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Bolas calientes | Columna de El Mojado

Rudeza necesaria

Desde hace varios años se ha dicho que, mediante la temperatura de las esferas en las que se colocan los nombres de los competidores, los sorteos de torneos de futbol están amañados para favorecer a algunas selecciones. Pero esta semana la FIFA encontró un método mucho menos peligroso y polémico para dejarle un camino sencillo a las 20 selecciones con mejor coeficiente en el futbol mundial, al menos hasta los octavos de final.

FIFA decidió que, a diferencia de mundiales anteriores, cuando, salvo el bombo uno, las selecciones participantes en la Copa del Mundo eran acomodadas por su confederación, para Rusia 2018 los 4 bombos serán determinados por ránking FIFA, lo que beneficia a las potencias del futbol mundial, pero sobre todo a México. Ahora explico por qué.

Después de que El Tri clasificó al Mundial, con un triunfo ante Panamá en el Estadio Azteca, el cuerpo técnico de la Selección dijo que la meta ahora sería conseguir el mayor número de puntos posibles en el hexagonal, para buscar llegar a Rusia como cabeza de serie.

¿Qué significa ser cabeza de serie? Estar en el mismo bombo que las seis selecciones con mejor ránking FIFA y Rusia en el sorteo de la Copa del Mundo, lo que significa que México no se enfrentaría a esos equipos en la fase de grupos del Mundial. Pero resulta que, tal vez, lo más conveniente sería no estar en el bombo uno, sino en el bombo dos.

Si hoy terminaran las eliminatorias mundialistas y el sorteo se hiciera con el más reciente ranking FIFA, el bombo uno estaría conformado por Rusia, Alemania, Brasil, Portugal, Argentina, Bélgica, Polonia y Suiza, mientras que el bombo dos tendría a Francia, Colombia, España, Perú, México, Inglaterra, Uruguay e Italia.

Es decir, estar en el bombo dos tiene la ventaja de evitar a selecciones fuertes, por lo que valdría la pena de correr el riesgo de enfrentar a algunos de los más débiles del bombo uno, como Polonia, Suiza, Rusia y hasta a Bélgica, un 50 por ciento de probabilidades de tener un rival accesible.

Además, por reglamento, México también evitaría a Costa Rica y Estados Unidos, algunos de los rivales más duros del bombo tres, por ser de la misma zona geográfica. Por tanto, solo podría enfrentar al resto de los integrantes de ese bombo, Croacia, Eslovaquia, Irlanda del Norte, Irán, Egipto y Túnez.

El bombo cuatro presenta, con las condiciones actuales, muchos menos retos, pues está integrado por Serbia, Japón, Nigeria, Burkina Faso, Corea del Sur, Arabia Saudita, Costa de Marfil y Panamá, aunque esta última selección tampoco podría estar en el mismo grupo que México.

En un sorteo simulado para esta columna, el grupo de México, en estas condiciones, estaría integrado por Portugal, Irán y Burkina Faso, curiosamente, un grupo similar al que se enfrentó en Alemania 2006, con Uganda en lugar de Burkina Faso, aunque claro, esta es solo una simulación y no está ni cerca de ser el grupo que se enfrentaría el próximo verano en Rusia.

¿Por qué conviene más a México y a las 20 selecciones mejor rankeadas este formato de bombos por clasificación FIFA? Porque el formato anterior, en el que, después de las cabezas de serie, cada bombo era integrado por ubicaciones geográficas, México estaría en el mismo bombo que el resto de los clasificados de Concacaf: Estados Unidos, Panamá y Costa Rica; y los cuatro de Asia: Irán, Arabia Saudita, Japón y Corea del Sur.

El bombo 2 tendría a todas las selecciones europeas que no serán cabezas de serie: Francia, España, Inglaterra, Italia, Croacia, Eslovaquia, Nigeria y Serbia; mientras que el bombo tres tendría a los sudamericanos que no son cabezas de serie y las cinco selecciones africanas: Colombia, Perú, Uruguay, Egipto, Túnez, Burkina Faso, Costa de Marfil y Nigeria. El bombo uno se mantendría igual que en el formato actual.

La simulación al formato de los bombos regionales dejaría a México en un grupo simulado con Polonia, Croacia y Egipto. Otra vez, un grupo sencillo, pero solo en simulación. En el sistema anterior había riesgo de cruzarse con algún cabeza de serie fuerte, alguna potencia europea y cualquiera de los sudamericanos. Complicación pura.

Por eso, no se sorprenda si México no consigue el triunfo en el Lastras contra Trinidad y Tobago o pierde contra Honduras de visita, ambos juegos en octubre. Tal vez, esos resultados buscarían dejar a la selección en el bombo dos, lo que deja un camino aparentemente más fácil que estar en el bombo uno. Benditas bolas calientes.

@RconRMacuarro

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