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Cuando los peluches invadieron un estadio de futbol | Columna de Sebastián Escorza

En Cancha Rival

2018 se terminó, y una de las mejores postales que nos regaló este deporte en diciembre fue la cancha del estadio Benito Villamarín inundado por miles de muñecos de peluche, una imagen que refleja lo que para muchos significa el último mes del año: muchos regalos y el hecho de dar sin esperar nada a cambio.

Todo ocurrió en el partido entre el Real Betis Balompié y el Eibar, encuentro correspondiente a la Jornada 17 de la Liga Española. Si bien el partido no destacó tras el empate entre los béticos y los armeros, los aficionados del club sevillano lanzaron peluches para apoyar a familias de escasos recursos y ayudar a que los más pequeños de la casa tuvieran una feliz Navidad.

Cabe recordar que el Real Betis siempre ha vivido a la sombra del Sevilla, y no cuentan con un extenso palmarés ni participaciones destacadas a nivel continental, el hecho de llevar a cabo esta clase de actividades lo ha hecho para mí un equipo grande, al menos de corazón.

La campaña no hubiera sido un éxito de no ser por el apoyo de los aficionados del club verdiblanco, que, dicho sea de paso, son una de las aficiones más leales en tierras ibéricas, pues han soportado descensos, golizas, temporadas para el olvido, y aún así siguen al pie del cañón, con todo y un solo campeonato de liga obtenido en la temporada 1934-1935.

En lo que respecta a lo deportivo, este año futbolístico ha sido de ensueño para el conjunto de la Heliópolis, pues terminaron en sexto lugar de la tabla en la temporada anterior, hecho que les permitió acceder a la Europa League, justa donde se midieron ante el AC Milán y salieron victoriosos de San Siro; además, derrotaron al Barcelona de Messi en un partidazo.

Pese a lo humilde que resulta ser el Real Betis Balompié en una liga tan desigual como lo es la española, me atrevería a decir que han ganado muchos simpatizantes dentro y fuera del país, y cómo no hacerlo con esta clase de gestos, pues después de todo, un club no es grande solo por sus títulos, sino por sus seguidores en todo el planeta.

Esperemos que muchos otros clubes alrededor del mundo sigan el ejemplo del Real Betis y organicen actividades para los sectores menos favorecidos; después de todo, el futbol es un deporte que une a la gente y que es más que los pleitos entre aficiones rivales, y es preferible arrojar peluches que piedras o gas lacrimógeno.

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