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El arcoíris y la tolerancia | Columna de León García Lam

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El arcoíris, para algunos, es un meteoro admirable. Cuando un arcoíris multicolor se sostiene entre las nubes, lo señalamos y decimos “mira, qué bonito…” Pero para otros, para los indígenas y campesinos de México, el arcoíris es un ser maléfico, que espanta la lluvia y que acarrea maleficios a quien lo señala con el dedo (el dedo se cae, se engusana o por lo menos, se ampolla). Con esto quiero decir, apreciable y culto público de La Orquesta, que es imposible ponernos de acuerdo en el significado de las cosas que hay en el mundo. Lo que para algunos es bueno, para otros es malo, y cada quien tiene sus razones.

Cada quien

Justo sobre el orgullo gay, enarbolado en una bandera de arcoíris, el sábado por la tarde, se llevó a cabo, con grande éxito, una espectacular manifestación de la comunidad LGBT*, principalmente sobre avenida Carranza. Por supuesto, la manifestación es un discurso que busca adeptos, convencer y quizá atraer. El principal objetivo es de hacerse un lugar legítimo en la sociedad, para lograr el goce pleno de los mismos derechos que las personas heterosexuales: casarse, adoptar hijos, no sufrir discriminación; y poner una alerta sobre los peligros que sufren.

Hay a quien la manifestación le pareció estridente y desmesurada. Quizá, pero la manifestación opera con la misma lógica del pedir más, para obtener lo justo. La manifestación se excede buscando la aceptación cotidiana y se centra en la exigencia que los derechos no son negociables. Sin embargo, aunque disguste lo expresado, tenemos que celebrar la valentía de la expresión.

La doble moral y lo política

Hay otra trinchera, además, en el campo de batalla de la expresión. Aquella que se debate entre decir lo que se piensa y decir lo que los demás quieren escuchar “lo políticamente correcto”. En las décadas pasadas, para ser políticamente correctos, miles de personas negaron y escondieron en el clóset su homosexualidad, y a eso se le ha dicho “doble moral”, cuando en el terreno público se condena algo que, en otro oscuro plano de la vida, se practica. En la actualidad, podría ocurrir también lo inverso: por ser políticamente correctos y evitar ser linchados en Twitter, muchos evitarían expresar sus ideas y habría homófobos de clóset.

Entonces, se requiere de tolerancia para todos los frentes de la discusión. Es decir, se deben permitir todas las expresiones, por equivocadas que parezcan. La lucha, la confrontación, debe ser de ideas expresadas, no censuradas. El avance del debate se deberá ganar con la fuerza de los argumentos expresados, no con la fuerza de tapar bocas, ni de un lado, ni del otro. Porque, poniéndonos en el centro de la discusión ¿Cómo se podría ganar el derecho de libertad censurando el derecho de expresión?

Al igual que la discusión del arcoíris, para algunos, el mundo LGBT, será bueno y para otros no. Reconozcamos que esa discusión no concluirá ahora. Lo importante, el primer paso será comprender que nadie tiene que morir, ni ser agredido, ni insultado, ni censurado por sus ideas; tampoco nadie tiene por qué perder el empleo o sus amistades. Por progresistas o retrógradas que parezcan las convicciones de cualquier persona, su primer derecho es a tener una opinión del mundo, por equivocado que parezca. Ahí están nuestros diputados, poniendo el ejemplo cívico, demostrando que no pasa nada, si uno mete continuamente la pata.

Felicidades a la comunidad LGBT, por mostrar su orgullo; ojalá que pronto encuentren caminos de diálogo con el mundo que aún no los comprende.

*Por supuesto que no se pretende marginar a los (I)ntersexuales, (Q)ueer, (P)ansexuales, (C)amp, o (D)rag Queens, ni tampoco se pretende invisibilizar a los (T)ransexuales de los (T)ransgénero de los (T)rasvestis bajo una sola T; tampoco se pretende hacer a un lado a las comunidades SBDM, ni mucho menos no tomar en cuenta a los (A)sexuales, (O)mnisexuales, (POLI)amorosos, o a los que simplemente son (Bi)sexuales. Dado que, las prácticas siempre serán infinitamente más abundantes que las categorías, por razones prácticas y por ignorante, concentré a todos como LGBT, aunque ahora tenga que deshacerme en disculpas.

 

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