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¿¡Chinga a tu madre Bofo Bautista!? | Columna de Alma Barajas

Capitana #13

El cabello caía sobre la frente de Arturo, no podía apartarlo, tenía ambas manos ocupadas y era de vital importancia que no soltara la antena de televisión ni su cerveza, realmente no había donde colocar la cerveza y si bajaba para dejarla en el piso, movería así la antena que tanto trabajo le había costado ubicar en el espacio para que transmitiera a la perfección aquella final de Chivas contra Toluca.

Ese 2006 inolvidable para Adolfo Bautista, el inigualable No.100 que a la par de Cuauhtémoc Blanco siempre dio mucho de qué hablar. Arturo y su esposa lograron acomodar por fin la antena, y después de ese momento glorioso para ambos, se sentaron el en sillón, le dieron un poco de carne molida al Pejeito, su mascota recién adquirida y que ya adoraban.

Qué domingo, caluroso, estruendoso, inolvidable. No soy fanática de las chivas pero lo recuerdo a la perfección, mi poca simpatía hacia el Toluca propició que mi apoyo se fuese con aquel equipo rojiblanco lleno de corazón y con el mejor portero de esos tiempos, Oswaldo Sánchez.

Arturo y Ximena estaban con Pejeito y, cuando Xime iba a levantarse por otra cerveza, gol de Bofo. Entre lágrimas y vitoreos sabían que su Chivas iba a ser el nuevo campeón. Recuerdo ver un pase retrasado, y recuerdo ver una pierna que con mucha suerte intentó cruzar el balón al poste contrario, apenas lo logró pero ese de nombre Cristante no logró bajar con la rapidez que debió y la bola se coló justo por debajo de su axila y brazo, gol de Bofo, gol de Adolfo Bautista.

“¡Mamá!”, gritaba mientras sus compañeros jubilosos se veían felices, minutos antes los fanáticos del Toluca habían gritado hasta lo inexistente a la mamá de Bofo, ya saben el típico fanático de fútbol, después de ese gol, se veía que le había dolido un poco lo escuchado desde las gradas, y ese grito, y sus manos levantadas hacia el cielo acompañadas de su vista dejaron entrever que las lágrimas que aquel jugador mexicano estaba soltando, eran lágrimas de felicidad, de emoción y de amor, dedicadas a su madre, doña Cristina Herrera, que años atrás había fallecido y según palabras del No. 100 del Chivas, lo guío hasta ahí.

Xime y Arturo lo sabían, conocían la historia del Bofo y ellos junto conmigo y miles de seguidores del Rebaño, lloramos por ese gol, lloramos porque sí, “trágate esta Cristante”, “pinche Toluca creído”, pero más que nada… sí, Chivas era campeón, ya hace 12 años de esa final, sólo espero volver a ver otra como aquella, hace mucho que no se ven finales tan grandiosas como la de esa ocasión, sí, emocionantes son casi todas, emotivas no.

El fútbol y sus matices, nunca dejan de sorprenderme, de maravillarme o asquearme también, esto lo digo por el tema de los aficionados del Monterrey que golpearon a un hombre hasta casi dejarlo sin vida, eso no es fútbol, eso ensucia el fútbol. El futbol es el Bofo dedicándole un gol a su madre, es Maza Rodríguez cabeceando al arco, es México aplaudiendo a un campeón.

Esas Chivas de aquellos años, me dieron un partido inolvidable. Hoy vi a Arturo y a Ximena, aún tienen a Pejeito, y acaban de tener un hijo al que llamaron Andrés, el bebé es una chulada, pero se nota que son un poco fanáticos de nuestro nuevo presidente, a ver cómo le va al niño cuando crezca y se enteren que su perro se llama Pejeito y él, Andrés. Saludos a estos excéntricos papás que autorizaron una semi distorsionada narración de los hechos.

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