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Cruz Azul maldito rompe corazones | Columna de Alma Barajas

Capitana #13

Nos permitimos soñar con verlos campeones, yo sigo pensando que llegará el día. Dejamos pasar burlas, criticas, señalamientos, pero nunca bajamos la mirada. Estuvimos ahí de pie, sin tela que cubriera nuestros ojos, nuestra espalda, nuestros brazos y a pesar del frío supimos soportar.

A veces pasa que las desilusiones son tan constantes que merman tu fidelidad, tu juicio, pero también pasa que recuerdas el sentir de la pasión, del amor, del respeto, y dicen que creer en las hadas es estúpido, bueno pues imagínense, yo creo en el Cruz Azul.

No hablemos de números, que no haya cifras, ni fechas, ni nombres, solo pensemos en la entrega. Fallaron para muchos, y no sé cuántos corazones siguen decepcionados, la locura sería encontrarse con extremistas arriesgando algo importante por nada importante. Porque es una final más, no es nada importante, ¿o sí? Igual el extremismo es tan estúpido en cualquier ámbito.

Seguir los pasos de un gigante no es sencillo teniendo las piernas tan cortas, por eso a veces no alcanzo su caminar Coach Ferretiz, pero si debo correr para ir a su lado créame que eso haré. Y aplica para ellos, los que portan el color de la realeza y reciben los aplausos de un pueblo que aún cree. Ellos que caminan con un gigante, con la historia de un grande, con los sueños de muchos.

“No me quiero ni meter a Facebook porque ya me imagino”, dijo aquel seguidor. Totalmente comprensible, podría apostar que la idea original de los Juegos del Hambre viene inspirada en las redes sociales actuales. Pero qué se puede hacer, nada. Se vienen mas encuentros, ojalá levanten la cara y nos den satisfacción, porque gratitud es la que deberían tener, después de que los defendemos con la frente en alto, gratitud deberían de tener.

Que ridiculez escribir con dolor por esto, “igual sigan riendo que levantaré la cabeza para volver a soñar”, y claro que se burlan de esto, es futbol, que estupidez, no se murió nadie, ni qué fuera qué. Lo sé, a veces cuesta creer que alguien a quien admiras cae de repente más bajo de lo pensado. Pero la parte noble de esto es que entre caídas y tropiezos cuando hay apoyo no caen solos, caemos todos y juntos con la mano estirada hacia abajo sabemos volver a subir. Venga Cruz Azul, que no me muero sin verlos campeones, o eso espero, no me importa parecer la protagonista del Titanic diciendo “han pasado 84 años”. Ya mejor no escribo más porque hecho la sal.

 

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