#4 TiemposColumna de Óscar EsquivelDesafinando

El cofrecito | Columna de Óscar Esquivel

Desafinando

Historias en Navidad, un caso real.

En un día nublado con mucho frio en un mercado de la ciudad de Puebla, doña Aurora tenía un pequeño negocio de venta de carne, tenía dos hijos Ramiro y Susana de 8 y 4 años, era el año de 1987. El mercado como toda época decembrina se llenaba de comerciantes ambulantes y fijos, los clientes llegaban de todas partes de la región, Aurora había enviudado apenas tres años atrás, pero su espíritu y la lucha por sus hijos la hizo fuerte para saltear los problemas económicos y morales que llevaba a cuestas.

Un 23 de diciembre le comentó en la mañana a Ramiro su pequeño hijo que se sentía mal que tenía un fuerte dolor de cabeza, le pidió que fuera con su vecina para que le regalara algo para el dolor intenso y así fue, se tomó una pastilla para el punzante dolor de cabeza, tomó el medicamento controlado que solo se obtiene con receta médica. Como a la hora se sintió bien y corrió a abrir la carnicería pues era su mejor día del año para las ventas y debía atender a los clientes.

Esa mañana se llevó a Susana y le pidió al Ramiro se quedara para, para apoyar a los vecino en la preparación de la posada de la cuadra. Llegaron madre e hija abrieron le negocio y al poco rato, tenía mucha gente a su alrededor comprando su mercancía, en ese momento comenzó a sentirse mal y perdió el conocimiento, Susanita por instinto corrió asustada a llamarle a su hermano pero a su corta edad no sabía a donde iría, entre la confusión sintió la mano firme de una mujer que la mantuvo con ella, en un principio buscó a su mamá sin fructificar en la búsqueda y preguntando se dio por vencida decidiendo llevarse a Susanita a su casa.

Susanita lloró por su mamá, toda la mañana y la tarde, la mujer, la presentó ante las autoridades, pero como en todo, nunca hicieron caso y ella decidió malamente quedarse con la niña.

No fue mala madre pero si privó a Susana de regresar con su madre y hermano, Aurora tuvo un evento cerebro vascular, murió ese día, de Ramiro solo se supo que se fue a vivir con unos tíos a Tlaxcala, hasta ahí su historia.

Susanita se desarrolló como una niña normal, bien cuidada, realizado sus estudios hasta formarse como enfermera, buena estudiante que ameritó llegar a jefa de enfermeras pese a su corta edad. Para cuando tenía 30 años le preguntaba y preguntaba a su “madre adoptiva” por un cofrecito que siempre guardo, con su corta edad en aquellos acontecimientos no le permitía recordar, siempre llevaba consigo un cofrecito que le había regalado su madre Aurora que contenía una muñequita de trapo y un escapulario con la imagen del niño Jesús.

Conocía que había sido adoptada pero nunca le fueron revelados sus orígenes, a los 18 años quedó huérfana totalmente, era un misterio para ella su pasado habían pasado 30 años.

Un 17 de diciembre estaba en la guardia nocturna, cuando el sonido de la ambulancia movió al personal de urgencias, para atender a un herido, llegó con la pierna rota, con fractura expuesta y golpes en el cuerpo, fue atendido de inmediato, siempre bajo los cuidados de Susana, él no dejaba de llamar a su madre por su nombre en su aturdimiento ¡Aurora! ¡Mama!, ella trataba de reconfortarlo, pero de alguna manera despertó su subconsciente y recuerdos muy vagos, le pregunto ¿a dónde podemos llamarla? Mi mamá murió hace años pero sé que siempre me escucha, llegará para curarme y cuidarme.

Pasó el tiempo y ella estaba como en un trance, comenzó a indagar su nombre y apellido, pero no le decían nada, pasaron uno días, él ya recuperándose, comenzó a ver a Susana coqueteándole y haciéndola sentir una mujer especial.

Entre las cosa que llevaba el día del accidente, Ramiro  traía en su cartera aun escapulario igual al de Susana, cosa que despertó mayor interés en ella por las coincidencias.

Por la noche, en la guardia cuatro días antes de navidad su compañera Sofía la bromeaba que ya tenía ”galán” nuevo, su compañera se dio cuenta y le comentaba -no ves el parecido casi de hermanos que tiene contigo- si no fuera porque nunca se habían visto juraría que son hermanos- –los que se parecen se casan- bromeaba su amiga

Susana no descanso esa noche, trabajó por inercia, llegó la mañana y saliendo de su turno nocturno a punto de llegar a su automóvil para irse a descansar, dio un giro, azotó la puerta y regresó al cuarto donde estaba él,  por supuesto complacido por la visita inesperada, porque sabía ya lo darían de alta, Ramiro saludó efusivamente y entusiasmado a Susana, ella rompiendo todo protocolo sacó un peine y comenzó a acicalarlo concretándose a decir- para que salga muy guapo de aquí- peinado suavemente su cabello oscuro, tomó un guante de látex y guardó sigilosamente cabellos.

Corrió inmediatamente al laboratorio, donde el titular era su futuro esposo, especialista en genética, le pidió de favor hiciera la prueba de ADN, tomó muestras de saliva de ella para ser comparada con la del cabello de él; su prometido exclamó ¡¿por qué la urgencia!? Puede tardar varios días la prueba completa- Susana desesperada le rogó realizar la comparación genética.

En unos días se obtuvieron resultados, 24 de diciembre Noche Buena, su novio le llamó para felicitarla por navidad y le expresó su deseo que fuera a un domicilio para pasar la noche en ese lugar, Susana desconcertada, acudió al sitio, agradable la zona y el edificio de igual manera, empujo la puerta entre abierta, Saúl su prometido con una botella de champagne en la mano y en la otra, un sobre -¿ bebemos primero o noticia?- preguntó, Susana temblando corrió, arrancó el sobre de la mano, lo abrió desesperada, para su sorpresa miró dentro de él encontrándose con un papel en blanco, con algo especial dentro iluminaron su ojos, el escapulario de Ramiro igual al suyo, Saúl entregó los resultados, entre el pasillo a media luz se asomó su hermano, el resultado había sido positivo al 99.99 %.

Siempre esperemos milagros aun cuando no los busquemos, las historias, de cada uno están marcadas por el destino, la intuición es un don, es parte de la vida.

AMIGOS TODOS

Con esta me despido este año, agradezco infinitamente a La Orquesta, sus directivos y personal, su apoyo incondicional, a ustedes que me leen, sus comentarios y críticas, su respaldo ante mis desatinos, mi agradecimiento siempre.

Que la navidad sea motivo de reflexión profunda de lo que somos y queremos ser como humanos somos parte de este universo que nos regala la oportunidad de continuar viendo las estrellas.

Siempre con ustedes, gracias por existir.

Nos vemos el próximo 2018.

¡FELICIDADES!

OSCAR ESQUIVEL

Nota Anterior

#AsíQuéChiste | 911 no funciona en la Policía Municipal desde hace 15 días

Siguiente Nota

Visceral Encapsulation | Columna de José Antonio Motilla Chávez