#4 TiemposColumna de Dalia García

Antonio Arnedo, saxofonista colombiano | Columna de Dalia García

Divertimentos

 

Lo conocí en Jazz al Parque 2015, ese maravilloso festival del que les hablé en otro divertimento. Tocó con el Colectivo Colombia antes del concierto de Wayne Shorter. Después me enteré de que no solo era el director del Colectivo y del Ensamble Latinoamericano, sino que también lo era del Conservatorio Nacional de Música. Trabajaba en el mismo campus en el que yo tomaba clases, en la Universidad Nacional de Colombia, así que lo busqué en su oficina antes de regresar a México.

Fue una especie de entrevista-charla; las preguntas solo fueron el punto de partida para que la conversación tomara su propio ritmo. El resultado fue un encuentro muy lindo y revitalizante en el que me compartió su concepción de la música, del jazz, y cuyo contenido más importante condensé en los siguientes apartados que reflejan sus propias palabras.

 

Recuerdos más antiguos

Me acuerdo estar jugando con unos carritos a un lado de mi papá mientras él tocaba encima de un solo de Junior Cook, un saxofonista que tocaba con Horace Silver. Quedé prendado escuchando ese universo de sonidos que me erizó; yo tendría cinco o seis años. Mi papá no quiso que yo fuera músico desde chiquito; entonces, cuando tuve la posibilidad, lo primero que hice fue agarrar el saxofón y tocar. Todo era tan natural para mí, que cuando decidí ser músico ni siquiera me pregunté si quería hacer jazz, simplemente eso era lo que yo podía hacer.

 

La música que convoca

Hay acciones que son naturales al individuo, y una de las cosas que yo siempre privilegié al momento de escuchar jazz fue lo natural. El jazz, más que cualquier otra música, posibilita el acto creativo-colectivo sin que haya un previo; se sucede naturalmente. Para mí es mucho más que algo relacionado con la libertad, el jazz es libertad. Voy a decir una cosa que puede ser rebatida: el jazz es la música que convoca.

En el proceso de creación está lo técnico y está la acción creativa, pero debajo de eso está el individuo, y la proyección del individuo dentro de la música tiene que ver con su capacidad de abandono para dejar que suceda. Te lo digo de otro modo: lo que se produce no tiene que ver con la técnica ni con el control, tiene que ver con el movimiento y las sensaciones. Lo otro hace parte del proceso, pero en el punto más importante está lo que se genera colectivamente.

El jazzista y su entorno

Sí existe un compromiso del jazzista con su entorno. En algunos casos ese compromiso es mayor o menor, pero crece a medida que su proceso de formación avanza, ya que la cátedra le da herramientas para hacerse ese cuestionamiento y para reflexionar acerca de la función de un músico y de cómo funciona la música. La música misma es ya una forma de hacer contacto con el entorno.

Es importante decir que Antonio Arnedo se decidió por la música después de cursar unos semestres en la carrera de geología. Realizó sus estudios musicales en Berklee College of Music, en donde obtuvo el premio BCM Award y se graduó con honores en 1994.

En 1991 fue finalista del concurso de saxofonistas Thelonious Monk Jazz Competition, organizado por el Thelonious Monk Jazz Institute, y ha sido discípulo de los maestros William Pierce, Joseph Viola (QEPD), Hal Crook, Jerry Bergonzi, Alonso Bautista (QEPD), George Garzone y Julio Arnedo, su padre.

 

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