#4 TiemposColumna de Víctor Hernández

Camino a Marte, sin spoilers | Columna de Víctor Hernández

Serendipia

Lo bueno, lo malo y lo raro 

El fin de semana pasado, para arrancar con los festejos navideños, aproveché para ir con varios seres queridos a cierta plaza que comparte nombre con los dos parques más grandes de San Luis Potosí, un lugar que fue descuidado durante varios años tras la aparición de novedosas plazas comerciales que trajeron consigo tiendas y marcas que no existían aquí.

Creo que tiene menos de diez años que este lugar se dedicó a recuperar el terreno perdido con diversas actividades diseñadas para toda la familia, como la famosa pista de hielo, un pintoresco concurso de canto estilo reality show, una restauración completa de las instalaciones, especialmente en el área de comida y en las áreas grandes de descanso. Esto, sumado a algunos negocios que confiaron en el repunte de la plaza, ha dado sus frutos e incluso ahora es una muy buena opción para pasar un fin de semana.

En fin, en esta ocasión aproveché para una buena comida, tomarme la foto con Santa y quedó tiempo para aprovechar esas salas de cine restauradas que honestamente traen muchos agradables recuerdos de mi infancia.

La película seleccionada fue Camino a Marte, opté por esta cinta por dos razones, la primera fue que ya había visto las demás y la segunda por la confianza que he tenido recientemente en el cine mexicano, en verdad me parece absurdo despreciar el talento mexicano solo por el hecho de ser mexicano otorgándole ese estigma de ser de mala calidad, violento, crudo o incluso por no contar con los recursos de cualquier proyecto de Hollywood.

En ese sentido, puedo decir que son varias las nuevas propuestas que salen de ese imaginario y que a pesar de tener un bajo presupuesto, se han colocado como favoritas en taquillas y además han impulsado la carrera de algunos artistas mexicanos a nivel internacional.

Tal es el caso de Nosotros los Nobles, La vida inmoral de la pareja ideal o Me estás matando Susana, películas que han demostrado el talento que hay en México y que se han posicionado a tal grado que son referentes en las conversaciones Godinez. Por el contrario, hay otras que de alguna forma también se han posicionado, pero por su terrible ejecución como lo son No se aceptan devoluciones, 3 idiotas, Cómo cortar a tu patán o cualquiera de Aislinn Derbez.

Mauricio Ochmann y Aislinn Derbez

No es que tenga algo contra ellos, simplemente creo que hay diferencia entre hacer una comedia y forzar una comedia. En el caso de no se aceptan devoluciones, creo que no es tan mala, pero definitivamente es una película para ver una sola vez y dejarla en el olvido.

Incluso creo que mucho tiene que ver la repetición de historias y personajes por lo que en algún momento es cansado ver lo mismo, en su momento pasó con los hermanos Bichir, con Diego Luna y Gael García, los desnudos artísticos de Martha Higareda y el fenómeno continúa con Cecilia Suárez, Camila Sodi, Luis Gerardo Méndez y la hija de Derbez.

En cuanto a las empresas que proyectan estas cintas, es evidente que existe apoyo para las producciones mexicanas, no por eso los espectadores debemos ver al menos un trailer o publicidad relacionada con estos proyectos en los previos de cada función. Esto me parece interesante, aunque aún no puedo decidir si ha llegado el punto del hartazgo, por lo pronto se han ganado varios comentarios de los espectadores que me rodean y que parecen ser del agrado general.

Pero como menciono en el título de este texto, me gustaría hablar de lo que sentí al ver la más reciente entrega de la larga lista de proyectos en los que participa Luis Gerardo Méndez, Camino a Marte.

En un principio no estaba totalmente convencido de verla, sin embargo, soy de las personas que no se quedan con los comentarios ajenos y prefiere experimentar para salir de dudas. Así que tras una pequeña evaluación de opciones de un minuto y tras ver la clasificación de ciencia ficción y con expectativas bajas, abrí mi aplicación y me aventuré a la sala 4.

Lo bueno, excelente fotografía, el planteamiento de la constante necesidad del ser humano por buscar lo extraordinario pero desacreditarlo una vez que se hace evidente, algunas buenas actuaciones, escenas arriesgadas pero bien logradas. Lo malo, una secuencia final demasiado atropellada y apresurada, es necesario implantar un micrófono de excelente calidad en la boca del protagonista, ni en sus películas ni en Club de Cuervos se entiende lo que dice. Lo raro, la temática, me parece interesante como acercamiento a la ciencia ficción, pero creo que el producto final queda demasiado abierto a la interpretación y en lugar de crear expectativa queda como un asunto raro e inconcluso.

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