#4 TiemposColumna de Jorge Ramírez Pardo

CEART para todos “excepto pobres, ni pobresores” | Columna de Jorge Ramírez Pardo

enred@rte

(Mucho edificio y administración, incierto rumbo, pobre corazón)

ÉDGAR DANIEL ESQUEDA, EN LA MEMORIA, NO MÁS CRIMENES A PERIODISTAS

Ahora, pido permiso al respetado lector. Por excepción, hoy dejo los temas y reflexiones sociales para defender un derecho laboral.

Porque nunca imaginé que en un lugar, el Centro de las Artes/SLP (Ceart), donde he dado lo mejor posible de mi aporte intelectual/creativo durante más de 8 años, y he realizado, sin remuneración, diversas iniciativas y actividades en beneficio de la institución, a donde fui invitado sin solicitarlo, se me excluyera de su planta docente, “nomás porque sí”, sin evaluación, sin dictamen. Mi deber, con los riesgos que ello implica en un contexto social y académico con resabios conservadores y autoritarios, es consignar en público lo que en el tremendismo de la oscuridad sesgada puede hacer daño a nuestro Ceart.

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El desarrollo y la enseñanza de la cinematografía otra vez en riesgo

En pocas ciudades fuera de la capital del país hay un acumulado tan rico de talento humano que sabe y ejerce los distintos conocimientos, oficios y destrezas que demandan el análisis fílmico y la realización de películas. Sin embargo, ese talento, con frecuencia se diluye o se exporta.

Hay una propuesta largamente planteada para la formación de una Oficina de Cine que atraiga rodajes fílmicos al Estado, consolide y facilitadora de los haberes teóricos y prácticos. Oficina existente en ciudades como Cuernavaca, Guadalajara, San Miguel de Allende, Durango, Rosarito y Morelia. Ello permite avanzar y generar para sus geografías impacto social, proyección internacional al cine mexicano y generación de divisas.

Tenemos en la entidad un potencial en cine documental poco ejercido. Al Ceart se le propuso y convocó una sola ocasión a un Diplomado sobre la enseñanza del subgénero. Tuvo errores de logística, no de impartición. Sin más, la institución optó por cancelarlo y ya.

El CEART, un punto en la oscuridad regresiva

Estimado Señor N, responsable de Artes visuales  en el Ceart X:

  • Hago público aquello que si se mantiene en privado sería vituperio.
  • En febrero pasado tuve una reunión académica con usted y su jefa inmediata para negociar que el cineclub Ceart, no despareciera. Ofrecí, entonces sostenerlo sin cobro de honorarios como ya lo había hecho antes. Me fue denegado.
  • También solicité no ser excluido de la planta docente del área de cine que se fundó por mi iniciativa. Me dijo que para el período abril a junio no era posible, pero sí para el septiembre a noviembre. Cualquiera de las dos actividades remuneradas equivalía en números al costo de medio boleto de avión para acudir a un evento internacional a París para el que fui seleccionado por trayectoria. Se me negó.
  • Luego consigné en público, y ustedes no lo desmintieron, que un profesor del Ceart tiene menos derechos que los muy respetados albañiles o el servicio doméstico. No fui desmentido.
  • También consigné en aquella reunión y luego en espacios públicos que el Ceart tiene un subsidio anual de 20 millones 381 mil 093 pesos, según publica la Ley del Presupuesto de Egresos del Estado vigente, y que en la actual administración se ha contratado a más de una veintena de trabajadores de confianza, algunos repitiendo actividades y subordinado a su servicio a responsables de área que ya estaban y cuentan con experiencia. No hay desmentido.
  • Aprovecho para señalar que usted es uno de tres en la estirpe Sierra en la misma nómina de cultura.
  • Llegó septiembre y no estoy en la planta docente de cine. Le di un plazo razonable para resolver el ejercicio de mi derecho docente ganado por trayectoria y antigüedad. No tuve respuesta.

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SEÑOR GOBERNADOR, de manera respetuosa, y luego de agotar todas las jerarquías que median entre usted y mi rango de prestador de servicios culturales, le informo:

  • Soy el profesor decano en el Estado para la impartición y realización de cursos y talleres de cine, también soy precursor de la promoción y formación de cineclubes.
  • Antes lo hice para la UNAM y para la representación de Unesco Latinoamérica. He impartido, a lo largo de 30 años cursos, clases y talleres de apreciación, guion, historia y realización de cine. Estuve en el Centro de las Artes (Ceart) desde su fundación, y conduje su cineclub durante 5 años, del que fui despojado sin previo aviso en enero, con el correspondiente recorte salarial que ello impone.
  • Modelo de trabajo, el del cineclub, consolidado y ofertado al Secretario de Cultura para replicarlo en los municipios del estado.
  • Gobernador, en el Ceart no hay garantías laborales mínimas para el profesorado, ni se genera un solo día de antigüedad. En cambio, durante los meses que van de su administración, nos despiden a profesores con argumentos tan inconsistentes como responsabilizarnos por el bajo impacto de la institución (atribuible sí a incorrecta promoción, notables errores de logística y exceso de burocracia).

Por lo anterior, reitero con respeto, y atento al interés que usted ha mostrado por el desarrollo de la cinematografía y la proyección del talento potosino más allá de nuestro perímetro geográfico, le solicito:

  • Ser reinstalado en la planta docente del área de cine del Ceart. Retorno del Cineclub y salarios caídos de enero a la fecha.
  • Que se revise en el Ceart la relación laboral contractual entre el profesorado y la institución y se ejerza un modelo justo y equitativo para la planta docente.

Agradezco su atención. Muchas gracias.

BIO: Jorge Ramírez Pardo, enredarteslp@hotmail.com,  periodista y cinematografista por la UNAM, descreído pero muy guadalupano, puma de corazón y convicción. Al borde del subempleo crónico. Decano en el pueblo de la enseñanza de guion y realización fílmica.

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