Día Nacional de la Lucha Libre, ¿de qué sirve? Columna de El Mojado

18:08 21-Septiembre-2016
Día Nacional de la Lucha Libre, ¿de qué sirve? Columna de El Mojado

RUDEZA NECESARIA.

CIUDAD DE MÉXICO, 12ABRIL2016.- Los senadores del PRI, Jesús Casillas e Ivonne Liliana Álvarez, en compañía de los luchadores Brazo de Oro, Atlantis, Shocker, Blue Panter, Hechizero, Último Guerrero, Kraneo, entre otros, durante la conferencia para anunciar la consideración que hicieron en el pleno del senado para dar a conocer la iniciativa con proyecto de decreto por el que se declara el 21 de septiembre de cada año, como el día nacional de la lucha libre y del luchador profesional Mexicano. FOTO: DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ /CUARTOSCURO.COM

La imagen la vimos todos, aunque la mayoría quisiéramos olvidarla. Una noche de marzo de 2015, la muerte del Hijo del Perro Aguayo sorprendió al mundo entero y estremeció a la lucha libre.

Millones de personas hablaron de eso, muchos sin conocimiento de causa. Algunos entendieron la gravedad del fallecimiento -que solo adquiría más relevancia por tratarse de un luchador de élite, probablemente el más importante rudo que tuvo México durante muchos años y el hijo de una leyenda del pancracio mexicano- e intentaron sacar provecho.

Entonces el Congreso de la Unión se llenó de luchadores. El Hijo del Santo tomó el rol de líder que él mismo se otorgó y acudió a reuniones con legisladores, que promovían la búsqueda de mejores condiciones laborales y médicas para las funciones de lucha libre.

Las buenas intenciones, pese a ser plausibles, desconocían el contexto real de la lucha, como un gremio heterogéneo, lleno de egos y envidias, con cantidades enormes de luchadores y promotores, que responden cada uno a sus propias condiciones. Calculo que tan solo en la ciudad de San Luis Potosí y su área metropolitana, por poner un ejemplo, existen alrededor de 300 luchadores profesionales, con licencia o sin ella.

Al final, nada pasó. No se mejoraron las condiciones laborales de los luchadores, ni se garantizó la existencia de ambulancias y primeros auxilios en las arenas. Después de que el tema dejó de estar en el foco público, los legisladores mexicanos lo olvidaron.

Exactamente un año y medio después, el Senado de la República nombró el 21 de septiembre como el Día Nacional de la Lucha Libre. Esa fecha se tomó por la primera función en la historia de la Empresa Mexicana de Lucha Libre, hace 83 años.

Más allá de la relevancia de la lucha como espectáculo atlético-artístico y de su función como “industria cultural”, como bien explicó el senador Daniel Ávila al presentar el dictamen de la iniciativa; es de llamar la atención que, una vez más, solo luchadores de renombre, esta vez pertenecientes al Consejo Mundial de Lucha Libre, fueron los invitados al Senado para celebrar el día.

¿Pero de qué sirve en realidad? La clase política mexicana ha buscado los reflectores en la lucha libre, un símbolo indudable de identidad cultural mexicana, pero que ningún avance representará al deporte espectáculo.

El nombramiento, que enorgullece a los aficionados, poco representa en la realidad si no lleva a una mejora para el trato a los luchadores. Ojalá, esto funcione como una inversión a futuro y que con la existencia de un Día Nacional de la Lucha Libre las autoridades tomen con la seriedad necesaria ese deporte, del que muchas familias obtienen un ingreso extra, a través de atletas que cada semana arriesgan su vida con tal de entretener al público.

Pero también los luchadores profesionales deben asumir la responsabilidad. La relevancia cultural de su actividad no puede ser sobajada por unos cuantos, los gladiadores que, sin la preparación necesaria, suben al cuadrilátero y terminan por dar espectáculos muy pobres.

Por eso, agradezco que exista un Día de la Lucha Libre. Espero que todos, incluyendo a empresas y aficionados, tomemos el papel que nos corresponde, no solo para celebrarlo, sino para que la lucha libre mejore, como parte de esa inversión en buenas intenciones.

Pese a eso, hoy, 21 de septiembre, con la existencia de un Día Nacional, las expectativas no son las más gratas.

EL DILEMA DEL AME
Cuando la afición americanista pedía la salida de Ignacio Ambriz como su técnico, lo hacían seguros de poder conseguir un entrenador de renombre internacional o de muchos triunfos en el futbol mexicano, pero lo más probable es que regrese un viejo conocido del América, pero también un cartucho quemado. Ni Carlos Reinoso, Manuel Lapuente, Rubén Omar Romano podrían sacar a los seguidores azulcremas del malestar, en el torneo de su centenario.

FELICIDADES POR TU VALENTÍA, SILVER
No había tenido oportunidad de hacerlo, pero hoy felicito a Silver Slam por su retiro de la lucha libre. Y lo felicito, no porque su carrera haya llegado al punto en el que lo mejor era retirarse, sino porque se manejó con la misma valentía que en sus combates en el ring. Silver Slam, quien ni siquiera supera los 20 años, se quitó la máscara en un video para Facebook hace unas semanas y anunció que dejaría los encordados, pues sus ocupaciones le impiden seguir dedicándole a la lucha el tiempo necesario.

Lo conocí hace algunos años, en sus primeros años como profesional. Nunca perdió el piso con los éxitos, pero tampoco la visión de aficionado que a tantos y tantos luchadores les hace falta hoy. Al terminar sus luchas, solía preguntar a los integrantes de El Sabor del Ring qué tenía que hacer para mejorar. Y muchas veces lo cumplió. Nunca olvidaré su maratónica lucha de una hora contra Mensajero, ni su notorio carisma en el ring.

La lucha libre potosina pierde con su retiro al que probablemente fuera su más grande promesa, pero recupera un aficionado crítico y frontal. Admiro su valor para aceptar que lo mejor por ahora será dejar el ring y dar a conocer su nombre real, Edgar Cervantes, para que nadie se sienta defraudado.

Pero aún tiene una deuda. Silver Slam, los cuadriláteros potosinos esperarán por tu regreso, tarde o temprano.

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