#4 TiemposDesde mi clóset

Apuntes sobre la homosexualidad heterosexualizada | Columna de Paúl Ibarra Collazo

Desde mi clóset

 

Ser homosexual es un proceso constante de construcción y deconstrucción. Existen representaciones simbólicas en torno a la orientación sexual que han dado lugar a la heterosexualización de la homosexualidad; la cual hace referencia a la manera en que los roles de género se han posicionado al interior de la identidad gay. Dichos roles pueden ser identificados en cualquier charla de jóvenes gays que hablan sobre sus tortuosas relaciones de pareja.

Al realizar un recuento histórico, es posible identificar a las instancias que intervienen en la construcción de las representaciones simbólicas de la homosexualidad. Al respecto, me he percatado de que la identidad homosexual se construía desde la disidencia sexual al principio del movimiento de liberación en los años sesenta, al que hoy en día más que una disidencia es parte de un sistema mercantil absorbente. El estereotipo del gay de la actualidad está definido por la tendencia de la moda, por los designios de los grandes diseñadores y los empresarios.

Para occidente, resulta fundamental el legitimar las prácticas eróticas entre parejas del mismo sexo con el fin de dar certidumbre y tener bajo control las mentes de este sector de la población con tendencias rebeldes. Como se he mencionado en entregas anteriores, el tránsito de la lucha a la cooptación del movimiento gay, tuvo su punto más álgido en el momento en el que el sistema se da cuenta que para la economía de mercado, la población homosexual significaba un estrato fundamental para el consumo. En la cuestión política y social, resultaba fundamental el que existieran espacios de diálogo normados por los mecanismos occidentales de control.

El matrimonio, ha sido una trampa cruenta en la que ha caído el movimiento homosexual y gay. Si bien por un lado proporciona una serie de beneficios y ejercicio de derechos civiles, por otro lado, introduce las prácticas homoeróticas al régimen heterosexual, a la monogamia, a la institucionalización heterosexualizada de las prácticas antes disidentes. Se puede observar en el discurso de los homosexuales en la actualidad. Hace un par de décadas cuando gays homosexuales hablaban sobre su sexualidad, lo hacían con libertad, sin opresiones occidentales, fuera de los mecanismos de legitimidad androcéntrica. Hoy en día, el sueño de gran parte de la población gay y homosexual, es casarse, formar una “familia”, tener un automóvil del año y un crédito hipotecario para tener una casa con jardín repleto de petunias o azaleas rebosantes. Atrás ha quedado el discurso contestatario, ese discurso que cuestionaba las relaciones de poder, los mecanismos socializadores de opresión, la normativización de los cuerpos a estrictos parámetros. En la actualidad, el movimiento de liberación homosexual se diluye en la medida que gana terreno las pseudo políticas de inclusión que llevan la bandera del matrimonio igualitario como estandarte de lucha.

En la actualidad persiste una disyuntiva por el origen de la orientación sexual, las opiniones se dividen entre las personas que creen que se nace y los que afirman que se hace. Existen factores biológicos, culturales, contextuales, que favorecen en cierta medida la construcción de una identidad homosexual, la cual puede o no acompañar a lo largo de vida al sujeto, ya que esta es lo suficientemente flexible para ser modificada cuando así lo decida el individuo que se asume como homosexual. Por tal motivo y con el afán de desbiologizar las vivencias de la sexualidad, es posible afirmar que la gayasidad es una decisión de vida. Dicha decisión permite al individuo construir una identidad propia, producto de la hibridación entre la cultura gringa y los movimientos LGBT locales.

A manera de reflexión, resulta fundamental hacer una fuerte crítica al movimiento homosexual y cuestionar las estrategias de acción. ¿Será que todos los homosexuales buscan casarse y formar una familia? ¿Será posible incorporar nuevas alternativas de socialización distintas a las occidentales dentro de este sistema? ¿De qué forma se puede incluir a las expresiones distintas a la norma heterosexual, como son el poliamor, y las expresiones comportamentales de la sexualidad?

Lo que si no deja lugar a dudas, es la necesidad de que las autoridades realicen acciones ejecutivas y legislativas con el objetivo de garantizar el acceso a los derechos humanos, a todos, por parte de las personas LGBT. En este espacio, su servidor puede debrayar, y debrayar todo lo que guste. Lo urgente es que el funcionariado público en funciones y el que pretende serlo, este bastamente inmiscuido en temas relacionados a la protección y defensa de los derechos humanos.

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