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Casarse con un músico. Ventajas y consejos | Columna de Dalia García

Divertimentos

 

La relación codo a codo con un músico no es cualquier cosa. No es una convivencia normal por el simple hecho de que él no es una persona normal, pero seguramente muchas mujeres pueden confirmar esta tesis a partir de su relación con otros profesionistas.

Ser esposa de un músico tiene ventajas y desventajas —como todo en la vida, sí—, y estas pueden ser enumeradas con algo de precisión. Las ventajas aportan la tranquilidad que las desventajas alteran, pero estas últimas pueden pesar más que las primeras si no estamos lo suficientemente conscientes de la relación que estamos aceptando con un profesional de esa calaña.

Las principales ventajas de tener como esposo, o pareja sentimental, a un músico son las siguientes:

  1. Convives con un personaje alegre y noble, en la mayoría de los casos.
  2. Si te gusta la música que hace tu esposo, o el género musical que más lo influye, los silencios de tu casa serán pocos y la mayor parte del tiempo sonará buena música, cuestión indispensable contra el tedio, la depresión y otras enfermedades mentales.
  3. Estás con una persona sumamente sociable que suele caer muy bien a casi todos tus amigos.
  4. Es una persona obsesiva, quizá, pero solo con su trabajo. En casa suele ser bastante sencillo de tratar: pocas cosas le enfadan.

Conozco historias de divorcio en parejas en las que él es músico; y en varias de ellas, la profesión de la especie en cuestión terminó por ser el problema: trabaja por las noches, le gusta la fiesta, pone demasiada atención en su trabajo y poca en la vida de pareja, viaja mucho, pasa poco tiempo con la familia, y otros detalles que pocas veces se observaron en la relación antes de cometer matrimonio (como diría un amigo músico). En suma, es más fácil que las desventajas sorprendan —y no solo hablando de un músico— si no advertimos los puntos que ya incluía el contrato antes de firmarlo.

Entonces, mujeres que piensan casarse con un músico, es importante que tomen en cuenta cómo es la dinámica de trabajo de su pareja; además de, por supuesto, observar su temperamento, sus costumbres y esas cosas que reflejan la personalidad. Pero si ya están casadas con uno de ellos, aquí van algunos puntos salvavidas, de fácil acceso, que pueden desarrollar desde la comodidad de su hogar, pues lo más que requieren es un poco de tolerancia, respeto y voluntad para estar con la persona que eligieron:

Hágase a la idea de que escuchará mucha música en casa. Acéptelo, es la materia prima del trabajo de su esposo: en parte, eso pagará el recibo de luz o de agua, entre otras cosas. Si el volumen de lo que su esposo escucha es alto, pídale, con mucho tacto, que le baje.

El trabajo de su esposo es envidiable en algunos aspectos: viaja y hace turismo de forma gratuita, como un gaje de su oficio. Es una maravilla que, lamentablemente, no todos los trabajos incluyen. Trate de no frustrarse por el hecho de que su trabajo no le dé este tipo de ventajas; no piense que su esposo solo va a divertirse —aunque sí es así— y que es injusto que usted se quede en casa con el quehacer y la rutina. Además, es bueno que su esposo salga de viaje, así usted podrá disfrutar de la cama completa y no hará comida; serán también sus vacaciones y ambos se extrañarán —lo cual es muy bueno para contrarrestar la monotonía y el aburrimiento—.

Acompáñelo a los conciertos. Ese apoyo emocional es de las cosas que más valoran; aquí puede generar el mayor puntaje de su papel como esposa de un músico, lo que se traducirá en grandes beneficios para usted.

Muestre interés en sus composiciones, arreglos o interpretaciones. Cuando le pida una opinión al respecto, haga un esfuerzo por decir algo interesante y serio de su trabajo.

Si quiere saber más acerca de su trabajo y conocer más a sus amistades y colegas, involúcrese en su entorno musical, no será tan difícil que él acepte, ya que a los músicos les encanta ir acompañados a sus presentaciones o eventos, que les aplaudan y los feliciten al final de cada actuación, así sea en un elegante teatro, en una cervecería o en la plaza.

En general, aprenda a respirar profundo y a controlar sus momentos de ira. Entiendo que el día a día a con un músico pueda ser desesperante, pero es parte de la convivencia diaria con cualquier persona. En mi experiencia, estar casada con un músico ha sido una oportunidad para trabajar la paciencia y la simplicidad, además de una fuente de conocimiento, inspiración, creatividad y ánimo.

 

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