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¡Chaco, Chaco! | Columna de El Mojado

Rudeza necesaria

Todavía faltaban 20 minutos del partido del sábado, cuando la afición de Cruz Azul comenzó a corear lo que se había hecho tradición en los últimos meses: “Chaco, Chaco”.

La diferencia con hace apenas unas semanas, es que esta vez Christian Giménez no estaba en la banca, ni en el estadio, ni en la ciudad.

El Chaco no pudo ser el revulsivo que acostumbraba, aunque ya cada vez con menos frecuencia, para decir la verdad. Pero la ausencia de Giménez no significó una diferencia. Una vez más, Cruz Azul no tuvo el poder para sacar el triunfo en los momentos finales. Giménez no pudo sacar a Cruz Azul de la sequía y eso debemos aceptarlo los aficionados azules que lo idolatramos. Tampoco el que se haya ido es garantía de que todo mejorará, aunque en las redes algunos se empecinen en hacer creer que el que hasta diciembre ocupó el 10 era culpable de todos los males.

El primer partido sin el Chaco tenía que sufrirse, para recordarnos a todos que cambiar a un hombre de vestuario difícilmente hace diferencia en el futbol. Cruz Azul se mantendrá sufriendo hasta que consiga lo que busca, hablo del campeonato, por supuesto. Esa propensión al dolor no se quita dándole la 10 a alguien más, de eso podemos darnos cuenta, porque ni con otros entrenadores se ha solucionado.

El partido terminó así, 0-0, en los debuts de Pedro Caixinha con Cruz Azul y de Diego Cocca con Xolos. Después, en rueda de prensa, los medios preguntaron a Caixinha por el grito de “Chaco, Chaco” en el estadio Azul, que además está viviendo su último semestre. El portugués contestó que “quien quiera ver el pasado, que vaya a los museos”.

La nación cementera está acostumbrada a ilusionarse cada seis meses, pero sobre todo, cada que llega un nuevo entrenador.

La capacidad de renovarse de la afición celeste ha aguantado muchos golpes, aunque solo unos cuantos son más dolorosos que la salida del Chaco Giménez sin haber podido levantar el trofeo.

Todo eso obliga a Caixinha a mostrar que, ya sin el Chaco en La Noria, él mismo puede crear al próximo ídolo, el que ilusione tanto a la afición con la obtención del noveno campeonato.

En su debut no fue. Cruz Azul jugó bien, pero no lo suficiente para vencer a Tijuana.

A unos kilómetros, unas horas después, dos de los más grandes ídolos cementeros de los últimos tiempos estaban sentados hombros con hombro en la banca del estadio Hidalgo. El Chaco Giménez y el Conejo Pérez, dos que, como acostumbra hacer Cruz Azul a sus ídolos tuvieron que salir por la puerta de atrás. La imagen puede desgarrar a cualquiera que ame a Cruz Azul. Pero ya no están y es más importante el equipo.

Pachuca los recibió y ahí terminarán sus carreras. Ojalá no nos arrepintamos de nuevo de que se hayan ido.

@RconRMacuarro

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