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Delirios de “Grandeza” | Columna de Emmanuel Gallegos

Gambeta

Lo ocurrido el pasado fin de semana con los dos equipos más poderosos del futbol mexicano es un claro ejemplo de cómo el dinero no puede comprar muchas cosas; podrás armar equipos muy poderosos con jugadores que cuestan y cobran una millonada, tener abonado toda la temporada desde antes de iniciado el torneo, contar con una de las mejores aficiones de México, pero la grandeza y el hambre de títulos no se puede comprar, el amor a la camiseta de los futbolistas para el equipo y las ganas de ganar y demostrar que son los mejores tampoco se paga con dinero.

Sí, equipos como Monterrey y Tigres marcan una pauta hacia los equipos “grandes” en México, califican a liguilla (casi) cada torneo, tienen plantillas que dan “miedo”, no se puede negar que tienen algo “especial”, pero al final de cuentas los fracasos ocurridos como en la final de Libertadores, o lo que pasó con Santos y Xolos, demuestran que no es necesario tener tanto (o creerse mucho), cuando en realidad es una gran pantalla. Por poner un ejemplo (descabellado y loco) Real Madrid y Barcelona dominan la liga española desde hace más de 15 años, sólo el Atlético ha podido hacerles competencia en alguna ocasión, pero al final se sabe que esa Liga siempre es de dos. Ese debería ser el caso de los regios (así pasó el torneo anterior), pero sólo ha ocurrido una vez.

Lo más lamentable de esos dos equipos no es que pierdan, a final de cuentas todos los grandes tienen sus momentos de gloria y de fracaso (el Cruz Azul sabe mucho de lo último), sino de las formas. Cuando no muestras nada de garra, cuando piensas que por ser equipo caro sólo necesitas salir a la cancha y automáticamente vas a salir ganador del partido, cuando piensas que tu camiseta te hará ganar partidos, estás completamente perdido, sólo hay dos equipos que podrían ganar únicamente por el peso de la camiseta, y esos son Chivas y América.

La moda de los equipos del norte va a durar por mucho tiempo, con las plantillas que tienen y el arrastre que trae en las masas jóvenes seguramente la idea de su poder no va disminuir, su clasificación en cada torneo que se venga seguramente será inminente, incluso ganarán algunos campeonatos (sería risible que no ocurriera), pero eso no los hará ser más grandes ni formar parte de ese selecto grupo que ocupan apenas cuatro equipos en México, y que es encabezado por el América.

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