Desde mi clóset

Criminalízame esta… | Columna de Jeús Paúl Ibarra

Desde mi clóset

La semana pasada acudí a la Casa de la Cultura Jurídica por una conferencia que impartiría la Fundación Sofía. Esta organización se encarga de dar acompañamiento a víctimas del delito de difusión ilícita de imágenes. Tipo penal contenido en el 187 de nuestro código en la materia y que sanciona a quien transmita, publique o difunda imágenes sonidos o grabaciones de contenido sexual. Hasta aquí todo bien. Considero que el acompañamiento hacia las mujeres víctimas es fundamental para conseguir mitigar los efectos de la violencia hacia este sector de la población.

El problema radica que, quienes encabezan esta fundación al parecer seguidores del Frente Nazional por la Familia, Providas, difunden un discurso que debería de preocuparnos. No haré spoiler de la conferencia, aunque no recomiendo escucharla, lo cierto es que la manera como estas personas abordan un tema como el sexting solo promueve la desinformación, e incluso coarta los derechos sexuales de las personas, en especial de las juventudes.

El señor De la Fuente se cuestiona la razón por la que las personas jóvenes nos mandamos nudes, afirma no tener respuesta, ya que no lo ve atractivo, según él. Imagino que el maestro vive acomplejado porque se ha conciliado con su cuerpo. Si supiera lo excitante que es tomarte unas fotos después de entrar a la ducha, mandárselas a tu crush y esperar la respuesta con una propuesta erótica.

Sin embargo, como el tema tiene que ver con la sexualidad, con el placer, con lo carnal, es necesario oprimirlo. Citando a Eli Coleman, terapeuta sexual, no es posible tener una salud sexual integral si no se siente una comodidad con la masturbación, las fantasías y el deseo. Para quien aún no lo tenga claro, todas las personas tenemos una capacidad innata para responder fisiológicamente ante estímulos sexuales efectivos, los cuales activan una respuesta sexual, tema del que les hablaré en entregas próximas. Entonces, qué creen, que tan natural es excitarnos y tener orgasmos, como sudar luego de una caminata exhaustiva, o llorar luego de una emoción fuerte.

Es por ello que el discurso promovido por Fundación Sofía es impertinente. Literal –dicen-, no estamos en contra de quienes practican sexting, pero no lo recomendamos. Se entiende su negativa, sin embargo, no se justifica que se intente criminalizar a quien decide de manera autónoma sextear con su o sus parejas eróticas y/o afectivas.

Que quede claro que nadie está cuestionando su labor en el acompañamiento a víctimas. Lo que sí es necesario es que dentro de su equipo exista personal profesionalizado en el tema de la sexología clínica, personas con perspectiva de género y enfoque en derechos humanos. Si el día de hoy stalkean la fanpage de esta fundación, encontrarán contenido sexista. Sin lenguaje incluyente y revictimizante.

Y no, el sexting no se puede tipificar como delito, sería tanto como querer criminalizar a quienes nos masturbamos más de dos veces al día, o a quien decida no hacerlo de misionero. Relajen un poco su estrés con una buena dosis de oxitocina proveniente de un orgasmo.

Ojalá hubiera más orgasmos y menos santurrones. Estaríamos en otro plano.

@paulibarra06

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