DesafinandoNoticias en FA

Congreso del Estado, Circo Romano | Columna de Óscar Esquivel

Desafinando

El león, la jirafa, las leydis, payasos… ¿gladiadores cuándo?

Don Chesfo, apodo común como cualquiera que pertenezca a la clase de tipos que dice representar a una comunidad englobada en un distrito electoral, de esos, pobres o ricos según sea el caso.

Filosofía pura, elevación superior ¿Diputado Chesfo?, ¡presente! Orgulloso de su cargo político, defensor de los desamparados, protector de las buenas costumbres y de las malas también, amante del campo y de las florecitas tiernas y maduras, campeón de oratoria en su partido, ¡Chesfis, Chesfis!… ra, ra, raaaa.

Con un “esfuerzo inaudito” de años “en el cargo”, todo un empresario de éxito, iracundo -no necesito robar tengo mi dinero, mi empresa- a cada rato lo exclama.

Artista del engaño, carece absolutamente de escrúpulos, la fuerza de un diputado es capaz de dejar morir de hambre a la muchedumbre, antes de dejar de tomar el “diezmo”, “dejad que otros trabajen para generar impuestos” y mi sueldo sea aún más jugoso, si no, ¿para qué trabajar solo seis meses al año?

Las mujeres ¡Ja ja! más feminicidios y la Alerta de Género, bien gracias, no se roba la leche materna solo porque ya está grandecito, sino, como a la vieja usanza fabricaría tinta para imprimir los sellos del “confesionario” de los presidentes municipales, digo, la oficina asignada a su pomposo cargo.

Don diputado sabe disfrutar, Chésforo con pleno derecho del dinero que con grandes sacrificios ganó; sus hijos, lo máximo… la chusma puede esperar. Le gusta el cariño, la ternura de los suyos, su vida privada es el concierto de las sílfides, pero en la vida real es ladrón de conciencias, chupador de la sangre de ricos y pobres, un hipócrita, un timador profesional; cualquiera que se parezca a la realidad no es coincidencia… es real.

Cuando el recinto del Poder Legislativo se convierte en un circo romano es donde nos preguntamos, ¿si habrá cabeza en lo más alto del poder?, se cita a una hora y comienza en otra, se ve salir a los diputados cual copia fiel de un teatro de ensayo de obras de Hamlet, la muchedumbre, el público, mejor dicho, comienza a vitorearlos, ¡Enrique! pasa el pan que robaste -gritan los impúdicos polvorientos-, en minutos después un ¡Aaah! se escucha en las gradas, ¡Payaso! ¡Payaso! ¡Que se encuere! ¡Que se encuere¡ y el payaso saluda levantando el dedo de César, detrás de bambalinas, salen uno a uno los diputados que parecen senadores en la roma del circo de sangre y perdón.

El tema de Panavi, de las famosa luminarias, se pospuso al no alcanzar la cuota de votos suficientes, se le veía a la diputada del café huasteco -tema muy pendiente-, asomarse de entre las columnas, llamando a sus compañeros cómplices para sostener el acuerdo y como todos saben, la magia de un celular destapó todo, Panavi, ofrecía el doble de dinero por aprobar 200 millones al ya de por sí fraudulento contrato.

Después, el videoescándalo… ¡escandalazo nacional!, se enlodan unos y otros, se señalan… se miran, se antojan “corruptos seremos y así terminaremos”, lema de un diputado que vende protección a los alcaldes como vulgar delincuente “cobra pisos”, ahora se entiende la protección a las cuentas de administraciones pasadas, vemos a puñados de presidentes municipales, sonriéndole a la vida, en sus municipios se pasean enriquecidos hasta los tuétanos de sus raquíticos huesos.

Vivimos una vergüenza institucional digna de un país en revolución, o afectado con la pobreza más extrema exacerbada por los grupos radicales terroristas.

El estado, mi estado, este San Luis de la patria que en tantos discursos hemos escuchado de la boca de los gobernantes en turno, navega a la deriva, sin una posición de clara política, como ejemplo, vivimos una la violencia extrema por la delincuencia, organizada o no. Al fin delincuentes.

El transporte público, con el tema de las concesiones de taxis -por cierto poco claro-, temas en ocasiones poco trascendentes son unos escándalos dentro del ejecutivo y esto ha permeado en los demás poderes, sobre todo en el legislativo…y los estrategas callaron… los cuatro jinetes redentores sábelotodo colapsados, removieron a un hombre con experiencia de la subsecretaría de gobierno, solo porque no les gustaron las formas de interlocución con los diputados, pero eso sí, ungieron al hijo de un diputado de colmillo muy filoso en claro conflicto de intereses, como si Óscar Vera fuera demasiado influyente al interior del congreso local.

Es inaceptable el comportamiento de muchos de ellos, otros mejor decidieron renunciar a la comisión de vigilancia en una clara decisión coherente de compromiso de honestidad.

Es de llamar la atención que del grupo parlamentario del PRI han salido los mayores escándalos de parte de algunos de sus miembros y el comité directivo estatal no mantenga una postura firme, decidida y contundente, incluso pensar en la amonestación y de llegarse a comprobar sus actos poco claros y corruptos, se aplique la expulsión definitiva del partido y dejar de pensar que se hace en “aras de la unidad del partido”.

San Luis Potosí no se merece esto, es nuestra tierra, los hijos de ella estamos mancillados por un grupúsculo de políticos de pacotilla, llegaron como los superhéroes de todos los colores, PAN, PRI, PRD, VERDE (corruptos), izquierdas y derechas, mujeres y hombres, solo han hecho de la política un campo fértil para sembrar la discordia, aprobando en 32 minutos 113 cuentas públicas, obvio, no vaya siendo que tengan que regresar el 10%  y es por eso que les encanta desafinar socialmente.

caminante369@yahoo.com

También recomendamos: Los priistas se avergonzaron de la victoria | Columna de Óscar Esquivel

Previous post

Historia que se olvida (Parte 2) | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

Next post

Los Platillos presenta: Las delicias de Alicia, un sitio para desayunar en lunes