Columna de Adrián IbellesDeportes

Bigger than Us. Columna de Adrián Ibelles

THE PLAYBOOK.

El domingo 4 de diciembre la mayoría de nosotros se despertó sin mayor reparo, conscientes de que nos esperaba un paseo, lavar la ropa o terminar los trabajos para el fin de semestre, y no más. A unos cuantos miles de kilómetros de aquí, cruzando una frontera geográfica y cultural, un hombre se levantó esa misma mañana con una noción distinta. Tomó un baño, luego se vistió, se calzó y se puso en marcha hacia el gran escenario de Massachusetts en el cual habría de brillar.

Nuestro personaje elude la tragedia constantemente. Se ha casado con una modelo brasileña que gana cientos de millones de dólares anualmente; juntos tienen dos hijos hermosos y sanos. Es amigo personal del presidente electo y del Batman en turno. Su rostro fue esculpido con delicadeza absurda y su brazo es una máquina de fina ejecución. La suerte le sonríe por la mañana en el espejo.

Le sonrió también un poco más tarde, cuando se enfiló hacia la historia al sumar 201 victorias sobre un emparrillado, en sus 17 temporadas en la NFL. Aquel que nació humano, fue elevado a nivel de leyenda gracias a un maridaje excepcional entre esfuerzo, fortuna y omisión. Pocos deportistas han sido tan osados como el 12 de New England, para levantar 4 trofeos Lombardi a través de diferentes rosters, playbooks y trampas. Porque sería equívoco no aceptar que desinflar balones, espiar jugadas y engañar a una liga entera es vil y merece un castigo.

Esa mancha es la que reitera la categoría de hombre a ese sujeto que ha puesto su nombre en lo más alto. Mas puede que removiendo esos juegos, podamos vislumbrar a un verdadero genio del juego; aquel que recompensó la confianza de un equipo que brillaba poco antes de su llegada, aprovechó su oportunidad como titular y se sobrepuso a una terrible lesión luego de la que pareciera su mejor temporada, para volver con un nivel impresionante.

La conclusión al análisis de un personaje tan polémico como él, nos exime de una lectura objetiva. Es el más grande de toda la historia y no por sus números, si no por su presencia ineludible al hablar de Football; por la recurrencia de encontrar una opinión (positiva o negativa) en la fanaticada; por el número de niños que eligen el 12 para ser como él, o lo evaden para remarcar su desprecio hacia ese jugador la mar de bonito, la mar de mañoso. Todos los caminos llevan a Tom. Y Tom se retirará como la encarnación del sueño del football.

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