#Si Sostenido

#DejaVú | ¡Qué van a decir los Meade…!

Este texto apareció originalmente el 28 de septiembre del 2017

Por Blakely Morales

 

Aplausos. A un informe de gobierno se va solo si se encuentra uno con la mejor disposición de aplaudir. Carreras entra al salón. Aplausos desbordantes

Un informe de gobierno se ensaya. La gente tiene que estar en donde tiene que estar. Y después de abrazos con afecto, el gobernador Juan Manuel se encuentra con el alcalde de la capital Ricardo Gallardo; éste se encoge, y traban una mínima conversación acerca de su segundo informe.

Carreras le pregunta con actitud enseñoreada: “¿Pero sí quieres que vaya?”. Gallardo le dice que sí, que vaya, pero algo no termina de ponerlos de acuerdo. A ver si se encuentran.

Aplausos. El gobernador se sube al estrado. La fiesta de los informes de gobierno no significa nada para nadie fuera de aquí.

Carreras arranca. Pero no se atreve siquiera a mencionar las cosas por su nombre. Solo se refiere a ciertas situaciones incómodas, inconvenientes, que han ocurrido “en los últimos meses”.

Todas debemos asumir que se refiere al escándalo de ‘la ecuación’ corrupta en el Congreso. Pero él ni aclara ni explica si acaso las negociaciones para acomodar el escenario político estuvieron en sus manos.

La prensa se preguntaba si Manuel Barrera Guillén se atrevería a venir. No se atrevió. Luego el gobernador felicita al Congreso y a las organizaciones de la sociedad civil, por según él, ayudar a dignificar la labor política en el estado, aunque el proceso contra los involucrados apenas avanza.

 

Carreras presume como propia una detención que hizo el gobierno de Estados Unidos. “La verdad es que sí deberían de aplaudir en esa parte”. Y aplausos.

Los aplausos no llegan solos. Hay alguien, entre el público, seleccionado o no, comisionado o no, que encuentra, si no el momento ideal, un pretexto cualquiera; el aplauso se justifica con casi cualquier frase más o menos elocuente: “Felicidades a todos los aficionados al fútbol en San Luis Potosí”.

Cuando el impulsor del aplauso detecta la frase empieza con uno fuerte y tronado, luego sube la intensidad hasta que lo contagia. El aplauso es un fenómeno que se propaga con la inercia del statu quo.

La inversión del Atlético de Madrid en el San Luis, merece “una mención especial”. Porque también es un logro.

Los alcances del mensaje del gobernador, no pasa de lo banal. Una visita del presidente de la República se presenta como logro de la administración. Aplausos:

“Por primera vez en la historia tuvimos la oportunidad de que el Presidente de la República iniciara un ciclo escolar en nuestro estado; muchas gracias, presidente”. El presidente es omnipresente.

Pero después de una hora de mensaje ¿Es natural que el bostezo desplace al aplauso?

De Juan Manuel Carreras siempre se ha dicho que tiene grandes relaciones públicas. Que la gente en las esferas de la Ciudad de México lo conoce, que tiene muchas y valiosísimas amistades. Por eso, y por la circunstancia del sismo se entiende que José Antonio Meade, secretario de Haciendacon ascendencia potosina, haya asistido como representante del presidente Peña.

Carreras termina. Meade se sube. Meade Kuribreña se desvive en elogios para Juan Manuel; se siente en casa. Cuando baja, se convierte en protagonista: todo el mundo quiere una fotografía con él.

Aplausos. Antonio Meade termina su participación con una referencia ad hoc, que suena a insistencia por mantener el ánimo localista de San Luis Potosí: “¿Qué van a decir los Meade y el padre Peñalosa?”, pregunta el secretario de Hacienda, recordando aquél dicho puritano.

¿Qué van a decir los Meade, representados por José Antonio su hijo, el secretario de Hacienda?

Que “San Luis va, y va bien”, se responde a sí mismo el secretario de Hacienda, oficioso.

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