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Automatic Adam | Columna de Adrián Ibelles

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Como cada fin de temporada, el lapso entre el Super Bowl y el draft suele ser un mal momento para los fanáticos de la NFL, que debemos conformarnos con los traspasos, los arrestos por excesos en el bar, o las fotos de Brady y su perfecta familia en Costa Rica, algunos jugosos contratos firmados por Garoppolo y Bortles, y los nombres más interesantes de la agencia libre.

Pero si algo ha tenido la NFL en los últimos años, es un balance peculiar entre el impacto de sus novatos y el de sus grandes estrellas, los veteranos. Que Hunt y Fournette hayan robado reflectores, no quiere decir que sean los únicos. A nadie le sorprende que un jugador de más de 40 años sea titular indiscutible en este deporte, sobre todo en un par de posiciones: Qb y Kicker.

Adam Vinatieri ha llegado a 6 Super Bowl y ha ganado cuatro de ellos. Su apodo fue Automatic Adam, por la seguridad que daba su pierna al ejecutar goles de campo y puntos extra. Hubo una época en la que fue infalible, tanto que Bill Belichick sufrió para dejarlo ir, aunque pudo más el enorme salario del jugador. Ahora falla de vez en vez, pero sin que eso le obligue a ser suplente de alguien. Luego de diez años en New England (de la mano de Bill Parcells), emigró a Indianápolis para jugar con los Colts (cuando los dirigía Tony Dunguy), donde ha permanecido y seguirá, por lo menos una temporada más. Con 45 años, y un cuerpo saludable, es posible que siga sumando números a una ya loable carrera, que lo ponen entre los mejores de su posición. De llegar sano al fin de la temporada, cumplirá 46 años mientras patea un ovoide.


En una larga carrera de veintiún temporadas, Vinatieri ha pateado 663 goles de campo, acertando 559, un 84,3% lo que le convierte en el segundo mejor anotador por esta vía, solo detrás de Morten Andersen. 57 puntos (unos 19 goles de campo) lo separan de esa gloria.

Seguro lo conseguirá. En estas páginas le he dedicado muchas palabras. Como aficionado de New England, sé que esos primeros títulos se le deben a él. Pero también seguí su trayectoria en Indianápolis, donde ha entregado sus mejores años. Me quedo con ese gol de campo en la nieve, frente a los Cowboys. Eso no fue una patada, fue un poema.

Larga vida a Vinatieri.

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