#4 TiemposMucha mierda

De la vía independendiente al partidismo: la “Wiki” y el “Futuro” | Columna de Jesús Alejandro Tello

Mucha Mierda

 

 

Una parte significativa de la población en todo el país, conoce el fenómeno que representaron Pedro Kumamoto y Wikipolítica en Jalisco desde 2015, cuando ganaron un escaño en el Congreso Local de Jalisco por la vía independiente, por primera vez en la historia reciente. Y además, para 2018, misma Wikipolítica impulsó ocho candidaturas al Congreso Local, tres más a la Cámara de Diputados y una fórmula al Senado de la República, aunque con resultados adversos. Así también hubo aspiraciones a candidaturas en Nuevo León, San Luis Potosí, Ciudad de México y Yucatán, entre las cuales se dieron los casos que no obtuvieron el total de firmas de apoyo necesarias para llegar a la boleta, y las que sí, perdieron en la elección.

Si bien desde 2015 la candidatura independiente de Pedro Kumamoto no fue la única que se presentó, ni en Jalisco ni en el resto del país, sí fue por mucho la más mediática, ya que hasta la prensa internacional cubrió su quehacer. Y hoy en día, después de la derrota electoral que sufrieron en las elecciones pasadas, algo que tal vez no muchas personas sepan es que los miembros de Wikipolítica Jalisco decidieron registrar un partido político local en Jalisco, denominado Futuro. Para conformarlo con todas las de la ley, tendrán que recabar un poco más de 15 mil firmas de apoyo y llevar a cabo asambleas en al menos 14 distritos u 84 municipios jaliscienses. La percepción general es que lo lograrán con la cintura en la mano, ya que en la elección pasada obtuvieron un millón de votos; y en varias de las candidaturas que impulsaron, tuvieron una diferencia holgada con respecto a los partidos políticos en lo individual. Sin embargo, lo que les impidió la victoria fueron las coaliciones de hasta tres partidos, como la del Frente por México o la liderada por el ahora Presidente de México.

Todo esto arrastra a su vez una serie de críticas, siendo las principales lo contrariado del discurso de cuestionamiento a los partidos que Wikipolítica y Pedro Kumamoto mantuvieron desde 2015, y que se acentúo en 2018 —y que en lo personal me parece que fue una estrategia fallida al concentrarse más en señalar a la otredad que en lo que ellos mismos podrían hacer—; también que ahora tendrán financiamiento público, el cual siempre he visto como un forma de sacar tajada.

Habría que detenernos un poco y partir del hecho de que el objetivo último de las candidaturas independientes —que perdieron bastante empuje con casos como el de Margarita Zavala y El Bronco, entre otros— no es la desaparición de los partidos políticos. Esto sería impensable: sin partidos políticos no habría democracia, mucho menos en un país tan grande y diverso como el nuestro (que, bueno, hay de democracias a democracias pero ese ya es otro tema). La utilidad máxima que podríamos sacarle a las candidaturas independientes es justamente el fortalecimiento de los partidos: que estas candidaturas funcionen como contrapesos a los partidos y que, ya que su reputación ha sido puesta en vilo desde hace ya varios años, puedan volver a su objetivo primario, la representación de los intereses de la población y no de sus élites.

En lo personal celebro el paso que quieren dar hacia partido político, lo cual no significa en automático una preferencia de mi parte hacia este proyecto, sino que me parece interesante y todo un reto lo que vendría en adelante: ¿cómo le van a hacer estos jóvenes para mantener los principios que tenían como organización política y los cuales pretenden mantener como partido? ¿Podrán realmente conformar un cuerpo político digno de que las personas volvamos a creer en los partidos, sentir que realmente nos representan?

Es un reto bastante grande; ciertamente podrán competir en un plano más equitativo, lo cual era imposible a través de las candidaturas independientes frente a la monstruosidad partidista. Y aquí quiero citar a uno de los analistas más precisos a mi parecer, Diego Petersen: «Convertirse en partido le dará a este grupo de jóvenes más facilidades de acceso a los puestos de elección popular, pero también los meterá, inevitablemente, en la lógica del poder. […] A partir de ahora la propuesta, como la de cualquier partido, tendrá que construirse desde el poder y para el poder y no desde las periferias y para las periferias, como lo venían haciendo. […] Vendrán entonces las grandes decisiones de todo partido: la disyuntiva entre conservar el registro o mantener la identidad; aliarse con los que dices combatir o bajarte de la mesa de la política; ser como los otros o ser otro; representar los intereses de los electores o los del partido.»[1]

Hasta la próxima.

 

[1] Diego Petersen, «Los wikis; el salto al partido». 

@alejandrotello

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