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Crónica | ¿Kermés o informe? Crónica de Jorge Saldaña

“En estos 100 días hemos puesto a funcionar 6 mil luminarias”, arengó el alcalde mientras lo iluminaba la única funcional del sitio y de vapor de sodio. Todavía no llegan los leds.

Por Jorge Saldaña

El atrio de la capilla de la Santísima Trinidad y su fachada de adobe fue el escenario de un acto que, por sí mismo, resumió los 100 primeros días de la administración de Xavier Nava Palacios.

No se pueden llamar calles a los caminos empinados, duros e irregulares, que conducen a la primer sección de la comunidad de Tierra Blanca donde se ubica la capilla, un estacionamiento, una cancha y un pequeño espacio que ocupan unos oxidados juegos infantiles.

Olía a polvo con crema y elote. Medio centenar de niños correteaban entre los espacios del montaje de tres pistas que colocó el ayuntamiento.

El camión con pantalla sirvió de escenario para el primer acto. El presidente municipal, su gabinete y un trío de regidores entregaron “simbólicamente” aparatos y equipos ortopédicos.

15 sillas se contaron para igual número de beneficiarios. A todos se acercaron los funcionarios para entregar en mano ya fuera bastón, muletas, andadera o silla de ruedas.

“Que se vea el ánimo, doña Luz” –soltó por el micrófono la especie de animadora y maestra de ceremonias que condujo esa parte del acto.

Quién sabe cuánto ánimo esperaban de doña Luz, una señora entrada en años que no saltó de gusto… quizás porque apenas podía moverse para recibir un par de muletas.

Ahí no hubo mensaje. Si acaso los spots municipales que se reproducían constantemente en la pantalla y el video que se transmitió al final en una suerte de compilación de lo ya escuchado en la campaña de propaganda.

Pocos hicieron caso de la luminosa pantalla entre la desbandada de los funcionarios, la breve caminata del alcalde a otra área, el retiro de las sillas y el inoportuno inicio de la entrega de palomitas de maíz en bolsa de plástico para los niños.

Si hubo logística o escaleta del evento no fue notorio. Tanto la pequeña comunidad de familias allí reunidas, como los funcionarios de todos los niveles que acudieron, se comportaban más como en improvisada kermés que como en informe.

Pero si fue informe les faltaron datos, y si fue kermés les faltó gente.

Aún así, un pequeño templete circular esperaba al orador principal que lo ocupó por menos de 15 minutos. Nava, en traje azul marino, tomó la palabra para informar.

No hubo guión. Si acaso unas hojas que estorbaban más de lo que le ayudaban al jefe de la comuna, pues cuando quería citar alguna cifra, la luz del día ya había bajado y la iluminación de la única lámpara municipal cercana, era insuficiente.

Improvisó el alcalde a quien lo escuchaban unas 70 personas. Mitad empleados municipales, mitad habitantes de la comunidad. Unos de un lado y otros del otro.

Que si él ahorró en los parquímetros, que si el Implan, que si el contrato de Panavi, que ya se fueron los corruptos y que habrá más dinero para comunidades como la de Tierra Blanca a partir de los ahorros en las licitaciones municipales.

“En todas, fíjense bien, en todas y cada una de las licitaciones que hemos hecho, hemos ahorrado cerca del 20 por ciento de dinero… en todas”, hizo hincapié.

Omitió el alcalde decir que “todas” las licitaciones son dos: una del seguro de los vehículos del ayuntamiento y otra de seguros de vida para los burócratas.

“Siempre estaremos cerca de todos ustedes, porque es importante escucharlos para que ustedes nos digan qué es lo que no está funcionando”, dijo el alcalde cuando irónicamente su micrófono dejó de funcionar correctamente.

“En estos 100 días hemos puesto a funcionar 6 mil luminarias”, arengó mientras lo iluminaba la única funcional del sitio y de vapor de sodio. Todavía no llegan los leds.

Nava terminó su intervención sin mensaje político mayor que el de las quejas ya conocidas respecto a la anterior administración. Nada nuevo más allá de las 82 obras señaladas y anuncios de que vendrán tiempos mejores.

Tan poco interés causó el mensaje del edil, que incluso el oficial mayor, Óscar Valle, y el director de Comercio, Gabriel Andrade, prefirieron alejarse para platicar en corto. Mientras tanto, el secretario general Sebastián Pérez y otros funcionarios de primer nivel escucharon al alcalde con atención y en primera fila.

La oscuridad terminó con la atención de las brigadas médicas que desplegó el DIF bajo dos toldos. La biblioteca itinerante tuvo poco éxito al ser colocada a un costado del Ring de lucha libre y la mesa con diez pequeños mezquites que representaba a la oficina de ecología municipal.

Llegó el momento de luchar para el alcalde. Al menos con la vergüenza que fue notorio le causó la invitación de los luchadores Coyote Azul, Oro Azul y Aero Fly le hicieron para subir al Ring.

Poco pudo hacer para negarse a la pantomima. También se prestó al espectáculo de los luchadores.

El casimir y la lona no toleraron la convivencia y el presidente municipal se limitó a quedarse en una esquina y contar del uno al tres cuando los rudos cayeron. No dio pelea.

Los “Tropical Beaches” entonaron la primera melodía. El frío arreció de pronto y el evento de 100 días, que no duró ni 100 minutos efectivos, llegó a su fin.

El polvo de Tierra Blanca y la grava de sus caminos se llenaron de vehículos que uno a uno se retiraron. La ciudad desde el norte del periférico encendió sus luces. Atrás, al sur, la cañada oscura y silenciosa, como desconfiada.

A 100 días de distancia, sigue oliendo a polvo, a improvisación, a los apuros, a la queja y a la promesa de mucho que resultó, hasta ahora, en muy poco.

 

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