcial esta afirmación. Asimismo, un 22.05% se encuentra indeciso en reconocer su entrega total al momento de enamorarse. Sólo un 8% no considera que es un individuo entregado.

Los elementos de durabilidad, omnipotencia e intensidad de la vinculación afectiva percibida por los HSH potosinos permite afirmar la existencia de una idealización acentuada del amor como forma exclusiva de vincularse afectivamente. Lo anterior, en relación directa con la monogamia y emparejamiento como modelos potenciales para establecer relaciones en el plano erótico-afectivo. En este sentido, si bien en su mayoría no hay una tendencia que lleve a los HSH a estar en búsqueda de una media naranja, lo cierto es que se mantienen a la espera del arribo de su pareja ideal. Por lo tanto, no hay un mecanismo específico que lleve a buscar de manera consciente el emparejamiento, si hay una intensión sabida de estar a la expectativa por la llevada fortuita de una relación que provea estabilidad.

La idealización de la monogamia arriba mencionada se ve reflejada en el peso que tiene la fidelidad como virtud del emparejamiento. Cabe señalar que la noción de fidelidad hace referencia tanto al cumplimiento de compromisos, como a la exclusividad sexual. Para el 58.08% de los hombres que tienen sexo con hombres en San Luis Potosí, la fidelidad es un aspecto fundamental en las relaciones de pareja, sólo un 6% no la considera importante. De igual forma se encuentra la comunicación para el desarrollo de acuerdos, aunque es un tema explorado dentro de las relaciones HSH, aún existen tabúes que obligan cumplir con ciertos estándares para “guardar las apariencias” dentro de la sociedad.

Conforme se retrocede en el tiempo, es posible observar que las dinámicas erótico-afectivas de los HSH eran más libres. Las relaciones abiertas y los acuerdos entre parejas formaban parte de la cotidianidad vinculatoria de este sector. Por un lado, derivado de la falta homofobia internalizada que ha llevado a muchos HSH a tener parejas sexuales masculinas a la par que un matrimonio heterosexual. Por el otro, debido a que los referentes propios de los inicios del movimiento de liberación sexual, llevaron a algunos homosexuales a asumir prácticas más libres, alejadas de los preceptos heterosexuales que normaban los cuerpos y las relaciones humanas.

Sin embargo, avanzados los años, los procesos de normalización de la homosexualidad dentro del contexto social, han involucrado la incorporación de herramientas de vinculación afectiva propias del sistema dominante. Lo que ha llevado a la impostación de la necesidad de institucionalizar la relación afectiva a través del matrimonio. El 39.7% de los hombres que se relacionan afectivamente con otros hombres consideran como uno de sus grandes sueños, el casarse con el ser amado. Asimismo, el 23.5% de manera parcial sueña con contraer matrimonio con el amor de su vida, mientras que el 18.3% se encuentra indeciso. Del total, sólo un 9% rechaza de forma categórica el institucionalizar su relación amorosa. Cabe señalar que esta necesidad sentida se desarrolla en respuesta a los procesos de romantización de la relación, y no responde a un proceso para el otorgamiento de certidumbre jurídica para el ejercicio de derechos. Es decir, los HSH se están casando más por cumplir con el status quo que promueve la sociedad heterosexual, que por la necesidad de garantizar el acceso a prerrogativas que devienen de la institucionalización de una pareja de hecho.

El matrimonio entre parejas del mismo sexo, es un fenómeno complejo que ha provocado sendos debates entre propios y extraños, ya que existen grupos que se oponen a que este concepto sea utilizado por familias homoparentales. El alegato principal es la etimología del término y la razón de ser de la figura eclesiástica. Ante esta situación, cabe señalar que los defensores del matrimonio igualitario defienden la igualdad jurídica y enfrentan la discriminación normativa. Sin embargo, fuera del debate quedan los procesos de normalización de la homosexualidad que pretenden incorporar al devenir social a una orientación sexual históricamente segregada de los procesos de juridificación de los derechos humanos.

La tendencia reproducir algunos de los mitos del amor romántico por parte de los HSH en cuanto a la durabilidad, omnipotencia, intensidad, emparejamiento y exclusividad sexual, no han logrado incrementar los índices de toxicidad en las relaciones. En relación a la celotipia el 49.26% de los HSH considera que no es sana dentro de las relaciones ni es una característica propia del amor. De la misma forma, el 52.94% de estos hombres no creen que la violencia verbal sea necesaria a la hora de discutir con la pareja. Sin embargo, la violencia entre las parejas homosexuales está presente en la medida en que se reproducen los roles tradicionales de género. Es decir, existe una relación directa entre el establecimiento de relaciones tóxicas y la expresión de la identidad sexual. A mayor consciencia de género, menor es la violencia ejercida, lo que da lugar a relaciones más sanas.

Dicho lo anterior, la resiliencia juega un papel fundamental en la vinculación afectiva entre hombres, ya que, los HSH aprehenden conductas adversas hacia la homosexualidad (Monroy, 2017) que se internalizan de manera cotidiana. Por lo que la praxis erótico-afectiva durante los primeros años resulta hostil y accidentada. Sin embargo, con el tiempo se asimila en la medida que el proceso de auto-aceptación de la condición sexual resulte exitoso. Lo que indica que la violencia se recrudece en tanto haya mayores áreas de oportunidad en las personalidades de los sujetos en relación con la autodefinición conceptual de una identidad.

@PaulIbarra06

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