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César… ¿“El Alzadito”? | Columna de Emmanuel Gallegos

Gambeta


César Arturo Ramos Palazuelos tenía la importante labor de arbitrar el partido entre Toluca y Chivas, un encuentro que prometía mucho en el papel ya que enfrentaba a dos importantes instituciones y que a final de cuentas no decepcionó (por muchos momentos) ya que hubo buenos goles, emociones, intensidad y (aunque no soy muy fan de eso) hubo un intercambio de golpes que llevó a expulsiones y polémica, que transgredió las canchas y se llevó hasta declaraciones (erróneas) de muchos involucrados.


Todo comenzó con la expulsión de Talavera, el árbitro le pidió que no cobrara una jugada y el portero de Toluca intentó reanudar rápidamente, después empujó a algunos jugadores de Chivas para intentar sacar y el árbitro nuevamente le pidió calma, molesto, tuvo un intercambio de palabras que lo llevó a ser amonestado y al seguir alegando y manoteando en señal de mentada de madre, lo terminó llevando a la expulsión; para nuevamente alegar y reclamarle al árbitro airadamente. Algo que no es nuevo, Talavera es de los jugadores más mañosos, irrespetuosos y altaneros de la liga, lo que pasa es que no todos los árbitros aplican la regla como debe de ser o como marca el reglamento (que seguramente es confuso).


Después, una jugada de ataque de Chivas, Canelo jala a Orbelín Pineda, que enojado hace como si fuera a regalarle la camiseta (en tono de burla), llega Sambuenza y lo empuja, Orbelín le da una cachetada frente a César Ramos y cae como fulminado por una metralla lo que hace que se arme la “melé”, jugadores llegan y se empujan, otros le gritan a Rubens que está en el piso, el árbitro trata de controlar los ánimos y al final se va expulsado el jugador de Guadalajara. Los narradores y analistas de la televisión señalaron al “nazareno” como el culpable y dijeron que era un árbitro que no sabía controlar ni llevar el partido. Eduardo Brizio, quien se encargaba del análisis arbitral les pidió que así como daban un juicio de la labor arbitral, señalaran a los jugadores por no saber comportarse en la cancha y no aplicar un “fair play”.


Ahora bien, las dos partes tienen algo de razón, pero, al menos por lo que vi, el árbitro hizo bien su labor en las dos expulsiones. Es increíble que un portero tan experimentado como Talavera discuta y luego se excuse diciendo “solamente le dije cabrón”, ¿es un lenguaje futbolero?, sí, pero entendiendo que el árbitro es la máxima autoridad y se le debe respetar, está mal. Ahora, el árbitro puso en la cédula que el ex arquero de Chivas le dijo “eres un pendejo, todos ustedes marcan puras pendejadas”, ¿debemos de creerle más a uno que a otro? El árbitro siempre lleva las de perder, porque si no se hace respetar “es un blandengue que le falta autoridad” pero si saca tarjetas y trata de imponer autoridad “es un prepotente que busca llamar la atención”.


César Arturo Ramos viene de pitar el Mundial, y sí, trae una mentalidad diferente porque viene de pitar un futbol diferente (en nivel y muchas cosas), amonestó a Cristiano Ronaldo por reclamarle una jugada y dijo “fue muy enérgico en su reclamo, pero en ningún momento me dijo una grosería o me ofendió”; aquí, algunas semanas después, terminó expulsando a un tal Talavera por haberlo ofendido y haberle reclamado. Necesitamos más árbitros “alzaditos” como César Arturo Ramos y menos jugadores “alzaditos” como Talavera, porque entre más se enseñen los jugadores a dedicarse a lo que les toca, los árbitros se ocuparán menos en buscar el protagonismo que los futbolistas se niegan a dejar en la cancha.

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