#4 TiemposDesafinando

Calcetitas rojas, la niña dibujada | Columna de Óscar Esquivel

 

DESAFINANDO.

Si el hombre se engaña absolutamente acerca de la mujer, es porque hombres cerramos los oídos a su lenguaje, las palabras de mujer tienen otro valor más allá de lo sublime, tiene otro significado cuando se trata de sentimientos y decisiones.

De pronto en la sociedad de consumo, del concreto y del plástico, pareciera que ellas están frente a un experimento social, frente a la psicópata del hombre, es para los más enfermos mentales que no pueden ver a la mujer más que ya como un cadáver, al no sentir nada el escarpelo filosos, agudo deslizara su hoja en su piel y cual quirúrgico con pinzas finas desmembrar su nervios, sus tejidos femeninos, cual acero templado penetra hasta el cerebro queriendo hallar su naturaleza frágil sin más expuesta a la violencia.

Que se intenta demostrar cuando el ultraje es consumado, son débiles, como el papel, que su alma y su quehacer por la vida, no se acomoda a la vida del masculino, ante el asesino la feminidad es algo así como lo describe Madame Latour, “la mujer es un buen servidor, pésimo maestro”.

Seguimos aprendiendo o tal vez retrocediendo en como vemos a la mujer, la manera de respetarla, amarla es su condición de humano, parte de esta naturaleza donde vivimos, parecer que solo intentamos sustraerla del destino que durante siglos se le confirió como servidora y sumisa, pareciese que aún no ha terminado esa creencia, la mujer sumisa, frágil y sin pensamiento lógico, vuelve o nunca se fue a hacer un disparate.

“A mí siempre me ha dado tristeza ver a la mujer en ejercicios de hombre, toda afanada en una rivalidad donde lleva –entre las morbosas complacencias de sus competidores masculinos- todas las de perder. El verdadero feminismo no consiste en querer para las mujeres las funciones que hoy se estiman superiores, sino en rodear cada vez de mayor dignidad humana y social las funciones de las mujeres, esto es ser feminista”, Juan Antonio Primo de Rivera.

calcetitas rojas

CALCETITAS ROJAS

Tirada cual basura, en medio de la inmundicia del municipio de Nezahualcóyotl, Estado de México, el estado donde todo pasa, todo ocurre y una niña es un pedazo de estiércol, tan solo de cinco años o menos según el reporte pericial, hallada hace 8 meses, sin que nadie reclame su cuerpo mutilado, con cientos de mordidas en su piernas brazos y torso, golpeada, vejada, sus labios rotos a golpes para callar sus gritos de dolor “¡Por Dios! ¿En que nos hemos convertido?”. Esa boca de niña que alguna vez balbuceó “mamá”.

Sueños quebrados, su figura, su rostro, fue dibujada para poder ser identificada, tan solo un dibujo la separa del horror, del infierno asqueante de esta sociedad, psicopatizada.

Angelita, así la llamo la activista de los derechos humanos Frida Guerra, ocho meses han pasado y no se le ha identificado, ni sus familiares pareciera que no la buscan, se le ha solicitado al gobernador Alfredo del Mazo que no la condene a una tumba olvidada, se exige justicia y su identificación.

Los pobres y la pobreza también son cuestión de estatus social, Angelita, la de las “calcetitas rojas”, lleva una historia Dantesca. Desde su tortura y asesinato nada se mueve, si no fuera por activistas. Nada es nada. ¿Se hubiera conocido, en cambio, la muerte lamentable del ejecutivo de Televisa, Adolfo Lagos?, bastó una llamada al presidente, y el mundo de la justicia se movió cual “Liga de la Justicia”.

Angelita era una niña como todas, el chacal salido del inframundo, le arrebató la existencia, ella por dignidad merece ser identificada y eso no importó, la tiraron a una tumba “invisible para la sociedad, ahora hay que hacerla visible”, las autoridades del Estado de México la enterraron para intentar cerrar el caso, si no fuera así, ¿por qué tanta omisión y desatino pericial en las investigaciones?

Calcetitas Rojas, Angelita, hoy descansas en la tierra que debería brindarte seguridad, paz y justicia, te regalaron un espacio en el Parque Memorial, como compensación a tu efímera existencia y por las mutilaciones que recibiste. No eras niña Televisa, de lo contrario se habría dado ya la justicia buscada.

DIANA PAULINA

Chilapa, Guerrero, te llora. El país te llora, 13 años, hermosa, no merecías morir, ni ser vejada y tirada en un camino, la justicia algún día llegará y tus ángeles de niña te elevarán triunfante.

El tiempo pasa y el semáforo delictivo en todo su esplendor, cual caldera de una fundición de acero, el semáforo delictivo en sus ocho modalidades están casi al púrpura, con desdén que ya caracteriza a nuestras autoridades. Somos el número uno de las 32 entidades de la república, donde todos, todos los delitos se dispararon, ahora decoroso primer lugar en inseguridad. Calculador y con el temple de un estadista el primer mandatario nos anima con su claridad indiscutible, “estamos trabajando”. “Es la espiral delictiva del país la responsable”.

Caminante369@yahoo.com

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