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El día en que Juan Villoro bajó a La Montaña y todo lo demás | Columna de José Antonio Motilla Chávez

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El pasado martes 21 de noviembre de 2017 se conmemoró el 40 aniversario de la publicación del libro “De cómo Guadalupe bajó a la montaña y todo lo demás”, del escritor potosino Ignacio Betancourt. El libro que ganó el Premio Nacional de Cuento INBA de 1976, en su primera edición fue publicado en la “Serie del Volador” de la Editorial Joaquín Mortiz.

Es importante señalar que éste premio era uno de los más importantes celebrados en México, y permitía consolidar o proyectar la carrera de su ganador.

Para la celebración el escritor e investigador literario invitó a comentar su trabajo a Juan Villoro, amigo personal y ambos discípulos del escritor Miguel Donoso Pareja, cuyo taller literario incidió en la formación de algunos de los escritores mexicanos más notables de las últimas décadas.

El encuentro no pudo haber tenido lugar en otro sitio más que en la cantina “La Montaña”, ubicado sobre la calle Constitución esquina general Arteaga, en el Barrio de San Sebastián, punto en el que se desarrolla buena parte de la narración. A la cita concurrieron amigos y familiares del autor, estudiantes, curiosos, público en general, y por supuesto, los parroquianos de “La Montaña”.

Sin lugar a dudas el cuento de “Nacho” es una de las cumbres de la literatura potosina y mexicana. Escrito con un lenguaje poco convencional, y producto de una creatividad asombrosa, narra las aventuras de una serie de colegas vecinos del barrio, quienes en el el contexto de la fiesta de San Sebastián, santo patrono del barrio que lleva su nombre, roban un rifle del “Tiro sport América”. Tras pasar una temporada en prisión por no tener el dinero suficiente para obtener su libertad, deciden hacer algo para conseguir “harta lana” y poder hacer lo que les venga en gana. La solución fue organizar un secuestro de gran nivel, altamente redituable; la propuesta, que fue aprobada entre tragos en “La Montaña”,  fue raptar a la virgen de Guadalupe, a la original, a la plasmada en la tilma de Juan Diego, y pedir cinco pesos de rescate por cada católico mexicano.

Para Villoro, el escritor Ignacio Betancourt, a quien considera como un hermano mayor, es un personaje que ha tenido la valentía para romper cánones, considera que es una figura peculiar de la literatura mexicana, al ser incapaz de incursionar en algún género literario sin transformarlo.

Propiamente sobre el texto, Villoro sostiene que es una de las mejores piezas de la literatura mexicana. Es un cuento sin narrador, escrito a partir de una voz colectiva, que mantiene la tensión dramática hasta la última línea. Parte de su riqueza reside en el fabuloso uso del español de México, que para Villoro no hay otra pieza que lo registre a tal nivel.

Con motivo del cuarenta aniversario, Fernando Betancourt, hermano de Nacho, impulsó la edición de una publicación conmemorativa de “De cómo Guadalupe bajó a la montaña y todo lo demás”, que incluye el texto que titula la selección, y los cuentos “La memorable gran carrera” y “Una propuesta alternativa: cadena ambulante de tacos de perro y apoyo a la peletería popular”. La obra fue diseñada por Esteban Maldonado.

“Nacho” Betancourt es reconocido a nivel internacional por su trayectoria como narrador, dramaturgo, poeta e investigador literario; en este último género ha hecho una gran labor al rescatar y difundir el trabajo de escritores locales de gran valía que sin su esfuerzo corrían el riesgo de pasar al olvido. Parte del trabajo de Betancourt está publicado en el Fondo Editorial de El Colegio de San Luis.

Imágenes: portada y contraportada de la publicación “De cómo Guadalupe bajó a la montaña y todo lo demás” de Ignacio Betancourt (San Luis Potosí, edición del autor: 2017), diseño de Esteban Maldonado Contreras.

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