Cabañuelas. Columna de León García Lam

12:49 09-enero-2017
Cabañuelas. Columna de León García Lam

CONTRAPUNTO.

La obsesión por el pronóstico es causada por la imaginación del tiempo. Ya si pensamos que las cosas están dadas y que, por lo tanto, es imposible invertir el cauce de los acontecimientos, o bien que somos nosotros quienes construimos lo porvenir.  Y entre una y otra hay miles de opiniones intermedias: que si hay estructuras inamovibles y fatales o que con el más sincero entusiasmo cualquier cambio es posible. Muchas veces quienes más convencidos están que el cambio y la forma del futuro dependen de nuestras decisiones son al mismo tiempo los defensores del destino predeterminado: paradójicamente, el horóscopo puede indicarle a nuestro signo que el horizonte está en nuestras manos.

Tantos artilugios para que el futuro deje de ser incierto: vaticinios, profecías, cábalas, augurios, pronósticos, oráculos y zodíacos; uno de los más interesantes son las cabañuelas; el afán de predecir el estado del tiempo, las lluvias, los meteoros, hasta los desastres “naturales”. Se mantiene la creencia que los primeros 12 días del año revelan el carácter de los meses. Los meteorólogos se infartan: no se dan cuenta que ellos también, cual brujos, predicen el tiempo y aunque mucho más certeros también se equivocan: no hubo tantos frentes fríos este invierno como pronosticaron, por ejemplo; el huracán Patricia de 2015, anunciado como el más peligroso, resultó ser, como todo lo que ha ocurrido en el sexenio de Peña Nieto, una gran estafa y así sigue nuestro intento por asirnos de una técnica que nos permita leer el futuro, en una mano, en una taza de café o en las profecías de Carstens “este año se espera un crecimiento del tanto porciento”.

 

 

Pero las cabañuelas funcionaban porque siendo el inicio del invierno un tiempo impredecible, los primeros días del año bien podían ser una copia del futuro. En la actualidad, ni las cabañuelas ni el año son pronosticables porque las condiciones del planeta se han vuelto tan caprichosas, turbulentas y volubles como las convicciones inquebrantables de nuestros diputados. También podrá suponerse que los tiempos de este 2017 serán los más constantes, estarán siempre de la tiznada, y por ello le llaman ya el año de Frida Kalho (antes le decían el año de José Luis Cuevas…); ya se imagina usted por qué.

Pero no necesitamos a Nostradamus para ver que en el horizonte se dibujan lentamente fantasmas. ¿Quién iba a pensar que el único gran logro de la administración torancista dependía de la elección presidencial de los EUA? ¿Cómo íbamos a imaginar que lo único capaz de levantarnos de nuestros asientos era el aumento de la gasolina? ¿Habíamos previsto un escenario donde se conjugaban millones de mexicanos deportados y el dólar arriba de 20 pesos? ¿Los diputados que aprobaron la reforma energética se imaginaban tan señalados? Pues no.

Regresando a las cabañuelas, quizá sea momento de recuperar esa vieja técnica. Y leer en los acontecimientos de este inicio de año una advertencia de lo que podría venir, no para ser dramáticos y catastróficos, sino para “aprevenirnos” como dicen en el monte.

 

 

Por ello le dejo aquí tres consejos para volverse todo un experto en el arte de la predicción:

  1. Hay cosas que no cambiarán por ejemplo siempre que un funcionario público pronuncie frases como “hechos aislados”, “ligero ajuste”, o que no pasa nada y que todo marcha bien: tema por su vida, corra y protéjase.
  2. Hay otras que, aunque están en constante cambio, son predecibles: los presupuestos, los ingresos, los recortes, la paridad del dólar, el nivel legislativo de nuestro Congreso del Estado, siempre irán peor.
  3. Los beneficios son, por el contrario, absolutamente impredecibles: nunca se sabe quién será el distinguido potosino que se beneficiará de la crisis de los demás.

Sin embargo, le deseo que en este año 2017 tenga usted (y todos), fuerza, corazón y cabeza para descifrar y superar los problemas y obstáculos que se nos pongan enfrente… recordemos a los griegos torvos que decían: “nada agrada más a los dioses, que vernos luchar contra nuestro adverso destino”. Abrazos.

 

 

Más Noticias

 
Comentarios