#4 TiemposSan Luis en su historia

Dieciocho Corridas de Toros en la Plazuela de San Juan de Dios | Columna de Ricardo García López

San Luis en su historia

Ya hemos comentado algo sobre la vida y obra del Presbítero y Doctor don Tomás Vargas, es pertinente comentar en este artículo que este personaje fue uno de los tres ciudadanos que participaron en la formulación de la primera Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos, misma que estuvo vigente hasta el año de 1835. Don Tomas Vargas en compañía de Luis Gonzaga Gordoa y José Guadalupe de los Reyes acudieron a la ciudad de México en su calidad de Diputados Constituyentes a la antigua iglesia de San Pedro y San Pablo que fue la sede del Constituyente de 1824. 

Documento fechado el 15 de noviembre de 1824 a fojas 408 a la vuelta en el Protocolo del Escribano Antonio María Suárez. Libro que se encuentra custodiado en el Archivo Histórico del Estado:

He aquí la transcripción:

En la ciudad de San Luis Potosí, en quince de noviembre de mil ochocientos veinte y cuatro, ante mí el Escribano y testigos, don Eulogio de Arias, vecino de esta capital (a quien doy fe conozco), dijo que habiendo dispuesto el Muy Ilustre Ayuntamiento, para celebrar como es debido, la proclamación y juramento de la Constitución federal de los Estados Unidos Mexicanos, sancionada por el Soberano Congreso Constituyente en cuatro de octubre del corriente año, diez y ocho corridas de toros, mandó convocar postores a la plaza por medio de rotulones que hizo colocar en los parajes públicos y acostumbrados con el objeto de que el que quisiere rematarla, se presentase en la Secretaría de dicho Muy Ilustre Cuerpo a imponerse de las condiciones a que había de sujetarse en el arrendamiento. Que en consecuencia, se impuso de las que acordó una comisión del mismo cuerpo, y, convino en ellas, ofreciendo servir a los fondos municipales con la cantidad de ochocientos pesos y caucionar el cumplimiento de dichas condiciones con la fianza correspondiente en los términos que ya se expresará. Y como todo debe constar, según lo convenido, por escritura jurídica, a virtud de la cual pueda reconvenírsele en caso ofrecido; por la presente en la mejor y más bastante forma que por derecho haya lugar, otorga que en el indicado arrendamiento o remate de la plaza, se obliga a observar y cumplir las expresadas condiciones, cuyo tenor es el siguiente: Primeramente, Que las corridas se verificarán precisamente en la Plazuela de San Juan de Dios en atención a no haber otra más proporcionada sino la Plaza Principal en donde no pueden verificarse por hallarse en ella el edificio en que desempeña sus trabajos el H. Congreso del Estado y otras oficinas cuyos trabajos podrían sufrir retardos o distracción.

2ª.- Que será de cuenta del otorgante, Eulogio de Arias, levantar en dicha plazuela los tablados con solidez y firmeza, sujetándose al examen y reconocimiento que haga, gratificado por el mismo otorgante, el perito que la ciudad nombre para cerciorarse de éstas con la solidez correspondiente, de modo que no pueda sobrevenir una desgracia, en la inteligencia que dicha Plaza no tendrá más que cuatro puertas una por cada viento con sus cerraduras bien acondicionadas y servirán únicamente para subir a las primeras y segundas lumbreras; y a más otra que se colocará a lo interior de la plaza y será por donde entren los toreros, picadores, toros y caballos.

3ª. Que los tablados incluyan la vaya y contravaya que deberá poner el otorgante deberán estar pintadas de un color proporcionado y de modo que cause buena vista y armonía por su uniformidad y decencia.

4ª. Dispondrá, el otorgante, en uno de los lados de la Plaza y en el lugar que señalen los comisionados del Muy Ilustre Ayuntamiento, un palco o lumbrera de cinco varas de ancho pintado en lo interior y decorado en lo exterior con algún adorno particular que lo distinga de los demás para que a él concurra gratis el expresado Muy Ilustre Cuerpo, sin que sobre dicho palco haya otro u otros, según lo exige la consideración y respeto que se debe y conforme a lo cual ha sido así siempre de costumbre.

5ª. Que el otorgante, luego que esté firmada esta escritura, entregará a los comisionados del Muy Ilustre Ayuntamiento, en moneda corriente la cantidad de ochocientos pesos en que se ha convenido por valor del arrendamiento en el concepto de que los costos de dicha escritura deben ser de cuenta del primero y en el que debe caucionar con fiador abonado la cantidad de dieciséis mil pesos para responder al Muy Ilustre Ayuntamiento en el caso que falte en el todo a esta contrata sujetándose al juicio de peritos por las faltas parciales con arreglo al que deberá responder de ellas luego que sea reconvenido.

6ª. Que por consecuencia de lo expuesto queda a discreción y arbitrio del otorgante el arrendamiento de las lumbreras y tendido y demás lugares a propósito para este espectáculo en los diez y ocho días que han de emplearse en las corridas por los precios y condiciones que quiera y le acomode estipular con los subarrendatarios, sin que la ciudad, en caso de alguna falta en que por parte de éstos se incurra, tenga que repetir contra ellos pues su acción debe dirigirse contra el otorgante como si él fuera el inmediatamente culpable.

7ª. Que el otorgante podrá aprovecharse de todo el terreno de la plazuela que no se ocupe con los tablados, tanto en lo interior como en el exterior con tal de que deje libres las calles del tránsito para que si quisiere los prepare a su costa en todas las noches intermedias de corrida a corrida o bien, en las de los días en que se verifiquen estas para maromas, circo, fuegos artificiales u otras diversiones que deberán dar principio a las ocho en punto y no pasarán de las once, quedando por consecuencia, obligado a iluminar la plaza y demás parajes que elija con achones y candilejas suficientemente y a satisfacción de los regidores comisionados.

8ª. Será permitida toda clase de juegos, menos el de naipes, sea el que fuere, siempre que no haya o resulte desorden de ellos inevitable, debiendo cesar un cuarto de hora antes del primer toro o de cualquiera otra diversión y pudiendo dar principio a las 8 de la mañana y concluir a la misma hora de la noche.

9ª. Que será obligación del otorgante costear la mejor música que hay en la ciudad para que, colocada en uno de  los puntos que se le señale en la plaza, sirva para cubrir los intermedios y a más de esos, dos clarines que se colocarán sobre los cajones por donde deben salir los toros, para que a la señal del que presida la plaza toque anunciando así a los toreros las operaciones que deben ejecutar.

10ª. Que las dieciocho corridas que han de hacerse, de toros puntales se verificarán repartiéndose entre los días que median, del día cinco de abril, inclusive, al veinte y cuatro de mayo del año próximo venidero en que darán fin y, en consecuencia, se señalan, para ellas, además de los dichos, los siguientes: el día seis, el siete, el once, el doce y el dieciocho, el diecinueve, el veintiuno y el veintiséis de abril, el dos , el tres, el cuatro el nueve, el diez, el dieciséis, el diecisiete y el veinte y cuatro del mismo y cinco de abril forman dieciocho días; teniendo por objeto este repartimiento que los artesanos, labradores y demás gente ocupada no se distraigan sin interrupción con notable perjuicio suyo. En la inteligencia que no podrá verificarse otra corrida sin expreso permiso del Muy Ilustre Ayuntamiento con conocimiento de causa.

11ª. Que el otorgante, en conformidad con el artículo anterior, costeará los toreros, picadores, banderilleros o chulos, que, entre todos, serán a lo menos doce incluidos los matadores con espada u otro instrumento debiendo, en consecuencia, de éstos preferirse los primeros y que el otorgante será responsable de que no se presenten hebrios (sic) ni de que hostiguen al público pidiendo galas o dedicando suertes a alguna persona.

12ª. Que se lidiarán y se matarán precisamente, en cada uno de los días citados, ocho toros robustos y de las mejores vacadas debiendo ser dos por la mañana dando principio en punto de las once, y, los seis restantes en la tarde de las cuatro para adelante y se entregará uno diariamente muerto con piel y orejas para los presos de la cárcel y Casa de Recogidas.

13ª. Que todos los días de fiesta, como son los domingos, en que no hay, según lo contratado, corrida de toros puntales, podrá el otorgante dar alguna diversión, o de toros embolados o de otra cualquiera invención únicamente por las tardes y noches y lo mismo podrá hacer en los días y noches intermedias de las corridas conforme al artículo 7º. de estas proposiciones incluyéndose también los días tres y cuatro de Abril precedentes al en que deban dar principio dichas corridas.

14ª. Que se facilitarán al otorgante las bodegas de la Alhóndiga para guardar la madera que vaya ocupando, por lo cual pagará un real diario de cada una de ellas el tiempo que las ocupe.

Con cuyas calidades y condiciones recibe el otorgante en arrendamiento, por los días y precio expresado, la plaza para las corridas de toros, obligándose a cumplirlas con la misma exactitud y a no reclamarlas ni interpretarlas total ni parcialmente con ningún pretexto, y, si así lo hiciere, quiere no ser oído en juicio ni fuera de él y que, por el mismo hecho sea visto que las aprobó y ratificó añadiendo fuerza a fuerza y contrato a contrato, a lo que se le ha de poder apremiar en legal forma. Y don Francisco Antonio de los Reyes, vecino del Real de San Francisco y residente en esta ciudad a quien doy fe conozco como fiador propuesto por don Eulogio de Arias, y, admitido por el Muy Ilustre Ayuntamiento, instruido de las condiciones insertas poniendo en efecto la obligación a que el segundo se sujetó, en una de ellas , por la presente en la mejor y más bastante forma que por derecho haya lugar, otorga que promete y se obliga a que el repetido don Eulogio Arias, cumplirá exactamente con ellas como corresponde y, en caso contrario, el otorgante, como su fiador, pagará la cantidad que debe exhibir por la falta absoluta o parcial del contrato con tal de que no pase de los ochocientos pesos, valor del arrendamiento, pide los diez y seis mil de que trata la cláusula 5ª., o de ambas cantidades justas y no más sin que haya de practicarse diligencia alguna contra el citado Arias ni hacer excusión en sus bienes, pues la renuncia con la ley 9ª. título 12 partida 5ª. que dice que el fiador no pueda ser reconvenido antes que el deudor principal. Hace suya propia la deuda ajena y recibe en sí y queda de su cuenta y cargo la integra responsabilidad y solución de dichas cantidades por las cuales quiere y consiente ser demandado primero que el deudor y que todos los autos y diligencias que para el pago se ofrezcan hacer, se entiendan con el otorgante y no con aquel, salva siempre la acción que contra él tiene la ciudad, pues queda viva, ilesa y en su fuerza y vigor para que use de ella a su arbitrio y elección. Así mismo se obliga a reintegrar a la ciudad, en la misma conformidad, las costas, daños, intereses o menoscabos que por su morosidad se le irroguen defiriendo su importe en el juramento de parte alguna con relevación de otra prueba y ambos otorgantes a la observancia de este contrato, obligan sus personas y bienes habidos y por haber y dan amplio poder a los señores jueces de esta capital para que a ello le compelan y apremien por todo rigor de derecho y vía ejecutiva como por sentencia definitiva pasada en autoridad de cosa juzgada y consentida que por tal la reciben. Renuncian todas las leyes, fueros y privilegios de su favor y la general del derecho en forma. Y, estando presentes los  señores capitulares comisionados del Muy Ilustre Ayuntamiento: Regidor don Juan Leónides Reynoso y don Mariano Borja y el Procurador Síndico primero don Jesús José Aguiar a quienes igualmente doy fe conozco, dijeron que a nombre de dicho Muy Ilustre Cuerpo, se obligan a que este contrato sea firme, subsistente, valedero por su parte y que en caso contrario restituirá al arrendatario la cantidad que va a exhibir de contado los gastos que haga y los perjuicios y menoscabos que se le irroguen diferida su liquidación en su relación jurada, relevándole de otra prueba. En cuyo testimonio así lo otorgaron y firmaron todos, siendo testigos: don José Garaña, don Lorenzo Molina y don José María Morales de esta vecindad. Doy Fe.

Eulogio Arias (rúbrica) Francisco Antonio de los Reyes (rúbrica), Juan Lorenzo Reynoso (rúbrica), Mariano Borja (rúbrica), Jesús José Aguiar (rúbrica).

Ante mi: Antonio María Suárez (rúbrica).

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