#4 TiemposLas Maracas del Viejo

Anaya, López Obrador y Meade, ¿quieren ganar? | Columna de Marco Martínez

Las maracas del viejo

Querido lector, el título de esta columna es en relación a las precampañas e intercampañas que hasta hoy han realizado los tres candidatos punteros en la contienda por la presidencia de la república, toda vez que, con sus acciones, han perdido el tiempo. No han creado una plataforma política interesante para los ciudadanos, aquellos a los que nos interesa votar. Por el contrario, dejan al electorado sin ganas de hacerlo. Lo sensato sería atraer a los votantes con ideas que nos convenzan a salir a elegirlos. Lo mismo para los independientes.

El puntero, el mesías que este país espera, el eterno contendiente, en lugar de realizar una campaña en la que él es el líder (sí ese, el que usted “ya sabe quién”) hace todo por sabotearse, todo para perder.

La falla es discursiva, ya que hay una disparidad entre sus acciones y sus dichos. Menciona que con el hecho de que él sea presidente, se terminará la corrupción. ¿En verdad cree que eso va hacer así?, y que el electorado, fuera de sus fieles seguidores, lo va a creer.

Cómo podemos entender que Andrés Manuel diga que se le va a cometer un fraude electoral, cuando al ir con una cómoda ventaja realiza declaraciones de crear una amnistía al crimen organizado, declaración fuera de contexto que pudo evitar, señalando que no da entrevistas banqueteras, pero va a todas sin pensar, ser el dueño de un partido político en el que da y quita candidaturas a su antojo, señalando que si hay un fraude se va a soltar el tigre y que él no lo va a parar. Acaso ya está predispuesto a perder y generar un entorno de violencia entre la sociedad.

 De Anaya, un gran orador, político hábil, tiene complicado explicar la acusación de tráfico de influencias, de crimen organizado, falsificación de documentos y lavado de dinero por la compra-venta realizada con el ahora conocido compadre Manuel Barreiro. Más importante, cómo podrá lograr convencernos a nosotros como electorado de que él no realizó esas acciones, cuando negó a su compadre y ahora conocemos ese video de su boda.

La investigación inició por parte de la Procuraduría General de la República a finales del 2016, cuando aún Ricardo Anaya, no era precandidato a la presidencia de la república. Lo que abre la posibilidad a cuestionar cómo pretende ser víctima en una indagatoria, señalando que el notario Salvador Cosio, de la Ciudad de Guadalajara miente, en cuanto a los movimientos de socios realizados en la empresa “Manhattan Master Plan”, fueron retroactivos a la fecha de la operación inmobiliaria de la nave industrial manzana de la discordia, si cuando el notario fue a declarar negó el movimiento de socios y de sus firma del testimonio de la notaría exhibido por Anaya, acusando que esa declaración es porque el notario es candidato del Partido Verde al Gobierno del Estado de Jalisco, siendo que esto sucedió antes de que fuera candidato a Gobernador.

Si en verdad cometió esos delitos, que se le castigue conforme a Derecho y se exhiban las pruebas que lo incriminan, y si no, que la Procuraduría General de la República no lo haga mártir con una persecución estéril.

Ahora, si aún José Antonio Meade no se cree que es el candidato presidencial por el partido en el poder, por qué nosotros como electorado le deberíamos creer, es quien ha realizado propuestas, pero comete errores en estar constantemente señalando la investigación de Anaya, y lo peor, su equipo y él no explotan las cualidades que tiene para hacerlo competitivo. Atributos como ser un ciudadano sin militancia, si bien ha trabajado en administraciones de partidos políticos, también lo es que no tiene una filiación partidista, y eso en el priismo está calando hondo.

Que le diseñen una campaña como ciudadano, destacando sus valores, no como un priista, porque la mayoría del electorado tiene una decepción de la actual administración a la que se le quiere pasar la factura.

Todos estos errores lo único que causan es que se nos quiten las ganas de votar de cara al día de la elección y que gane el abstencionismos. Malo, ya que nuestro derecho de ir a votar no lo debemos de desperdiciar.

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