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COBACH 18 x 30 | Columna de Jorge Ramírez Pardo

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Hace días que me quita el sueño un jaguar. De alguna selva mexicana irrumpe hasta el altiplano este misterioso animal mítico, símbolo tolteca ancestral.

Entre pescadores ribereños y comunidades del altiplano te veas…

Hace años que no constataba con tanta evidencia el impacto de una escuela mexicana en un contexto social específico. Me había sucedido hace cinco lustros, cuando elaboraba videos documentales para la Secretaría Educación Pública. Estuve entonces dos semanas en el Centro de Estudios Tecnológicos (CET) del Mar, en Guaymas, Sonora. En ese plantel de nivel bachillerato, un intendente inventó una lancha para pesca ribereña que suplía un motor fuera de borda por otro de automóvil Volkswagen, con mayor rendimiento y menor costo. También ahí, la comunidad de pescadores artesanales, aceptó ir al plantel a capacitarse en artes de pesca y navegación, convencida y motivada porque los conocimientos adquiridos por sus hijos, los incorporaban en una suerte de modernidad para la pesca, medidas de seguridad en navegación, mejores condiciones y estrategias para comercializar.

En su respectivo contexto, algo similar acontece con alegría, sentido de pertenencia e identidad con un Colegio de Bachilleres potosino, el  Cobach 18, asentado en la cabecera municipal de Mexquitic. Las actividades de este plantel inciden de manera notable en la población, en sus comunidades y generan verdaderas posibilidades de ascendente en sus alumnos.

Así se refiere a dicho fenómeno su director, el poeta Alfonso Badillo: Este plantel me sorprende «he recorrido 13 Cobach potosinos en mi historia laboral».

Varias situaciones me parece muy significativas. Primero, la limpieza de la escuela: no hay un solo graffiti dentro de la institución y eso se debe, en gran medida, a los valores de los jóvenes, un 95% proceden de comunidades rurales de Mexquitic, esa educación y respeto que traen de la casa se refleja también en la escuela.

Badillo Dimas, cerró su breve discurso en la ceremonia del 30 aniversario del plantel cuando citó lo dicho por el papá de un alumno: “Yo no sé leer ni escribir, pero mando a mi hijo a la escuela para que sea mejor que yo, por eso lo mando al Cobach”.

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En el entorno nuestro, durante más de seis lustros a la fecha, es sorprendente constatar, en el rango de la denominada educación media superior en el Estado, cómo los planteles Cobach, con algunas excepciones, son de los más destacados en todo tipo de certámenes y competencias académicas, deportivas y culturales.

Guiado por el buen sabor de hace algunos años, cuando asistí como jurado a competencias científicas y culturales, acepté la invitación para acudir el viernes pasado a la celebración de los 30 años del Cobach de Mexquitic, uno de los más genuinos y singulares, según confirmé con los testimonios y reporteo que a continuación consigno.

La maestra Yolanda Fajardo, primera directora del plantel, así lo recuerda: “Fue un reto, mover gente, mover mentes, sacudir muchas cosas que eran tradición, religión, era todo lo que estaba contra lo nuevo, lo que rompía con lo que en esa época había. Aquí la gente me sometió a otro tipo de enseñanza, porque de aquí es especial, pero se entrega con todo cuando se convence de que se habla con la verdad. Hablé derechos con los papás y alumnos y fuimos uno solo. Desde el primer año, los muchachos del plantel empezaron a obtener certificaciones y primeros lugares en carreras, en poesía coral, en deportes, ellos no eran un equipo de alumnos, sino unos gladiadores en el campo, llevaban mucho corazón para compensar carencias  frente a alumnos de otros colegios que nos llevaban años de ventaja”.

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Hay un por qué, un precursor para que tal fenómeno exista. Un profesor de origen huasteco/potosino, Anacleto Rangel Moreno, comandó la primera dirección general de los Colegios de Bachilleres en el Estado. Se acercó a profesionales y académicos de ciencias duras y humanísticas, a deportistas, promotores culturales y creativos. Tuvo clarividencia para configurar un modelo educativo que sumó al acopio de datos y ejercicio de memoria, la reflexión y debate de ideas, investigación científica, creatividad, escritura y expresión oral. Así lo recuerdan, la primera directora del plantel 18 y su director actual.

Maestra Yolanda: Anacleto, lo máximo, el mejor maestro, porque todo lo que nos infundió, su experiencia docente, llegó a nosotros, llegó al corazón y eso lo llevamos a cada lugar.

Poeta Badillo: Para mí fue un estadista con una visión extraordinaria. Tuvo la atingencia de promover lo que llamamos materias paraescolares, que son actividades artísticas, culturales, deportivas y cívicas que, sin duda alguna, son el alma del Colegio de Bachilleres y, por ningún motivo, se deben perder como pareciera que está sucediendo.

El desafío está en un ejercicio de prospectiva, el Colegio de Bachilleres en el Estado acaba de hacer cambio de estafeta en su Dirección General.

enredarteslp@hotmail.com

BIO: Periodista y cinematografista por la UNAM. descreído pero muy guadalupano, puma de corazón y convicción. Al borde del subempleo crónico. Decano en el pueblo de la enseñanza de guión y realización fílmica.

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