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Diez días, dos polos | Columna de El Mojado

Rudeza necesaria

 

Sin importar hasta donde llegue México en Rusia 2018, de esta Copa del Mundo podemos reconocer dos extremos: el mejor partido en Mundiales y el peor, con solo diez días de diferencia entre ambos.

Si la fase de grupos inició con todo el ánimo, tras vencer al campeón del mundo el 17 de junio; ayer, 90 minutos bastaron para desilusionar a buena parte de la afición mexicana con la goleada en contra de Suecia.

Sobre Juan Carlos Osorio volverán a pesar las dudas de los últimos tres años. También pesarán tres goleadas en los tres torneos internacionales más importantes en los que participó: la Copa América Centenario, la Copa Confederaciones y el Mundial de Rusia.

Pero, con los contrastes que tuvo el Tri en sus tres primeros partidos de Mundial, ¿cuál es el nivel real del futbol mexicano? La respuesta es esa: el nivel real alcanza para pelearle a los grandes, en ocasiones, y para sufrir con otras selecciones de nivel similar a México.

De hecho, el nivel real ha quedado de manifiesto en los últimos siete Mundiales: México está entre el nivel 9 y el 16 del futbol del planeta. ¿Eso significa que no tenemos nada que hacer el próximo lunes en los octavos de final contra Brasil?

No. Significa que en 24 años, ninguna generación del futbol mexicano ha logrado dar un paso más allá del nivel real de la selección. Todas se han mantenido justo en los octavos de final de la Copa del Mundo, a donde este Tri, el de Juan Carlos Osorio, logró clasificarse con seis puntos, dos buenos juegos y un pésimo tercer partido.

Pero el nivel real del Tri da para pelearle a los grandes y a eso nos abrazaremos los próximos tres días, hasta que el balón ruede entre mexicanos y brasileños.

No estamos para pensar que el mejor Tri puede vencer al mejor Brasil. Pero esto es futbol. Y todo puede pasar en la cancha.

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