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Días festivos | Columna de Dalia García

Divertimentos



Mayo está lleno de días festivos, y yo he descubierto que no los vivo con la intensidad de algunos años atrás; quizá desde la preparatoria, donde uno deja los bailables típicos y los festivales para las madres y maestros. También he pensado que podría deberse a que cada vez se vive más rápido por diversas razones: exceso de trabajo, falta de tiempo, prisas y otros motivos derivados; pero aunque esto último fuera cierto, no estoy completamente de acuerdo con la idea de festejar a alguien especial en determinado día del año, y por decreto.

El hecho de que exista un día de las madres, uno del maestro, uno del padre, uno de los abuelos, termina por justificar el olvido de dichas figuras durante el resto del año. En ese sentido, muchos de los días festivos funcionan como un pretexto para expresar el reconocimiento que pocas veces manifestamos, explícitamente y por iniciativa propia, en otra temporada. Esos días sacan lo mejor de nosotros, como la gratitud. Gratitud hacia nuestros padres, niños, hermanos, maestros, etcétera, sin olvidarnos de Benito Juárez.

Podría cuestionarse la instauración o el sentido de muchos días festivos que terminan por interpretarse de una forma bastante básica, materialista o superficial, como el Día del Niño, en el que se vacía el área de juguetería de las tiendas departamentales. El Día de la Independencia, por ejemplo, es una de esas fechas cuya celebración, para una gran mayoría, carece de sentido en el contexto actual.

En la secundaria y preparatoria, mis profesores bonachones se quejaban, entre broma y broma, de que el Día del Padre no se les festejaba con la misma enjundia que el de las madres, que no habían festivales para ellos y que no tenían un Día del hombre. Y creo que son inconformidades legítimas, aunque los fundamentos sean, desde luego, diferentes.

Podríamos agrupar los días festivos según su naturaleza u objetivo: los patrios conformarían un grupo; los religiosos, otro; los que aluden a la naturaleza y al medio ambiente, otro; los socio-históricos, otro; aquellos que conmemoran luchas humanas en el ámbito de la salud, en otro rubro, al igual que los días festivos adoptados de otras naciones.

Cada uno tendría que ser analizado desde perspectivas diferentes; a mi gusto, muchos seguirían vivos y otros se irían al inframundo, comenzando por el Día de π (14 de marzo), el Día de llevar al perro al trabajo (22 de junio), el Día Mundial del Ovni (2 de julio), el Día Mundial de la Cerveza (4 de agosto), el Día mundial de la Pereza (19 de agosto) y Día Mundial del Huevo (9 de octubre).

Me despido amablemente con una felicitación muy muy especial a quien corresponda por el Día del Internet que se celebra hoy, 17 de mayo.

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