#4 TiemposDesde mi clóset

El bueno, el malo y Desfassiux | Columna de Paúl Ibarra

Desde mi clóset

Esta semana vivimos una tragedia que nos pone a reflexionar a todas en lo que estamos haciendo. El acontecimiento me hace cuestionarme la forma en la que debería invertirse el dinero público. Y es que al ver las dimensiones de la catástrofe, surge la duda ¿está el gobierno de la república preparado para enfrentar las consecuencias económicas para restaurar las ciudades dañadas? ¿Qué papel juega la federación en este caso?

Luego nos enteramos que los partidos políticos se resisten a abandonar sus prebendas, ya que son fundamentales para sus intenciones electorales. Habrá que decirle a Kumamoto que les dé un curso de cómo ganar una elección sin gastar dinero público en exceso, autofinanciado. Ahora sí muy respetuosos de la Ley, cómo se trata de su cochinito. Pero no se hable de atender las necesidades de las poblaciones más vulnerables porque ahí sí se repliegan en que sus principios les impiden debatir temas de interés público.

Un ejemplo de lo anterior es la última puntada del señor Desfassiux. Para quien no sepa, este diputado presentó una iniciativa para solicitar a los establecimientos comerciales a poner un sanitario exclusivo para las personas transgénero. No sabemos si para hombre o mujeres trans, de manera indistinta, porque su exposición de motivos es tan escueta como su capacidad legislativa.

No diputado, no, no es pertinente poner baños exclusivos para la población transgénero, esa es una exclusión, y como tal está prohibida por el párrafo quinto del artículo primero constitucional. Eso se llama discriminación, e incluso es 186 del Código Penal en el Estado lo tipifica como un delito. Por tanto, resulta absurda su propuesta.

No sé qué me da más rabia, si saber que de manera displicente la mayoría de las curules potosinas actuales cobran un sueldo sólo por presentar iniciativas pendejas, o que sigamos solapando que estos delincuentes con corbata nos sigan quitando el dinero que con tanto trabajo conseguimos diariamente.

Por otro lado, esta semana he presenciado tal vez una de las escenas más crudas de mis veintiocho años, saber que tantas personas murieron en una ciudad que llevo en el corazón, que disfruto de sus calles cada vez que voy, y saber que hoy una cantidad considerable de inmuebles se encuentran destruidos, lo peor, personas luchan aún por su vida bajo los escombros, la piel se le eriza.

Les invito a sumarnos a las labores de rescate, vamos a invertir un poco de nuestro tiempo ayudando desde lo que nos permitan nuestras posibilidades. Somos más que un gobierno corrupto, que un estado displicente, somos personas que amamos a otras personas.

@paulibarra06

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