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Defender la vida en colectivo | Columna de Ricardo Sánchez García

Sin partitura

 

Todavía es común ver personas arrojando basura desde sus vehículos, sean pañales conteniendo aromas de alimentos digeridos por el bebé u elotes devorados grano a grano hasta quedar pelón. Cuando superemos este ínfimo grado de conciencia, la sugerencia será optar por alternativas amables con el medio ambiente hasta lograr sensibilidades y compromisos serios con el entorno.

Nuestra cultura fue modelada al grado de considerar imposible la vida sin desechables. Como muchos otros, existen esfuerzos de colectivos, liderazgos e ideologías pretendidas como estilos de vida con intenciones de reducir al mínimo la producción de basura. Mientras unos descalifican estos esfuerzos al llamarlos moda o pose, otros no se detienen y con estrategias jurídicas  defienden el territorio teniendo como base una manifestación clara de fuerte cohesión social y evitando reducir esta responsabilidad en el ser individual.

Por medio ambiente entendemos “el área acondicionada para la vida de diferentes seres vivos donde se incluyen elementos sociales y componentes naturales como el suelo, el agua y el aire ubicados en un lugar y en un momento específico”, según la Cumbre de los Pueblos. Ellos mismos nos dicen: “no debemos reducir el medio ambiente a lo natural pues hay elementos naturales y artificiales que se relacionan entre sí…”.

El año 1972 es crucial porque en Estocolmo se celebraron las primeras conferencias relativas al tema y en diciembre de ese mismo año la ONU aprobó designar el 5 de junio como el Día Mundial del Medio Ambiente. A partir de ahí se ha buscado “concienciar y crear presión política para abordar preocupaciones crecientes, como la reducción de la capa de ozono, la gestión de productos químicos tóxicos, la desertificación o el calentamiento global”.

Cuando hablamos del cuidado del medio ambiente casi siempre ponemos énfasis en conductas individuales. Creemos suficiente cambiar hábitos personales y valoramos mucho nuestro aporte personal hacia la problemática, lo cual no es poco importante.

Sin embargo, algunas colectividades nos han enseñado formas a nivel macro para revertir los daños ocasionados por la mano de ser humano a los ecosistemas y es concientizando a las grandes marcas de su papel fundamental y comprometiéndolas en los cambios de sus prácticas y en esto el gobierno también tiene su parte: desde la elaboración de políticas públicas hasta la exigencia reglamentaria basada en el bien de los pueblos a quien representa.

La lucha por defender el territorio tiene su fundamento en el agua. Son las comunidades indígenas o campesinas las más afectadas por megaproyectos como empresas de minería prestas a trabajar a cielo abierto en zonas de reserva natural o donde existan animales en peligro de extinción.

En San Luis Potosí tenemos tres casos ejemplares de lucha y resistencia en defensa del territorio, el agua, las tradiciones y las formas de organización social. Grupos indígenas, ejidatarios, campesinos, ganaderos y vecinos de las regiones afectadas se han organizado reclamando diversos derechos humanos violentados, señalando acciones y omisiones de gobierno estatal, federal y de empresas privadas durante sus anhelos de supuesto progreso, llamado así por empresas y gobiernos.

En Palula Santo Domingo, el magnate José Cerrillo Chowell pretende, construir el confinamiento de residuos peligrosos más grande de México. Ex-integrantes de un Cabildo denunciaron la falsificación de su firma en el acta que le aprueba el cambio de uso de suelo. El Comité en Defensa de la Vida señala a la Semarnat como cómplices aprobaron el proyecto pasando por alto la errónea ubicación del predio donde se ubicaría.

La empresa Enercitro pretende pasar un gasoducto entre Matlapa y Axtla de Terrazas para llevar gas industrial a la Juguera Citrofrut, señalada como responsable de la contaminación del río Huichihuayán. Para ello amedrenta a ejidatarios y comuneros indígenas y omitió realizar una consulta pública señalada por ley y no realizó estudios técnicos obligatorios. Los abogados de Enercitro han amenazado a comuneros de Chalchitépetl porque mediante amparo se les concedió una suspensión definitiva, informa la Clínica Jurídica de la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP.

En el Ejido La Presa de Villa de Guadalupe, Enrique Peña Nieto hizo la promesa de llevar agua a los habitantes de Matehuala. Después de abandonar el proyecto de la “Presa La Maroma” fue retomada por la Conagua y la Comisión Estatal del Agua, con la intención de hacer un acueducto para llevar agua a Matehuala, señala el Lic. Daniel Jacobo Marín, estratega de la defensa jurídica. Para lograrlo hicieron un convenio ilegal con ejidatarios de La Presa pretendiendo trasladar agua de los ejidatarios, dotada por decreto presidencial. Dos amparos y una nulidad agraria están por resolverse.

Estas complacencias de gobiernos coludidos con empresas privadas derivan de compromisos, muchas veces por apoyos económico durante campañas.
Ellos han obligado la resistencia social y jurídica. Defender la vida de esa forma es un digno ejemplo de colectividad.

@DDHHSamuelRuiz

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