#4 TiemposDesde mi clóset

Coger a pelo, las implicaciones de una práctica estigmatizada | Columna de Paul Ibarra

Desde mi clóset

Las prácticas eróticas sin protección son comunes entre la población de hombres con prácticas homosexuales en la zona metropolitana de la ciudad de San Luis Potosí. 7 de cada 10 HSH lo practican regular y esporádicamente por lo menos una vez cada tres meses (Diversificadores, 2017).

La práctica recurrente del sexo a pelo o bareback, es la principal causa de infección por VIH entre la población HSH. Este hecho provoca una reflexión respecto a los motivos que llevan a estos individuos a asumir riesgos frente al VIH y otras infecciones de transmisión sexual. Ya que, el bareback es una práctica catalogada como de alto riesgo dentro de los estándares internacionales (OMS, 2006) en materia de salud sexual.


Entre motivos documentados que propician entre la población HSH potosina el ejercicio sexual desprotegido, está la apariencia física de la persona o personas con las que se relacionan, la estabilidad afectiva o monogamia y la disminución del placer con el uso de condón. Dichos porqués tienen una relación estrecha con el nivel de autoconcepto de los individuos en cuestión, pero también con la consideración del riesgo de manera consciente, aunque si bien en menor medida.


En concordancia con lo anterior, existe un temor fundado entre los hombres homosexuales a la soledad, que los lleva a compensar la necesidad de vínculos afectivos a través del erotismo descontrolado. Sólo el 24% de ellos tienen solo una pareja sexual en los últimos seis meses, el resto tiene más de una, y un 16% llega a tener más de veinte parejas eróticas en medio año. Este hecho no tendría relevancia epidemiológica si es que existiera una tendencia creciente del uso de protección, lo cotidiano es que estas personas están practicando el sexo a pelo con más de una persona en un periodo relativamente corto.


La deficiencia en el establecimiento de vínculos afectivos estables, se deriva de la falta de herramientas individuales y colectivas para desarrollar relaciones interpersonales asertivas. Además, se asocia a la homofobia internalizada que, de la mano con la masculinidad hegemónica, limita las capacidades para expresar los afectos. A lo anterior hay que sumarle la alta propensión que tienen los HSH a tener cuadros depresivos.


Al respecto, el 54.4% de los individuos homosexuales potosinos afirma sentirse triste de vez en cuando, el 12.5 casi siempre se sienten tristes, el 30.8% casi nunca y sólo el 1.4% asegura nunca sentir tristeza. Este hecho repercute en la calidad de vida de los sujetos ya que hay un alto índice de deserción escolar entre la población homosexual masculina. Si bien no hay datos oficiales al respecto, el Consejo Nacional para Prevenir y Erradicar la Discriminación (2017) coloca al acoso escolar por homofobia como la segunda causa de abandono de los estudios a nivel medio y medio superior.


La depresión es un factor poco estudiado en materia de salud sexual, sin embargo, tiene una relación significativa respecto a la decisión de tener sexo sin protección. Un individuo con cuadros depresivos recurrentes está teniendo más prácticas a pelo en relación con aquel que no los tiene. Existe una dependencia entre los sentimientos de tristeza y soledad y la práctica del bareback. Un 34.5% de los HSH potosinos se siente solo con una frecuencia moderada, mientras que un 13.2% casi siempre tiene un sentimiento de soledad. En este mismo sentido, un 44% de estos sujetos han pensado de manera recurrente en suicidarse, y el 25% ha considerado esta posibilidad por lo menos en una ocasión. Sólo el 31% de los encuestados nunca ha sentido la necesidad de suicidarse.


En relación con el sexo a pelo, de total de los individuos que han tenido el deseo de suicidarse, solo un 21% utiliza condón en todas sus relaciones sexuales, el 79% restante lo usan de manera irregular y de este un 7% del total nunca usa protección. Así pues, es posible afirma que el sexo a pelo es una conducta suicida recurrente entre los hombres que tienen sexo con otros hombres en la ciudad de San Luis Potosí. Al conjugar los sentimientos de soledad y tristeza con el ejercicio erótico desprotegido, los individuos HSH se localizan en un alto nivel de vulnerabilidad que merma su salud sexual. Se localizan factores de riesgo elevados para contraer alguna ITS incluido el VIH y la propensión al suicidio como factor determinante.


La conducta suicida está asociada con el temor al VIH. Al respecto, el 57.4% de los HSH dicen temerle al VIH, el 14.7% están indecisos en su postura y el resto asegura no tener miedo al virus. El temor a la infección por VIH deriva del estigma que existe hacía esta condición de salud. Tener el virus implica asumir una carga de violencia simbólica que se traduce en el recrudecimiento del rechazo al interior de la comunidad homosexual. La creencia popular indica que es menos probable que un hombre homosexual con el virus pueda establecer vínculos eróticos y/o afectivos.


“Yo no tengo VIH, pero van dos veces que me queman en Facebook. Publican que estoy enfermo de sida y pues eso me afecta a la hora de querer ligar. Los jotos somos bien liosos, y pues yo lo he vivido”.  


En este sentido, solo el 23.4% de los hombres que dicen temerle al VIH usa condón en todas sus prácticas sexuales, el resto, un 76.6% no lo usa de forma regular. Este dato revela la existencia de una correlación entre el sexo a pelo y las conductas autodestructivas entre los HSH derivadas de la homofobia internalizada. Es por ello que resulta necesario incorporar dentro de la discusión la variable depresión, como dependiente en el análisis de los factores involucrados en la práctica del bareback entre la población HSH potosina.


El ejercicio erótico funge como un catalizador de las conductas suicidas, si bien los HSH están en situaciones vulnerables para el suicidio, pocos consuman el acto. En los últimos dos años se tiene registro de la muerte de 14 jóvenes homosexuales por esta razón, de acuerdo con datos hemerográficos. La tendencia indica que los HSH están teniendo prácticas a pelo como una forma alternativa de consumar actos suicidas. Al respecto, el 45.5% de este sector de la población dice sentirse excitado de manera regular durante el día, el 37.5% casi siempre tiene necesidades eróticas y el 11.7% de manera constante tiene deseos sexuales.


Dicho lo anterior, el sexo a pelo es una conducta recurrente entre la población HSH que se correlaciona con conductas depresivas derivadas de la deficiencia en el autoconcepto y sentimientos de vergüenza y culpa asociados con la homofobia internalizada. Dichas conductas podrían clasificarse como suicidas en la medida que atentan contra la integridad física y la salud del individuo, que, con el afán de compensar sentimientos de soledad y tristeza, recurre a la praxis erótica desprotegida como un catalizador. Lo anterior permite comprender las relación entre las conductas depresivas y el sexo a pelo que llevan a la población HSH potosina a incrementar la prevalencia al VIH y otras ITS.


Por otro lado, conceptualizar el bareback sólo como una conducta suicida implicaría un sesgo explícito, ya que algunas personas realizan esta práctica de manera consciente y con las debidas precauciones. Por tanto, es importante incorporar dentro de la discusión a los derechos sexuales. Una persona tiene las condiciones para el ejercicio pleno de sus derechos sexuales tiene más posibilidades de tomar decisiones asertivas en torno al erotismo y la afectividad.

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