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#Crónica | Fue una pachanga. Las últimas horas de la peor legislatura

“La peor legislatura” al menos se fue con un poco de congruencia

Por Roberto Rocha

3 de la tarde. A los 27 integrantes de “La Peor Legislatura” les quedaban solo nueve horas como diputados. Y se les ocurrió celebrar sus últimos momentos como miembros del Congreso del Estado de San Luis Potosí con una comilona.

No está mal. El juicio contra la LXI Legislatura, que se han ganado con creces con sus lamentables espectáculos en el Pleno y los escándalos, no nos permiten verlo así. Pero su comida de cierre tiene la misma validez que la cena de graduación de cualquier nivel académico o la fiesta de despedida de un amigo que se irá a vivir a otro lugar, aunque solo por un tiempo.

Pero el apasionamiento que nos causó esta integración del Congreso, por tantas horas bajas que vivió, nos impide entenderlo. La opinión pública quiere que los diputados dejen sus cargos, por los que fueron electos (de una forma u otra) y para los que algunos destinaron tres años de sus vidas, por la puerta de atrás.

Y la cumplieron: los legisladores decidieron unirse para celebrar sus últimas horas como diputados en un pequeño salón privado del restaurante Gran Central, al oriente de la ciudad. Pero lo hicieron en un espacio pequeño, sin invitaciones a integrantes del gabinete estatal, o al Poder Judicial del estado. Se reunieron a celebrar sin convocatorias a medios de comunicación y mucho menos, con actores de la sociedad civil. ¡Habrase visto!

¿Por qué fue así? No por temor a la “calurosa despedida” que el Frente Ciudadano Anticorrupción había prometido para los diputados, en la sesión del pasado miércoles en la que madrugaron a todos los posibles asistentes. Lo que pasa es que, en el fondo, o tal vez ni tan profundo, los diputados salientes también se sienten “La Peor Legislatura”.

Empiezan a desfilar en Gran Central. Mariano Niño comenta “pues ya se acabó” y después dice a los comensales que, como en el béisbol, desde que el calendario diga 14 de septiembre de 2018, él es “un agente libre”.

El diputado Tekmol, José Luis Romero Calzada, también agradece que se terminó su tiempo como legislador y dice que se dedicará a sus empresas desde ahora. Después invita a los reporteros que lo encontraron ahí a subir al salón privado a saludar a los que en cosa de minutos serán exdiputados.

Y subimos. Fernando Chávez, el presidente de la Mesa Directiva del Congreso saliente, nos recibe con un saludo y ofrece una copa: “Chínguense una”. Detrás de los reporteros, Tekmol ya no subió a la reunión de legisladores. Abandonó Gran Central sin despedirse de ninguno de los diputados.

Fue en ese momento, tal vez dos minutos, cuando los reporteros tomamos la fotografía que acompaña este texto y que usted seguro vio desde ayer en redes sociales. Después volvimos a la planta baja.

Arriba, en el salón, aunque no podía verse qué ocurría, se escuchan ocasionales gritos y carcajadas de los legisladores, que empezaban a soltarse de la vergüenza que los obligó a reunirse a celebrar, casi a escondidas.

A escondidas. De esa forma llegó también el gobernador Juan Manuel Carreras, cerca de las 5 de la tarde. Entró a otro salón privado, para el que no tuvo que utilizar la puerta principal del restaurante y estuvo menos de 20 minutos. No se sabe con cuántos de los legisladores se vio, pero no estuvo con todos. Después, de la misma forma, mientras ocurría una inspección de salubridad a Gran Central, Carreras López huyó escurridizo. Comió y se fue; rápido, como si hubiera visto un fantasma similar al de todas esas empresas que tanto gustaron de contratar en la Legislatura.

En el privado, la euforia de los legisladores subía de volumen. Hasta algún futbolerísimo “¡eh, puto!” se escuchó desde el salón de la segunda planta, porque tal vez no recordaban las críticas a diputadas federales priistas que hicieron ese mismo grito a un congresista de Morena; o porque los restaurantes del oriente de San Luis Potosí no son jurisdicción de la FIFA.

Más tarde, otro de esos que encumbró a la LXI Legislatura entre las notas nacionales, Enrique Flores, hizo su aparición. Cuando entró al privado lo vitorearon “Quique, Quique”, aunque ninguno en realidad podía olvidar que Flores empezó como diputado con todos los demás y terminó muchos días antes de hoy, por esa red de saneo de cuentas públicas que fue develada con el video de la “Ecuación Corrupta”.

Flores se encontró con su suplente, Jorge Luis Miranda Torres, a quien se le subieron los colores a la cara cuando lo vio. Según Quique, Miranda iba por la libre cuando dijo hace más de un año que tenía que darle la mitad de su sueldo. Ahora, “el mejor peor diputado” ni voltea a ver a Flores. Se dice que ni siquiera le contesta en Whatsapp, pero tal vez sea porque Miranda no tiene datos.

Fernando Chávez, como presidente de la Directiva, empezó a pensar en la posibilidad de no presentarse hoy a tomarle protesta a la nueva Legislatura. A fin de cuentas, su encargo como diputado terminaría 10 horas antes de la sesión solemne para la entrega – recepción del Congreso del Estado. Abrazó a Esther Angélica Martínez Cárdenas y a Eduardo Guillén Martel y dijo: “¿y si no vamos?”

Poco a poco se vaciaba el privado y el quórum iba desapareciendo. A algún diputado, próximo a casarse por fin por la iglesia, hasta fue a buscarlo su esposa. Yo decidí sí subir a “chingarme una”. Esta pudo ser “La Peor Legislatura”, pero al menos se mantuvo siempre congruente. Desde el día uno, hasta el último, fue una auténtica pachanga.

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