#4 TiemposMucha mierda

Caminar las calles que habitamos | Columna de Jesús Alejandro Tello

Mucha mierda

La calle es uno de los derechos fundamentales que tenemos como seres humanos y ciudadanos de un país que se dice ser una democracia. Es decir, poder desplazarnos libremente por la vía pública —o espacio público en su denominación teórica—, a través de cualquier medio —a pie, en transporte público, en coche, etc.— es la base que configura los demás derechos que tenemos por el solo hecho de vivir en México. Esto sostiene, por ejemplo, la posibilidad de marchar para protestar por algún asunto político; pero no es necesario tal nivel de ilustración, basta con mencionar actividades simples como el caminar para ir al trabajo, o pasar un rato de recreación en algún parque.

Hacer válido nuestro derecho a ocupar la calle permite que nos apropiemos del espacio que habitamos, nuestra cuadra, nuestra colonia, y que en muchos casos se observa un distanciamiento de ella y nos escondamos en nuestros hogares, en muchas ocasiones debido a la inseguridad que suele haber. Es justo esta inseguridad y el abandono de los espacios algo que puede tener una correlación directa.

Particularmente quiero hablarles de la colonia en la que crecí y viví durante 24 años antes de tener que ir a radicar a otro estado: la Industrial Aviación, al norte de la capital. Ahí, en casa de mi mamá, crecí con mis hermanos y hermanas, y siempre me pareció que era una colonia sumamente tranquila y segura, sin peligro sistemático para quienes ahí habitábamos. Sin embargo, desde hace ya muchos meses me he enterado del aumento en la frecuencia de la delincuencia en dicha colonia: ya sea a través de un grupo de Facebook que integran los vecinos de la Industrial Aviación, o por chats de Whatsapp que tengo con mi familia.

No tengo el dato oficial de las autoridades sobre la comisión de delitos en la zona, es algo pendiente en mi lista de cosas por hacer, pero de manera anecdótica me he enterado que entre los delitos de los ocurren recientemente están el robo masivo de medidores de agua, asalto a transeúntes, robo a casa habitación, robo a comercios, entre otros. Ciertamente es algo que me sorprende porque no es lo que yo conocía mientras viví ahí.

Hace unas tres semanas tuve la oportunidad de ir a San Luis a visitar a mi mamá, y aunque estuve no más de 3 días, pude darme cuenta al salir a correr por las noches, por ahí de las 8:30 de la noche, que muchas calles de la colonia tienen muy escaso alumbrado público. Algunas cuadras solamente están iluminadas por las luces exteriores de las casas, y las lámparas públicas ahí solo de adorno. Y esto que les menciono no es gratuito, ya que hay varios elementos del espacio público que al no estar presentes dan cabida a la comisión de delitos, y uno muy importante es el alumbrado público.

Justo lo que les mencionaba al inicio de la columna tiene que ver con algunos esfuerzos ciudadanos que ha habido en la última década en distintas ciudades de México para hacer una reapropiación del espacio público, es decir, ocuparlo, hacerlo propio, darle vida en actividades en beneficio de las personas que habitan un determinado lugar. Uno de estos esfuerzos son las marchas exploratorias para conocer el estado de las calles y poder solucionar los aspectos que tengan relación directa con la seguridad ciudadana. Y es que entre los aspectos que pueden evaluarse en las marchas exploratorias está la iluminación de las calles. Una buena iluminación permite ver el lugar y saber qué es lo que ocurre en él.

Así, con un diagnóstico de cómo es la iluminación –si muy pobre, satisfactoria, muy buena–, si es pareja a lo largo de todo el espacio, el porcentaje de luminarias rotas o en mal estado, etc., se puede tener información veraz para presentarla a las autoridades correspondientes y que solucione la problemática. Así también, en esta estrategia se incluye el conocer a qué autoridades acudir para que se atienda la petición.

Seguramente hay más colonias en la capital potosina con el mismo problema, además de que la cuestión de la seguridad está atravesada por más acciones, como el patrullaje regular, el conocer al comandante de la zona, entre otras. Pero al menos a través de las marchas exploratorias los vecinos hacen una doble labor: ocupar el espacio público al tiempo de diagnosticar la situación del lugar que habitan.

@alejandrotello

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