#4 TiemposColumna de Ricardo Sánchez García

Derecho a botar | Columna de Ricardo Sánchez García 

Sin partitura

Así, tal como se leyó. El proceso electoral 2018 nos presenta una excelente oportunidad de arrojar, tirar o echar fuera a partidos políticos y gobiernos no deseables. Porque según nos han dicho es a través de las urnas donde manifestamos nuestra voluntad para ceder la conducción de este país, a quiénes por tres y seis años nos han de representar. El sufragio es la mínima participación ciudadana, devaluado como se encuentra, tenemos la obligación de pararnos en la urna supuestamente secreta y signar al candidato de preferencia.

Pero entre tantas, hemos llamado útil, en cascada, de castigo, duro, nulo y diferenciado al voto. Cualquier decisión, y anteponiendo el respeto, debería ser libre e informada y para eso propongo una metodología.

En mi opinión personal, evidentemente no compartida por todos: el voto sí cuenta. Por eso mi propuesta:

Por sus hechos los conocerás. Las embestidas para desacreditarse son parte esencial de algunas candidaturas. Así se genera desinformación, temor o rechazo. Es más importante ver los resultados de quienes tuvieron la oportunidad de gobernar o estar en algún cargo público. Ninguna exhibición del oponente pasará de ser una estrategia, si quien difama promete hacer en el futuro lo que debió realizar cuando tuvo oportunidad en el pasado.

Discursos y emociones. Para un elevado número de votantes funcionan más los sentimientos, sean patrióticos, triunfalistas o de tradiciones. El problema es cuando la palabra carece de honestidad. Existen candidatas y candidatos con una imagen conservadora, intentando convencer al electorado de ser los portadores de valores arraigados en la sociedad, incluso mostrando su cercanía ideológica con la religión más numérica del país. Cuando el objetivo es llevarnos a las urnas, hasta se dicen sometidos a una voluntad divina y al creerles, podremos viciar nuestra decisión.

Fox arrancó su campaña electoral presentando como bandera a la guadalupana y aunque mediáticamente le dio resultados, los beneficios de su gobierno sólo fueron para su familia y no para el electorado. Está de sobra citar el matrimonio presidencial, imagen mediante la cual entrecruzan religión y política, eludiendo principios constitucionales. Si esos valores motivan nuestro voto, analicemos los verdaderos mandatos evangélicos y el testimonio al gobernar de quienes les pregonan.

Las alianzas. Sabíamos que la figura de candidato independiente sería usada para simular democracia y con esto abriríamos la posibilidad de su servil manejo. Nacido con el noble propósito de que cualquier ciudadano, al margen de un partido político, pudiera ser gobierno, en su primera oportunidad deslegitimaron este principio. Siempre han existido alfiles en defensa del favorito de los poderosos. Y aunque les incomode a los independientes, no es difícil identificar sus pretensiones, pues con escasas posibilidades de ganar no justifican su participación como tampoco el ejercicio de su derecho. Es más bien una estrategia como la de Campa a favor de Calderón en el 2006.

De los partidos políticos debemos analizar sus redes e inferir sus acuerdos no sólo en relación a otros partidos, sino también a sectores, grupos, organizaciones, asociaciones y actores políticos.

Las propuestas. Las campañas electorales fueron pensadas para que los candidatos se acerquen al electorado y pudieran presentar las propuestas factibles de hacer realidad en caso de ser beneficiados con el voto. Identifiquemos a quienes dedican más tiempo para descalificar las ajenas o generar expectativas imposibles. En las arengas suenan atractivos pero en los hechos se distancian enormemente de las necesidades de la ciudadanía. Desconfiemos de quienes ya tuvieron oportunidad para hacer realidad sus recurrentes ofrecimientos.

El respeto a los derechos humanos y gobernabilidad. En un país multicultural donde coexisten y se discuten temas fundamentales, debemos garantizar la participación de la disidencia, con posibilidades reales de discutir nuevamente las agendas representativas de todas y todos.

Encontremos en los candidatos la capacidad de agrupar diferentes fuerzas políticas, económicas y sectoriales. Veamos si conocen nuestras preocupaciones y las sienten suyas, favoreciendo a las clases desprotegidas, olvidadas o segregadas de la producción y partición de nuestras riquezas.

Esta jornada electoral salgamos a botar, así, con b labial, o de burro en su tradicional forma de llamarla. El 2018 es una oportunidad para quitar a los gobernantes con manejo de ideologías y  promesas sin cumplir. Aquellos cuya oportunidad por más de 80 años no han mostrado capacidad.

De nuestros análisis vislumbremos al candidato cuyo gobierno no tenga por consigna el uso de la fuerza contra la ciudadanía. Los privilegios para unos cuantos, generan inconformidad, hambre, muerte y delincuencia.

No queremos más persecución, desaparición y muerte contra quienes piensen diferente. Ejerzamos nuestro derecho constitucional de votar y de esa forma botarles.

@DDHHSamuelRuiz

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