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CEDH: Primera llamada | Columna de Ricardo Sánchez García

Sin partitura 

 

Jorge Andrés López Espinosa hizo el primer llamado, apertura al camino para quien aspire presidir la Comisión Estatal de Derechos Humanos y además lo acota. Ha elegido el género para dignificar el desnutrido periodo que ostenta con negligencia hacia víctimas y aprovecha para abrirse ventanas de escaparate, según declaraciones del 14 de septiembre donde señala buscará que sea una mujer su sucesora. Como en política nada es casualidad, aquí mis consideraciones.

La consecuencia inmediata de su invocación, en apariencia prematura y bien intencionada, es negar de facto a Alejandro García Alvarado, Primer Visitador, la posibilidad de seguir la vereda del propio Jorge Andrés. El abogado podría esperar siete años para pensarlo.

Debemos reconocer. No es deleznable ni novedosa la propuesta. Las acciones afirmativas en favor de las mujeres son un pendiente, necesario para abrirles posibilidades reales de participación en espacios de decisión. Desde la última elección votada por “la peor legislatura de la historia”, manifesté la necesidad de que fuera una de las cuatro aspirantes quien presidiera la CEDH. Fueron legisladores del PRI y Verde Ecologista quienes optaron por López Espinosa.

Habiéndose lanzado campanadas al aire, como llamadas a misa, propongo nombres y liderazgos de mujeres que cumplen el perfil y podrían tejer el anhelo profesional.

Martha Irene Martínez, consejera electoral del INE, especialista en temas de seguridad y derechos electorales, abogada y catedrática, con proyectos de participación ciudadana desde la sociedad civil. Oresta López Pérez, doctora en ciencias sociales, especialista en género, antropología y educación e integrante de la mesa de feminicidios. Ambas podrían levantar la mano.

Azalea Martínez Navarro, exdirectora de educación y capacitación en la CEDH, su formación fue dentro del organismo, recién incorporada al gobierno municipal, con los tiempos cuadrados para sembrar su oportunidad. Petra Zapata Martínez, quien fue IV Visitadora, abogada de experiencia. Ambas podrían intentarlo.

Luz María Baldazo Castellano, mujer potosina (2012), consejera de la CEDH y del Imes, reconocida en la Huasteca por su trabajo de inclusión de personas con discapacidad. Maribel Zúñiga Martínez, abogada y perito en Lengua Téenek, capacitadora de derechos humanos con labor en comunidades indígenas. Ambas intentaron en la pasada contienda y podrían hacerlo nuevamente.

Catalina Torres Cuevas, maestra en Políticas Públicas (Colsan), activista, impulsora de la implementación de la convención de personas con discapacidad,  integrante del MIME. Raquel Arely Torres Miranda, consultora y capacitadora en derechos humanos, Consejera del Imes, promotora de los derechos de las mujeres a decidir. Feminista, articulista y conferencista. Ambas líderes de opinión.

Giselle Meza Martell, consejera (CEDH) con maestría de administración, abogada, promotora de los derechos de las mujeres, activista y consultora en derecho internacional. Gloria Serrato, a cargo de la oficina de contacto con víctimas en la Fiscalía General del Estado, excomisionada de Víctimas en la CEEAV, feminista. Ambas con hilos políticos suficientes para aterrizar una posible aspiración.

Teresa Galicia Saldaña, Silvia García Vázquez, Paloma Blanco López, Urenda Queletzú Navarro, Claudia Elizabeth Cuellar, Julieta Méndez Salas, Lourdes Alemán, Julia Moreno, Martha Orta entre muchas otras mujeres preparadas, comprometidas y cercanas al tema,  que habríamos de considerar.

Sin pretender reducir el arduo trabajo de todas ellas a unas cuantas líneas, esta es una aproximación de nombres por seguir.  Excluyendo por espacio o desconocimiento a muchas, sin ánimos de invisibilizar a nadie y atendiendo al principio “la ausencia es otra forma de presencia”, sirva el ejercicio para ensanchar la lista, precedida claro, por el legítimo interés o no de las personas mencionadas.

Jorge Andrés López Espinosa no debe olvidar al activista Jesús Paul Ibarra Collazo, especialista en temas de género, quien denunció haber sufrido discriminación en la convocatoria anterior, pues contemplaba 30 años de edad como requisito y él no los había cumplido. Ahora que los tiene, en caso de progresar la propuesta de López Espinosa, nuevamente quedaría fuera y curiosamente sería por razones de género. Vaya paradoja por resolver.

De acuerdo a la Ley, el 1 de abril de 2021 habría de estar elegida la persona sucesora del actual presidente de la CEDH. Corresponderá por tanto a la presente legislatura revisar perfiles y elegir a quien pudiera realizar el desempeño en favor de la ciudadanía.

Sea mujer u hombre, exigiremos preparación en derechos humanos para garantizar el buen desenvolvimiento; trayectoria para librarnos de chapulines advenedizos y sano distanciamiento del ejecutivo para garantizar autonomía en la institución. Pero ante todo, sensibilidad hacia las víctimas.

Igual que en el mercado de abastos se avisa: “hay va el golpe”, para evitar sorpresivos madruguetes.

@DDHHSamuelRuiz

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