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El árbol que da moras | Columna de Ricardo Sánchez García

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El árbol que da moras ha dejado caer sus frutos. Entre cepas putrefactas el fétido olor se cuela por los aires del Congreso Local, camina frente a plaza de armas, avanza hasta las oficinas de la Auditoría Superior del Estado, se escabulle en todos los niveles. Los recientes video-escándalos son una muestra de la descomposición que hay dentro de la mayoría de los partidos políticos. Tal corrupción es apenas una mínima manifestación del deterioro ético de las prácticas ordinarias de diputados y funcionarios públicos. Pero no deberíamos escandalizarnos si recordamos que desde Gonzalo N. Santos, funcionarios han tenido el descaro de afirmar de la moral lo que ya sabemos.

Las desorbitadas cantidades de dinero público que manejan en sus baúles no declarados, ofenden al pueblo. Mientras muchas familias piensan cómo solucionar sus problemas ordinarios y llevar un pedazo de tortilla a la boca, así de cruda es la pobreza en nuestro Estado, diputados con profunda desfachatez cierran millonarios tratos, intentando esconderlos tras el humo de un cigarrillo, pero eso sí, con la frente muy en alto, como sintiendo orgullo de que sus acciones serían de verdad plausibles.

Pero las y los ciudadanos nada habríamos sabido, si no existiera una lucha por el poder. Evidentemente el hilo siempre se rompe por lo más delgado, aunque las posibilidades políticas de cada actor son tan bastas que les alcanza para continuar en la impunidad. El descaro les lleva a un cinismo tal que, los involucrados consideran a la sociedad potosina como niños que se chupan el dedo. La renuncia del titular justificada por motivos de salud es otra burla para la ciudadanía.

A raíz del video se ha dicho que la legislatura local entró en una etapa de descomposición nunca antes vista. Yo considero que los escándalos responden más a pleitos internos por el poder, que a las ganas de denunciar actos vergonzosos de compra e intercambio de favores. La descomposición moral de los diputados involucrados en la red de corrupción no es a partir de su cargo público, responde a su historial personal y a la posibilidad de maniobrar dentro de un sistema en el que cinco personas no son suficientes. Pero seguimos teniendo el fuero como limitante, lo que perpetúa la impunidad.

El actuar de los diputados ha rebasado sus claras pretensiones de hacer pasar la tribuna del legislativo por teatro y circo. Ya no es solo una tragicomedia potosina. Pero tampoco podemos limitarnos al análisis ético de su actuar, y dejarlo en el ámbito de lo privado. La sociedad hoy reclama la mayor transparencia en la rendición de cuentas públicas, el castigo a funcionarios públicos que cometan cualquier delito, la renuncia al cargo de los involucrados y por consiguiente al fuero. Y por supuesto, una investigación profunda para desenmarañar esta y otras acciones ilegales de los que dicen representarnos.

De acuerdo con el INEGI, la corrupción es el segundo principal problema de México, relacionada con el mal uso de los recursos públicos. San Luis Potosí está dentro de las 15 entidades que ven en ella una práctica frecuente, con el 90.2% en la percepción ciudadana. Esto no debería ser tan extraño si pensamos que el principal principal problema es la inseguridad.

Los diputados han defendido públicamente sus vergonzosas conductas, incluso sostienen que no rebasan el ámbito de lo privado. Así lo quieren manejar ambiguamente y a su conveniencia cuando de viajes y exhibicionismos se trata. Cuando las evidencias nos llevan a la comisión de delitos, echan mano del fuero. Esa figura arcaica heredada de la edad media que hoy alcanza para jugar cartas en un espacio político, buscando permanecer en la impunidad. Jamás pensaron que sus malas prácticas los alcanzarían tarde o temprano, y entonces, como mecanismo de defensa quieren enlodar a todas las instituciones y pregonan tener información que involucra a todos los poderes en los niveles más altos. Sea pues el momento de poner sobre la mesa nombres, fechas, cantidades y delitos.

La ciudadanía estamos cansados de la forma tan deshonrosa de vernos representados por los diputados locales. De hecho, no aceptamos que nos representan, como tampoco aceptamos que el pueblo tiene el gobierno que se merece. No sólo nos indignan las palabras del diputado en el video. Consideramos no suficiente la renuncia de los involucrados, solicitamos investigaciones a fondo.

Exigimos, del gobernador de San Luis Potosí, una postura clara y su deslinde público de cualquier opacidad en sus actuaciones. De las dirigencias de los partidos políticos fincar responsabilidades, más allá de rearmar sus estructuras internas y deberán reconocer públicamente como suyos los delitos que han cometido quienes les representan en el Congreso.

Bienvenidas las candidaturas ciudadanas; bienvenida la eliminación del fuero; sanción para las y los responsables relacionados con los diputados y funcionarios de la ASE.

El día que la moral deje de ser el árbol que da moras, tendremos un Congreso digno. Mientras la sociedad se cura de tanta falta de valores, los funcionarios deberán responder desde el derecho público. No son suficientes los juicios éticos.

Basta de tanta corrupción, basta de tanta impunidad.

@RicSanchezGa

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