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Chucky está para algo grande | Columna de Emmanuel Gallegos D.

Gambeta

Cada que puedo prendo la tele para ver al PSV, uno de los equipos importantes de Holanda (aunque ya no figure en el plano europeo como una potencia). La verdad es que el futbol holandés no había llamado tanto mi atención, aunque se habla mucho sobre su verticalidad y su estilo de juego espectacular, realmente lo llegué a ver en varias ocasiones solo por los mexicanos que vistieron camisetas de algún equipo, dígase Salcido, Moreno, “Tecatito”, Maza o Guardado, por mencionar algunos (o casi todos), siendo la mayoría figuras o al menos jugadores considerados importantes en sus plantillas.

Casi todos ellos son o defensores o mediocampistas, por lo que los únicos dos que brillaban de forma diferente fueron Jesús Corona y actualmente el Chucky Lozano. Con el Twente, Tecatito Corona brilló en su temporada de debut, tanto por sus goles como por sus regates y escapadas por las bandas, sin duda fue un jugador que marcó diferencia y que (con todo y que se fue de muy mala manera del Monterrey, situación que preocupaba al desconocer la madurez que tenía el jugador del norte) le valió para ser considerado dentro del once ideal de la Eredivisie. Posteriormente brincó al Porto donde parecía que iba en ascendencia y creo que terminó estancándose más por problemas extra cancha que por falta de calidad.

Regresando a Lozano, la verdad es que tiene características similares a algunos otros jugadores: son desequilibrantes adelante, no son físicamente muy duros o fuertes, son rápidos y algunos tienen gol, pero su principal problema es no saber cuándo meter tercera, cuándo se tiene que calmar el balón y cuánto hay que tomarse las cosas con tranquilidad (la pedrada va más directamente hacia Damm), pero afortunadamente ha sido algo que Lozano ha podido controlar e ir perfeccionando. En Pachuca se le veían buenas cualidades pero aún le faltaba colmillo y sobre todo una dosis de seguridad. Tan pronto fue llamado a la Selección estando ya jugando en Europa, se notó su nerviosismo y no era el mismo jugador que se veía en el club, pero eso sucedió únicamente en sus primeras apariciones, después se sintió como en casa.

Chucky marcó el primer gol de los del PSV en una interesante jugada y posteriormente pidió el balón para cobrar desde los once pasos un penal y así hacer un doblete apenas el fin de semana pasado. Pese a ser un jugador joven, se nota que se le respeta y se le reconoce su liderazgo dentro del equipo. Yo no tengo la menor duda de que en todo el mundo hay jugadores similares y hasta mejores, pero la fortuna que tiene el Chucky ya la quisiéramos muchos y se nota que él está enfocado en aprovecharla y brillar. 7 goles en los ocho partidos que van de Eredivisie confirman no únicamente la calidad que tiene como desequilibrante o gambetero, sino la puntería a la hora de pararse frente al marco.

Todas sus cualidades y actuaciones lo han llevado a ser puesto en la mira de importantes equipos europeos como el Barcelona y el Arsenal, equipos de primera línea y que se caracterizan por emplear jugadores jóvenes (especialmente los ingleses), yo no dudo que tiene la madurez y la capacidad para llegar muy lejos en cualquier equipo al que pertenezca, con el PSV ya ha demostrado con creces su capacidad y la mentalidad que ha ido forjando. Puedo asegurar que al terminar esta temporada el PSV le va a quedar chico y puede aspirar a cosas más grandes, a equipos más grandes y a ser un referente importante para la Selección Mexicana, aunque el futuro de los aztecas sea bastante impredecible.

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